Las aerolíneas empiezan a sufrir por la situación en Irán. El precio de los billetes ha empezado a subir en los vuelos de empresas como Air France-KLM, SAS, Air New Zealand, Qantas y Cathay Pacific. El cálculo de la agrupación empresarial de agencias de viajes de Baleares (AVIBA) señala que los precios han aumentado entre 40 y 50 euros desde el inicio del conflicto.
Es cierto que hay algunas empresas que han intentado mantener el precio controlado. IAG, Ryanair y Air Europa han mantenido los precios estables. Las tres empresas han hecho los deberes al realizar compras de fuel con muchos meses de antelación al conflicto y, por tanto, a precios más bajos. Además, son competidores del sector que llevan años trabajando para reemplazar el combustible de sus aviones por opciones sostenibles, lo que también los blinda en este tipo de situaciones.
Sin embargo, incluso en estos casos, es solo una solución temporal. El precio de los combustibles tradicionales seguirá subiendo mientras dure la crisis en Irán. A pesar de los comentarios del presidente de Estados Unidos, lo que ocurre en Oriente Medio se dibuja como un conflicto largo con efecto no solo en las aerolíneas y el turismo. También marca el costo de otros aspectos de la economía, desde el transporte de alimentos hasta la electricidad.
CÓCTEL PERFECTO PARA EL AUMENTO DEL PRECIO DE LOS VUELOS EN ESPAÑA
Lo cierto es que, en el caso español, hay un cóctel perfecto para que aumenten los precios de los vuelos. No es solo la situación en Irán, sino que esta ha coincidido con un milmillonario plan de inversión en los aeropuertos por parte de Aena que ha llevado a la empresa pública a recomendar un nuevo aumento en las tarifas operativas que deben pagar las aerolíneas para operar en España. Además, no han hecho ademán de revisar esta apuesta incluso tras el inicio de la crisis.

Esta combinación de factores deja también a los pasajeros en una situación complicada. Todo apunta a que las líneas aéreas en España tendrán que asumir un aumento del precio de los billetes para hacer contrapeso a estas situaciones; era una realidad de la que ya avisaban como posibilidad cuando Aena empezó a pedir el aumento de las tarifas para operar en sus aeropuertos.
De todos modos, la situación es compleja si se tiene en cuenta que, además, hay destinos que han tenido que suspender operaciones hasta nuevo aviso, y no solo en Oriente Medio. Iberia ha puesto en duda la viabilidad de mantener sus operaciones en Cuba en el corto plazo por la crisis de combustible del país caribeño. Es un mapa complicado para las empresas del sector.
¿PUEDE VERSE AFECTADO EL TURISMO POR EL AUMENTO DE PRECIOS EN LAS AEROLÍNEAS?
La otra preocupación en este caso es el efecto que pueda tener el aumento de los precios de los billetes en toda la industria del turismo. Si bien los datos del sector habían seguido aumentando desde el final de la pandemia, la situación actual puede acabar por reducir estos datos y generar problemas en la industria. RBC ya señala que los mercados tienen dudas sobre el futuro del sector aeronáutico, y esto puede pasar al resto del turismo, incluyendo ocio y hotelería.
«Desde el inicio del conflicto, el precio del combustible para aviones ha subido aproximadamente un 63%, mientras que el del petróleo ha aumentado un 45%. Las aerolíneas intentarán trasladar la mayor parte posible del aumento de los precios del combustible», señala RBC.
A pesar de todo, mantienen el optimismo: «Teniendo en cuenta la resiliencia que ha demostrado el transporte aéreo en los últimos años, creemos que los riesgos asociados a una desaceleración generalizada del transporte aéreo son limitados. Según nuestro análisis, no creemos que vayamos a ver un aumento significativo en la retirada de aeronaves como consecuencia del alza de los precios del petróleo crudo, y creemos que las aerolíneas serán reacias a reaccionar de forma exagerada y reducir la capacidad, dado que la recuperación de la pandemia fue más fuerte de lo esperado», sentencia la empresa.




