El Gobierno de España ha aprobado una bajada del IVA de todas las formas de energía del 21 al 10% para frenar la escalada de precios provocada por el estallido de la guerra en Irán. Esta medida de urgencia entrará en vigor este sábado tras la publicación del Boletín Oficial del Estado. Una medida que se ha logrado desarrollar tras un Consejo de Ministros extraordinario, marcado por conflictos políticos internos con los socios del gobierno.
El nuevo paquete anti-crisis del gobierno
Se trata de un Real Decreto que contempla hasta 5.000 millones de euros que busca reducir el impacto de la guerra de Irán en los consumidores y empresas españolas. Según ha trasladado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se trata e una bajada de los impuestos a los que está sujetos la energía en un 60’%.
En el caso de los carburantes, el Ejecutivo ha anunciado una rebaja de 30 céntimos por litro de carburante. Todo un balón de oxígeno para los consumidores, ya que hay que recordar que el impuesto especial al que están expuestos los hidrocarburos, es actualmente de 0,379 euros por litro de diésel y 0,47269 euros por litro de gasolina. Además de una ayuda de 20 céntimos por litro de combustible a los transportistas.
Por otro lado, desde el Gobierno han confirmado que van a extender el bono social eléctrico y térmico; sumado a una bonificación de los peajes en un 80% a los sectores electrointensivos, como el acero, afectados por la guerra de Irán. Además de congelar el precio del butano y dar una mayor flexibilidad a los contratos de suministro energético. También entre otras medidas destacan otro paquete destinado a la seguridad energética de la vivienda, además de dotar al regulador de una mayor capacidad de supervisión y sanción para perseguir a aquellas empresas que «quieran aprovecharse de esta coyuntura para enriquecerse».
¿Cómo funcionan los carburantes en España?
Hay que recordar que el precio de los carburantes en España, tal y como ya ha comentado para este diario, Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía, se basa en una norma del 40%/40%/20%. El primer porcentaje está afectando por el precio del crudo, actualmente disparado por la coyuntura iraní; el segundo porcentaje son impuestos; y el tercero el margen de refino. Por lo que una bajada en uno de los elementos más determinantes de lo que pagamos por el combustible, supondrá un alivio para el bolsillo de los españoles.
Los 400 millones de barriles de la AIE han comprado consuelo, pero no convencen al mercado
El mercado internacional del petróleo vive jornadas de auténtico infarto mientras los analistas observan con pavor el estrecho de Ormuz. A pesar de que la Agencia Internacional de la Energía haya aprobado la liberación de hasta 400 millones de barriles de crudo, con el objetivo de calmar a los mercados por el conflicto de Oriente Próximo, los mercados han reaccionado al revés.

Es decir, más que generar la confianza de los mercados, estos interpretaron la señal de la AIE al revés, como un elemento de que el conflicto durará aún más. Esto se ha ido notando en los precios de los carburantes, que más que bajar, han hecho todo lo contario, ascender.
El estrecho de Ormuz: un hervidero que castiga más a Asia que a Europa
Con el estallido de este conflicto, todas las miradas se han puesto en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que pasa hasta el 20% del crudo mundial. Y aunque pueda parecer que debido a que las tensiones en el estrecho afecte a una falta de oferta del crudo que llega a Europa, el proceso es un poco más complicado.
Hay que recordar que por el estrecho de Ormuz la gran mayoría del destino de sus cargamentos están destinados al mercado asiático, donde los mayores compradores son China e India. Y como el mercado asiático se encuentra en una situación de escasez por las tensiones y además concentra a algunos de los mayores compradores del mundo, la competencia por asegurar suministro se intensifica y el margen de refino global se dispara. Por ello, la escasez de Asia se traduce en un disparo de los precios para la energía para Europa.
En definitiva, con estas medidas se permite una reducción del efecto de un conflicto, que aún no está dando síntomas de reducción en su virulencia.




