¿Qué es una recesión y cómo puede el conflicto en Irán meternos en una?

"Actualmente (marzo), asignamos una probabilidad del 20% a este escenario, lo que es muy elevado dada la magnitud de la crisis"

Hoy vamos a explicar qué es una recesión económica y por qué se ha empezado a hablar de ella desde que se inició el conflicto en Irán/Oriente Medio hace unas semanas.

Una recesión es un periodo en el que la economía de un país o de varios países deja de crecer y empieza a encogerse. En términos simples: se produce menos riqueza, las empresas venden menos, algunas cierran o despiden trabajadores, y los consumidores compran menos porque tienen menos dinero o sienten incertidumbre.

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En los indicadores oficiales, se considera recesión cuando el Producto Interno Bruto (PIB) cae dos trimestres consecutivos. Además, suele venir acompañada de otros síntomas: aumento del desempleo, caída de la inversión, menor consumo y presión sobre los mercados financieros.

Cómo el conflicto en Irán podría empujarnos a una recesión

Irán es uno de los principales productores de petróleo del mundo, y cualquier conflicto allí puede generar inestabilidad en los mercados energéticos:

  1. Subida de precios del petróleo:
    • Si el suministro se ve amenazado, el precio del crudo sube.
    • Esto encarece la energía y el transporte en todo el mundo.
    • Las empresas pagan más por producir y transportar bienes, y los consumidores ven aumentar la gasolina, la electricidad y los productos básicos.
  2. Aumento de la inflación:
    • Más caro el petróleo → suben los precios de muchos productos.
    • La inflación reduce el poder adquisitivo de la gente y frena el consumo.
  3. Incertidumbre en los mercados financieros:
    • Los inversores reaccionan retirando capital o vendiendo activos riesgosos.
    • Esto puede afectar bolsas, bonos y monedas, generando volatilidad económica.
  4. Política monetaria restrictiva:
    • Los bancos centrales (como la Fed o el BCE) podrían subir los tipos de interés para contener la inflación.
    • Los préstamos se encarecen, el consumo y la inversión caen, y eso también frena el crecimiento económico.

En conjunto, estas dinámicas —inflación alta, consumo y inversión en caída, incertidumbre en los mercadospueden empujar a la economía global o regional hacia una recesión, aunque no todos los países se vean afectados igual.

La probabilidad de recesión a un año en Estados Unidos se reduce al 30%

Irán es uno de los principales productores de petróleo del mundo, y cualquier conflicto allí puede generar inestabilidad en los mercados. Imagen: Merca2
Irán es uno de los principales productores de petróleo y cualquier conflicto allí puede generar inestabilidad en los mercados. Imagen: Merca2

Recesión como posible consecuencia de la crisis en Irán vía tipos

Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Investments, explica en Merca2 que un escenario de recesión o estanflación pasaría porque se produzca una dinámica no lineal del precio del petróleo, con el agotamiento de la limitada capacidad de almacenamiento y paradas de producción difíciles de revertir.

En la simulación, “estamos utilizando un precio medio del petróleo de 180 dólares durante marzo y una trayectoria futura que sigue por encima de los 100 dólares a finales de año. El transporte, los productos químicos, los fertilizantes y la producción de alimentos experimentan una importante crisis de costes. La inflación se dispara hasta alcanzar un dígito alto y no vuelve al 2% durante varios años. Esto lleva a la economía mundial a una recesión”.

Como consecuencia, añade, “los bancos centrales suben los tipos de interés varios puntos porcentuales. Actualmente (marzo), asignamos una probabilidad del 20% a este escenario, lo que es muy elevado dada la magnitud de la crisis”.

¿Qué es la inflación y cómo va a afectar a nuestro bolsillo el conflicto de Irán?

Desde Berenberg apuntan que “si el estrecho de Ormuz se reabre en abril, la actual espiral de precios elevados de la energía y la mayor incertidumbre solo afectarán de forma moderada al crecimiento. Sin embargo, si la guerra se prolonga mucho más, el daño al crecimiento mundial sería mucho más grave. Una inflación mucho más alta durante más tiempo podría obligar a los bancos centrales a aplicar políticas más restrictivas o, al menos, menos acomodaticias. De ser así, esto agravaría el impacto sobre el crecimiento”.

Por último, Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, recuerda que “si hace apenas un mes el mercado daba por hecho que este año el tipo de intervención del BCE permanecería inalterado, a día de hoy la situación ha cambiado de forma radical. Las expectativas de inflación se ven hoy condicionadas por el impacto del conflicto bélico sobre los precios y llevan a los inversores a descontar que el BCE va a realizar una subida en el tipo de intervención de 25 puntos básicos antes de finales de verano. E incluso podríamos ver una segunda subida antes de fin de año.”

Así, Goldman Sachs indica en un reciente informe que el aumento de las expectativas de inflación (por el conflicto en Irán) ha provocado ya un repunte en las expectativas de tipos de interés a finales de 2026 en varias economías avanzadas, incluidas EE. UU., la eurozona y Reino Unido.


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