La agencia S&P Global Ratings ha reafirmado la calificación de Endesa en BBB a largo plazo y A-2 a corto plazo, manteniendo además una perspectiva positiva, pese a que la compañía energética española se encuentra en un proceso por el cual está reduciendo su colchón financiero.
Esta reducción se debe principalmente al elevado nivel de inversiones planificadas y a la política de remuneración a los accionistas que mantiene la empresa. Aun así, la valoración de S&P se sostiene en que Endesa continúa teniendo perspectivas de crecimiento y sumado a que aumenta la seguridad de la compañía que esté respaldada por su matriz italiana Enel, que posee el 70,1% de la empresa.
Endesa: solidez frente al aumento de gastos
Según el informe de la agencia, Endesa está inmersa en un amplio proceso de inversión para el período 2026-2028, con un capex estimado de 9.600 millones de euros. Un gasto que está dirigido principalmente al desarrollo de redes eléctricas y proyectos de energías renovables, incluyendo la adición de 1,9 gigavatios de capacidad instalada en energía eólica y solar, así como la adquisición de activos hidroeléctricos y la participación en plantas eólicas a través de su participación en CETASA.
A este plan de inversiones se suma un programa de remuneración a accionistas, que contempla repartir al menos el 70% de las ganancias netas en forma de dividendos, junto con un programa de recompra de acciones por un total de 2.000 millones de euros, previsto para completarse a finales de 2027. La combinación de estas políticas, junto con el aumento del capex, es lo que ha llevado a S&P a señalar una reducción en el colchón financiero de la compañía.
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No obstante, la agencia destaca que las inversiones de Endesa cuentan con una retribución previsible y con visibilidad, gracias a la estructura regulatoria española. El retorno financiero sobre los activos regulados se sitúa en 6,58% nominal y antes de impuestos, lo que proporciona a la empresa un flujo de ingresos relativamente estable, a pesar de las limitaciones en la remuneración y de los retrasos en el reconocimiento de ingresos que el marco regulatorio impone.
Indicadores financieros sólidos
En términos financieros, Endesa mantiene cifras robustas. El informe recuerda que en 2025 el EBITDA ajustado alcanzó los 5.600 millones de euros, frente a los 4.800 millones de 2024, reflejando principalmente el aumento de márgenes en generación convencional de gas y en la distribución, beneficiándose de acuerdos regulatorios previos. Por su parte, la deuda ajustada se mantuvo estable en 12.300 millones de euros, mientras que la relación entre fondos operativos ajustados y deuda (FFO/deuda) se situó en 35,6%, un nivel considerado sólido que permite sostener la aceleración del plan de inversiones sin comprometer la solvencia de la empresa.

S&P proyecta que, a medida que avance el plan 2026-2028, el colchón financiero de Endesa se reducirá, y la relación FFO/deuda podría bajar por debajo del 30% hacia 2028, debido a que gran parte del flujo de caja libre se destinará a dividendos y recompra de acciones. Sin embargo, la agencia confía en que el crecimiento del EBITDA, impulsado por mayores ingresos regulados, eficiencia operativa y mayor producción de energías renovables, compensará estas presiones y mantendrá la estabilidad financiera de la compañía.
Otro factor clave para la confianza de S&P es que Endesa es un subsidiario estratégico de Enel, lo que implica que su calificación está alineada con la de su matriz italiana. Enel posee actualmente el 70,1% de la compañía, aportando recursos y respaldo financiero, y su estrategia de expansión en renovables y redes, tanto en España como en Italia, refuerza las perspectivas de crecimiento de Endesa. La agencia subraya que Endesa seguirá siendo un componente integral de la estrategia de Enel, lo que asegura apoyo corporativo y una mayor visibilidad sobre la evolución de su negocio.

En conclusión, S&P Global considera que, pese a la reducción de su colchón financiero, Endesa mantiene su solidez y capacidad de generar flujos de caja suficientes, respaldada por un marco regulatorio predecible y el apoyo de su matriz italiana. La combinación de crecimiento en renovables, estabilidad en la distribución eléctrica y políticas de retorno a accionistas explican por qué la agencia ha reafirmado su calificación BBB/A-2 con perspectiva positiva.




