El Gobierno de España va a aprobar una bajada del IVA de los carburantes del 21 al 10% para frenar la escalada de precios provocada por el estallido de la guerra en Irán. Esta medida de urgencia, que entrará en vigor de forma inmediata tras el Consejo de Ministros extraordinario que se esta realizado este viernes. El objetivo es claro: aliviar el bolsillo de los consumidores.
Se trata de una reducción del impuesto especial al que están expuestos los hidrocarburos, que actualmente es de 0,379 euros por litro de diésel y 0,47269 euros por litro de gasolina. Una rebaja fiscal que supone un balón de oxígeno para los consumidores, ya que debido a este conflicto los carburantes han superado en algunos casos la barrera de los dos euros.
Según ha adelantado EFE, el Ejecutivo con la aprobación de esta medida renuncia definitivamente a la bonificación de 20 céntimos por litro que se aplicó en la crisis inflacionaria de la guerra de Ucrania, que según han indicado varios miembros del Gobierno en estos días tuvo algunos efectos distorsionadores.
¿Cómo funcionan los carburantes en España?
Hay que recordar que el precio de los carburantes en España, tal y como ya ha comentado para este diario, Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía, se basa en una norma del 40%/40%/20%. El primer porcentaje está afectando por el precio del crudo, actualmente disparado por la coyuntura iraní; el segundo porcentaje son impuestos; y el tercero el margen de refino. Por lo que una bajada en uno de los elementos más determinantes de lo que pagamos por el combustible, supondrá un alivio para el bolsillo de los españoles.
Los 400 millones de barriles de la AIE han comprado consuelo, pero no convencen al mercado
El mercado internacional del petróleo vive jornadas de auténtico infarto mientras los analistas observan con pavor el estrecho de Ormuz. A pesar de que la Agencia Internacional de la Energía haya aprobado la liberación de hasta 400 millones de barriles de crudo, con el objetivo de calmar a los mercados por el conflicto de Oriente Próximo, los mercados han reaccionado al revés.

Es decir, más que generar la confianza de los mercados, estos interpretaron la señal de la AIE al revés, como un elemento de que el conflicto durará aún más. Esto se ha ido notando en los precios de los carburantes, que más que bajar, han hecho todo lo contario, ascender.
Más medidas del Gobierno
Por otro lado, el Gobierno también ha confirmado la supresión del impuesto a la generación eléctrica, que actualmente se sitúa en el 7% para las compañías y en un 5,11% para los consumidores. A esto se le suman rumores de que podrían también darse medidas de reducción al importe de los carburantes para los transportistas, no por nada este sector es uno de los más afectados por esta crisis, ya que no solo se trata solo de ahorrar unos céntimos, sino de garantizar que el abastecimiento de productos básicos no se vea interrumpido por falta de rentabilidad.
El impacto de esta rebaja se notará especialmente en las flotas de larga distancia que cruzan la península de punta a punta cada jornada. Es un secreto a voces que los costes logísticos disparan el precio final de los alimentos en el supermercado, provocando un efecto dominó que castiga a los más vulnerables. Con esta intervención, el Gobierno intenta poner un parche a una herida que sangra por el costado de los costes fijos inasumibles.
El estrecho de Ormuz: un hervidero que castiga más a Asia que a Europa
Con el estallido de este conflicto, todas las miradas se han puesto en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que pasa hasta el 20% del crudo mundial. Y aunque pueda parecer que debido a que las tensiones en el estrecho afecte a una falta de oferta del crudo que llega a Europa, el proceso es un poco más complicado.
Hay que recordar que por el estrecho de Ormuz la gran mayoría del destino de sus cargamentos están destinados al mercado asiático, donde los mayores compradores son China e India. Y como el mercado asiático se encuentra en una situación de escasez por las tensiones y además concentra a algunos de los mayores compradores del mundo, la competencia por asegurar suministro se intensifica y el margen de refino global se dispara. Por ello, la escasez de Asia se traduce en un disparo de los precios para la energía para Europa.
En definitiva, con estas medidas se permite una reducción del efecto de un conflicto, que aún no está dando síntomas de reducción en su virulencia.





