El impacto de la IA y el tráfico «cero clics» que está matando a los diarios digitales

- El portal no ha podido sobrevivir al nuevo paradigma impuesto por Google y su Inteligencia Artificia.
- Es el primer gran "cadáver" digital de una era donde la IA amenaza con desertizar el periodismo especializado.

Internet se siente un poco más vacío para los amantes de la pequeña pantalla. El anuncio del cierre de FormulaTV no es solo la desaparición de una página web; es el colapso de un modelo de entender la información que ha imperado desde principios de siglo. Durante más de veinte años, este portal fue la brújula para millones de espectadores que buscaban conocer los entresijos de la programación, los datos de audiencia o las últimas novedades de sus series favoritas. Sin embargo, la evolución de los buscadores hacia sistemas basados en Inteligencia Artificial ha terminado por asfixiar un negocio que dependía, casi exclusivamente, de la visibilidad en Google.

El culpable: la transformación de Google de un «directorio de enlaces» a un «motor de respuestas. Cuando un usuario busca información sobre un estreno televisivo, la Inteligencia Artificial del buscador genera un resumen completo extrayendo datos de fuentes como FormulaTV. El usuario obtiene la respuesta en segundos, se siente satisfecho y cierra la pestaña. El resultado es el «tráfico cero clics»: el medio pone el trabajo, el redactor pone el análisis y la IA se lleva el mérito (y la atención del usuario), dejando al editor original sin la visita que genera el ingreso publicitario.

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La paradoja de la IA: Alimentarse del creador para matarlo

Lo que hace que el cierre de FormulaTV, y otras webs similares, sea especialmente doloroso para el sector es la naturaleza parasitaria del sistema actual. Las herramientas de IA de Google se nutren de las bases de datos históricas y de las noticias de última hora redactadas por periodistas humanos. Sin FormulaTV, la IA tendrá menos fuentes fiables de las que beber en el futuro, pero el ecosistema actual prioriza la inmediatez del algoritmo sobre la sostenibilidad del emisor.

Para los medios, el golpe ha sido doble. Por un lado, la pérdida del posicionamiento orgánico (SEO). Por otro, la dificultad de competir contra granjas de contenido generadas automáticamente que, aunque de menor calidad, logran inundar las redes sociales y los agregadores. La dirección del portal ha tenido que admitir que es imposible mantener una estructura de redactores, expertos en audiencias y técnicos cuando el principal canal de distribución se ha convertido en el principal competidor.

Un vacío en la memoria televisiva de España

La pérdida de estas webs supone también la desaparición de una base de datos histórica incalculable. Desde 2004, el portal archivaba cada dato de share, cada cambio de programación y cada entrevista relevante del sector audiovisual español. Era el lugar donde los propios profesionales de la televisión acudían para medir el pulso de la industria. Su desaparición deja el periodismo de entretenimiento en manos de hilos de redes sociales efímeros o de resúmenes de IA que, a menudo, carecen del contexto y la pasión que solo un experto humano puede aportar.

¿Quién será el siguiente? El efecto dominó

Este cierre ha encendido todas las alarmas en las asociaciones de prensa digital. El caso de FormulaTV es el «canario en la mina». Si un medio con una marca tan consolidada y una comunidad tan fiel no puede sobrevivir al cambio de algoritmo de Google, ¿qué esperanza tienen los medios más pequeños? El debate sobre el pago de derechos por parte de las tecnológicas a los editores de contenido se ha vuelto una cuestión de vida o muerte. Ya no se trata de ganar más dinero, sino de evitar la desertización total de la web abierta.

El adiós de FormulaTV marca el fin de la era de la «web de consulta» tal como la conocíamos. Google ha ganado la batalla por la atención del usuario, pero el precio ha sido la destrucción de los creadores que hicieron que el buscador fuera útil en primer lugar. La televisión seguirá emitiendo, las series se seguirán estrenando, pero ya no habrá nadie para contárnoslo, analizárnoslo y, sobre todo, para guardar el registro de nuestra memoria compartida frente al televisor.


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