Renfe no quiere volver a interrumpir su servicio sin tener una solución disponible. La empresa ha presentado un contrato valorado en casi 1.000 millones de euros para buscar una compañía de autobuses que preste los servicios de transporte alternativo por carretera en caso de que haya una incidencia. No es una apuesta menor, pero las exigencias hechas por la empresa pública para su contrato dejan fuera a la mayoría del sector; de hecho, en España solo hay dos empresas que pueden apostar por el contrato: Alsa y Avanza.
Las exigencias hechas por Renfe para optar al nuevo contrato incluyen que «el licitador cuente con un mínimo de 500 autobuses en propiedad (de la empresa licitadora o de otras empresas sobre las que ostente el control, entendido como lo indica el artículo 42 del Código de Comercio)»; y en caso de que se trate de un grupo de varias empresas, «al menos una de las empresas de la agrupación debe disponer de 300 autobuses en propiedad». Esto reduce a las empresas que pueden presentarse en España y deja fuera a las pymes, que avisan que esta condición las impide participar en el concurso, incluso si están dispuestas a adquirir los vehículos necesarios.
Según informa la propia empresa pública, la prestación del servicio objeto del Acuerdo Marco se realizará a través de una Sociedad Anónima Participada entre el Adjudicatario y Renfe Viajeros, al 51% y 49% respectivamente, y cuyo objeto social será el transporte de pasajeros por autobús. Esta sociedad se subrogará en todos los derechos y obligaciones del adjudicatario derivados de la adjudicación del Acuerdo Marco de servicio de transporte alternativo por carretera.

Es una oportunidad llamativa para las dos operadoras. Ambas han trabajado antes con Renfe y con varias comunidades autónomas en servicios de transporte público, por lo que no se trata de una situación desconocida; de momento, Europa Press ha comunicado que Avanza se presentará a la licitación, aunque todavía no se ha publicado su oferta, y no sería una sorpresa que Alsa se sumara.
En cualquier caso, el proceso de licitación no cierra la puerta necesariamente a las empresas extranjeras, siempre y cuando cumplan con las exigencias legislativas del sector para operar en España. Lo normal es que en el proceso de contratación se dé prioridad a las opciones españolas, sobre todo si ambas se deciden a participar en el concurso, pero castiga todavía más la posibilidad de que una de las pymes del sector en España se sume a la competencia.
RENFE ESPERA ASEGURAR LA DISPONIBILIDAD
La forma en la que ha sido presentada se debe al deseo de Renfe de contar siempre con autobuses en caso de incidencias. La situación en España tras el accidente en Adamuz y la reciente crisis de su servicio de Rodalies en Cataluña explican que se haya dado prioridad a las empresas que tienen capacidad de reacción inmediata en caso de una nueva crisis que obligue a presentar opciones alternativas al tren.
Al mismo tiempo, las pymes del sector señalan que ya prestan el servicio de una parte importante de los servicios alternativos por carretera actuales. Además, dan por hecho que el ganador de la licitación tendrá que subcontratar una parte de sus servicios a empresas más pequeñas, por lo que les resulta incomprensible que no puedan participar en el concurso.
De todos modos, el proceso acaba de iniciarse y es de esperar que cambie en los próximos días. Al mismo tiempo, no se trata de una apuesta menor, pues la empresa que gane la licitación colaborará con Renfe por los próximos 10 años, con la posibilidad de una prórroga para otros 5 en caso de que sea necesario. Es un motivo clave para buscar empresas de gran envergadura.
UN CONTRATO MILLONARIO, PERO QUE PUEDE AHORRAR CIENTOS DE MILLONES A RENFE
En cualquier caso, la empresa pública considera este contrato como una forma de blindar sus datos. A pesar de que el contrato está valorado casi en 1.000 millones de euros, su cálculo es que un solo acuerdo con una gran empresa, en lugar de buscar una solución en cada una de las incidencias, puede acabar ahorrándose alrededor de 195 millones de euros en los próximos dos años.

No es un dato menor, sobre todo para una empresa que probablemente vuelva a los números rojos en 2026 empujada por la crisis de la alta velocidad. De momento, será interesante ver las apuestas de Alsa y Avanza por la oferta de Renfe y cómo funciona el nuevo conglomerado que debería funcionar de salvavidas en este tipo de situaciones.




