Oil pulling: lo que sí hace el aceite de coco y lo que no en tu higiene bucal

Aunque el aceite de coco se haya puesto de moda como supuesto remedio natural para blanquear los dientes y cuidar las encías, los expertos insisten en que no sustituye una higiene bucal adecuada.

El oil pulling y de cómo se ha convertido en uno de esos rituales de belleza y bienestar que circulan con fuerza por redes sociales. Esta práctica, de origen ayurvédico, consiste en enjuagarse la boca con aceite durante varios minutos con la idea de limpiar los dientes, blanquearlos y prevenir problemas como las caries o la inflamación de las encías. El más utilizado suele ser el aceite de coco, uno de los ingredientes estrella dentro de este tipo de tendencias.

Además, no son pocas las celebridades que en su momento contribuyeron a dar visibilidad a este hábito. Gwyneth Paltrow, reconoció que había empezado a hacerlo porque supuestamente beneficiaba a la salud bucal y ayudaba a blanquear los dientes. Sin embargo, una cosa es que esta práctica se haya puesto de moda y otra muy distinta que tenga realmente respaldo científico.

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¿Qué dice la ciencia sobre el oil pulling?

Aunque se presente como un remedio natural capaz de prevenir caries, eliminar sarro o mejorar el aspecto de la sonrisa, lo cierto es que los expertos no respaldan estas promesas. A día de hoy, no existen estudios científicos sólidos que avalen los supuestos beneficios de esta técnica para la salud bucodental.

Los expertos recuerdan que una correcta higiene dental sigue siendo la base para cuidar la boca: cepillarse durante dos minutos después de cada comida, usar hilo dental y, si hace falta, recurrir a un colutorio específico. Una rutina mucho más sencilla, rápida y eficaz que pasar minutos con la boca llena de aceite.

oil pulling
Fuente Freepik.

Ni blanquea ni evita las caries

Uno de los puntos que más repiten quienes defienden el oil pulling es que ayuda a blanquear los dientes y a mejorar la salud de las encías. Sin embargo, los dentistas insisten en que no hay evidencia de que tenga poder antibacteriano, efecto anticaries ni capacidad blanqueadora.

Es cierto que algunos aceites, como el de sésamo, pueden tener cierto efecto antiinflamatorio. Pero esto no significa que un enjuague con aceite vaya a convertirse en una solución eficaz para tratar sangrado de encías o molestias bucales. En esos casos, lo más recomendable sigue siendo acudir al dentista, que será quien indique tratamientos mucho más cómodos y efectivos.

¿Puede tener consecuencias?

Aunque no existan estudios concluyentes sobre sus efectos a medio o largo plazo, algunos expertos sí advierten de que el oil pulling no está exento de molestias. Se han descrito casos de malestar estomacal, diarrea, arcadas, rigidez muscular o incluso alteraciones en el sentido del gusto.

No obstante, hay otro aspecto importante que conviene tener en cuenta: en personas con ortodoncia, una mala higiene bucal puede perjudicar el tratamiento. Y si alguien sustituye una limpieza eficaz por este tipo de prácticas, el problema puede ir a más.

No sería la primera vez que un remedio casero aparentemente inofensivo termina siendo contraproducente. Ya ocurrió con mezclas como bicarbonato y limón para blanquear los dientes, que lejos de funcionar, pueden desgastar el esmalte dental.

El verdadero cuidado bucal sigue estando en los hábitos

Aclarado esto, conviene recordar algo que a veces se pasa por alto. La dieta actual, especialmente en las sociedades desarrolladas, suele contener un exceso de azúcar y grasas saturadas, lo que obliga a mantener una limpieza bucodental todavía más cuidadosa.

Por ello, el oil pulling no debería ocupar el lugar de una higiene oral adecuada. Porque cuidar la boca no pasa por seguir cualquier tendencia que se haga viral, sino por mantener buenos hábitos cada día y acudir al especialista cuando sea necesario.

Aunque el aceite de coco siga teniendo una imagen casi milagrosa dentro del mundo del bienestar, en este caso los expertos aclaran: ni blanquea los dientes, ni previene las caries, ni sustituye al cepillado. Y cuando se trata de salud bucal, conviene fiarse más de la evidencia que de las modas.


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