El exceso de información disponible en redes sociales y la preocupación por la alimentación y el bienestar ha llevado a muchas personas a modificar su dieta con la intención de mejorar su salud. Sin embargo, no siempre se cuenta con la receta adecuada para tomar decisiones correctas.
La médica Isabel Belaustegui advierte que uno de los errores más comunes consiste en eliminar por completo las grasas de la dieta. Según explica, este hábito puede alterar el metabolismo y dificultar el funcionamiento normal del organismo.
El metabolismo necesita equilibrio en la dieta para funcionar correctamente

Para comprender esta idea es necesario observar cómo funciona el metabolismo. Belaustegui sostiene que el cuerpo humano está preparado para utilizar dos fuentes principales de energía. Por un lado la glucosa y por otro lado la grasa. Cuando ambas están presentes dentro de una dieta equilibrada el organismo puede alternar entre ellas sin dificultad.
A esta capacidad se la conoce como flexibilidad metabólica. Se trata de una función esencial que permite al cuerpo adaptarse a diferentes situaciones como el ejercicio, el ayuno o los periodos de descanso. Cuando la dieta es variada y contiene nutrientes de calidad el metabolismo puede cambiar de una fuente de energía a otra con total normalidad.
El problema aparece cuando esa maquinaria se vuelve rígida. Esto ocurre con frecuencia en personas cuya dieta se basa principalmente en azúcares y harinas refinadas. En estos casos el organismo pierde la capacidad de utilizar la grasa almacenada como combustible. Como consecuencia aparece una sensación constante de falta de energía.
La médica explica que esta situación provoca que muchas personas necesiten comer cada pocas horas para sentirse activas. Aunque el cuerpo tenga reservas de grasa, no logra utilizarlas de forma eficiente. Por esta razón se produce un aumento de peso o una dificultad persistente para adelgazar, incluso cuando la dieta parece ser adecuada.
En este punto aparece uno de los grandes malentendidos de la nutrición moderna. Durante décadas se instaló la idea de que las grasas eran el principal enemigo de la salud. Esto llevó a que muchas personas construyeran su dieta evitando este nutriente casi por completo.
Sin embargo, Belaustegui sostiene que el error no está en consumir grasa sino en eliminarla. Las grasas saludables forman parte esencial del funcionamiento del organismo. De hecho cumplen un papel clave en la producción de hormonas y en el funcionamiento del sistema nervioso.
La grasa también es esencial para el cerebro y las hormonas
Uno de los datos que más llama la atención es que el cerebro humano está compuesto en gran parte por grasa. Aproximadamente el setenta por ciento de su estructura depende de este nutriente. Por este motivo, una dieta extremadamente baja en grasas puede afectar distintos procesos neurológicos.
Además, las grasas son necesarias para producir hormonas fundamentales para el equilibrio del organismo. Entre ellas se encuentran las hormonas sexuales y otras sustancias que regulan múltiples funciones del cuerpo. Cuando la dieta carece de grasas saludables estos procesos pueden verse alterados.
Belaustegui también señala que las grasas participan en la absorción de vitaminas esenciales como la vitamina D, la vitamina E o la vitamina K. Estas sustancias cumplen funciones antioxidantes y ayudan a proteger distintos tejidos del organismo. Por este motivo, una dieta equilibrada debe incluir alimentos que aporten estos nutrientes.
Entre las opciones más recomendadas se encuentran el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, las aceitunas o los frutos secos. Incorporar estos alimentos dentro de la dieta permite mejorar el funcionamiento metabólico y favorece la utilización de la grasa como fuente de energía.
Otro elemento importante es la organización de las comidas a lo largo del día. La especialista señala que comer constantemente puede alterar el metabolismo. Cada vez que se ingiere alimento el cuerpo activa la producción de insulina y prioriza el uso de glucosa como combustible. Cuando esto ocurre muchas veces al día se reduce la capacidad de quemar grasa.
Por esta razón, algunas estrategias como espaciar las comidas o adelantar la cena pueden ayudar a mejorar la salud metabólica. Estas medidas permiten que el organismo recupere la capacidad de utilizar sus reservas energéticas y mejore su eficiencia.
En conclusión, la clave no se encuentra en eliminar nutrientes sino en lograr una dieta equilibrada que respete las necesidades naturales del cuerpo. Entender cómo funciona el metabolismo permite tomar decisiones más conscientes sobre la alimentación.





