Vivienda: retrasar la transición energética no ahorra dinero, la encarece

El coste total acumulado hasta 2050 en 692.269 millones de euros en un escenario tendencial, frente a los 632.273 millones del escenario de cero emisiones.

Esta es la principal advertencia del último informe de la Plataforma por la des carbonización del calor y del frío, que apunta a que aplazar la transición energética en el parque de la vivienda podría salir más caro que apostar por un modelo acelerado hacia las energías renovables. En este sentido, el informe cifra que el coste de la des carbonización lenta sería alrededor de 60.000 millones de euros.

La vivienda a examen: la transición reduciría el consumo energético 

El informe realiza dos escenarios donde compara cómo serían los costes y el consumo del parque de viviendas en caso de una transición energética lenta, frente a un sector más verde; y las comparativas apuntan a que un parque de viviendas más respetuoso para el medio ambiente tendría implicaciones directas en el bolsillo. 

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En concreto, el análisis sitúa el coste total acumulado hasta 2050 en 692.269 millones de euros en un escenario tendencial, frente a los 632.273 millones del escenario de cero emisiones, evidenciando que la inacción o el retraso encarecen el resultado final. La diferencia radica principalmente en los costes operativos, es decir, en lo que los hogares pagan por energía a lo largo del tiempo.

Autoconsumo Fuente Merca2 Merca2.es
Autoconsumo fotovoltaico. Fuente: Merca2

Por lo que mantener sistemas basados en combustibles fósiles implica un gasto mucho mayor en consumo energético. En este sentido, el análisis estima que los hogares gastarían cerca de 293.000 millones de euros en costes operativos en el escenario lento, más del doble que en un modelo basado en energías renovables, donde esta cifra se reduce a unos 130.000 millones. A ello se suman los costes asociados a las emisiones de CO2, que a partir de 2028 comenzarán a repercutirse directamente en los consumidores a través del sistema europeo de comercio de emisiones.

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Por otro lado, en términos de consumo energético, la diferencia entre modelos también es patente. De hecho, en el caso de un escenario de transición acelerada permitiría reducir el consumo de energía final en el parque residencial en más de un 86% hasta 2050, mientras que en el escenario tendencial la reducción sería menor y más lenta, prolongando durante décadas la dependencia de fuentes fósiles.

Además, el informe subraya que retrasar la transición conlleva ineficiencias económicas adicionales, como la sustitución prematura de equipos. Es decir, invertir hoy en tecnologías basadas en combustibles fósiles supone tener que reemplazarlas antes del final de su vida útil, duplicando costes y reduciendo la rentabilidad de las inversiones.

El escenario de la transición energética contempla una inversión inicial

Aún así tampoco hay que negar la realidad, el escenario de cero emisiones requiere una mayor inversión inicial, pero que, según apunta la Plataforma por la descarbonización del calor y del frío, sería rentable tanto en economía como en ecología. 

En este sentido, la inversión inicial del documento estaría en torno a 20.000 millones de euros anuales durante los próximos 25 años destinada tanto a la rehabilitación de viviendas como a la sustitución de sistemas de calefacción y agua caliente. Sin embargo, este esfuerzo se traduce en una reducción sostenida de las facturas energéticas, una menor dependencia exterior y una mejora de la eficiencia del parque inmobiliario.

En definitiva, la transición energética en vivienda no solo es necesaria desde el punto de vista ambiental, sino también económico. Según el informe, retrasarla no supone un ahorro, sino un incremento del coste total que deberán asumir tanto los hogares como las administraciones en las próximas décadas.


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