Las tensiones de Irán ya están presionando las cadenas de suministro globales 

Más allá de la energía, el conflicto de Oriente Próximo está poniendo en jaque a otros sectores como el sanitario o el químico.

La guerra de Irán, debido a los constantes ataques en el estrecho de Ormuz, ha provocado que los precios de las principales materias primas se disparen. El Brent en pocas semanas ha subido un 25%; mientras que los futuros precios del gas europeo aumentaron un 56%. Tal y como recoge el último informe de Oliver Wyman, el conflicto de Oriente Próximo está afectando a las cadenas de suministro globales. 

El conflicto iraní se cobra la estabilidad de sectores más allá del energético

El impacto del conflicto de Irán está afectando a materias primas críticas producidas en los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Según apunta el informe, Oriente Próximo es una región clave en fertilizantes y productos químicos esenciales para múltiples cadenas productivas; de hecho más del  33% del comercio mundial de urea  pasa por el estrecho de Ormuz, encareciendo su precio hasta un 26% tras el cierre de una gran planta de Qatar destinada a este insumo. Este suceso se da de la misma manera con el metanol (un recurso químico industrial), el azufre y el aluminio, con un crecimiento del 17%,23% y 9% respectivamente. 

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Bandera de Iran manchada de petroleo Fuente Merca2 Merca2.es
Bandera de Irán con petróleo. Fuente: Merca2

Por otro lado, el informe menciona, que la guerra de Irán también está repercutiendo en el sector de la salud, con el encarecimiento del helio (utilizado entre otras aplicaciones, para resonancias magnéticas)  hasta un 35%, del que Qatar produce el 30% del suministro mundial. 

En definitiva, el conflicto de Oriente Próximo está afectando a los insumos básicos de muchos sectores como la agricultura, automoción, construcción e industria tecnológica.

Cambios en las rutas de transporte

Más allá de los precios de las materias primas, las tensiones en el estrecho de Ormuz está afectando a las rutas logísticas globales; es decir, las navieras han suspendido o modificado rutas debido a los riesgos que representa para los barcos atravesar el Mar de Rojo y el Canal de Suez, para ahora atravesar el Cabo de Buena Esperanza. Este cambio de ruta se traduce en un aumento del tiempo de viaje entre Asia y Europa de entre 8 a 15 días adicionales. 

rutas por el cabo de buena esperanza Merca2.es
Rutas navieras por el Cabo de Buena Esperanza. Fuente: Merca2

A esto se le suma el aumento de los costes logísticos, debido a la implementación por parte de las compañías marítimas de recargos de guerra y combustible, que disparan los precios. Por otro lado en el sector de la aviación debido al cierre temporal de Dubái y las limitaciones operativas, se han provocado retrasos, cancelaciones y redirecciones de carga hacia el mercado asiático. 

El conflicto en Irán amenaza a Carrefour y Alcampo con precios más altos y problemas de desabastecimiento

Según señala el análisis de Oliver Wyman, esta situación basada en el encarecimiento de las materias primas y del transporte, sumado a los mayores tiempos de travesía por los riesgos en el área del estrecho de Ormuz; podría dar pie a un shock prolongado de las cadenas de suministro globales similares al que se dio durante el bloqueo del Canal de Suez de 2021

Por otro lado, el informe advierte que de resolverse este conflicto de la noche para la mañana no se normalizarían las cadenas de suministro. En este sentido, el análisis de Oliver Wyman indica que los flujos comerciales requieren semanas o meses para restablecerse; por lo que después del conflicto continuaría la volatilidad de los precios, retrasos logísticos y restricciones temporales de suministros. 

En definitiva, las cadenas de suministro de múltiples sectores, más allá del energético se están viendo afectadas por la guerra de Irán. Para compensar los daños que ya está causando,  el análisis recomienda que las empresas adopten una estrategia activa de la gestión del riesgo en sus cadenas de suministro como: identificar dependencias críticas de proveedores, asegurar el abastecimiento de materias primas y explorar rutas logísticas alternativas. De esta forma, se podría hacer frente a los daños que ya está causando este conflicto.


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