El polen ha decidido adelantarse este año. ¿Te ha pasado que, de repente, en pleno febrero te has visto buscando un pañuelo desesperadamente como si estuviéramos en mayo? No eres el único, te lo aseguro. Este año la temporada de alergias ha decidido saltarse el calendario y darnos un aviso mucho antes de lo habitual.
He estado revisando lo que dicen los expertos y la explicación es bastante lógica, aunque no por ello menos molesta: hemos tenido un invierno tan cargado de lluvias y unos días de calor tan repentinos que las plantas se han vuelto locas y han empezado a soltar polen a destiempo.
Es como si la naturaleza hubiera decidido ponerse a trabajar horas extra antes de que termine el invierno. Lo que muchos estamos sintiendo ahora —esa congestión nasal y picor de ojos— es solo el prólogo de una primavera que viene con mucha fuerza.
La trampa de la lluvia y el aire que respiramos en la ciudad

Hay un fenómeno curioso que los especialistas llaman el «efecto lavado» y que a veces nos da una falsa sensación de seguridad.
Pensamos que cuando llueve el aire se limpia (y es cierto en el momento), pero esa misma agua es la que está alimentando una vegetación que pronto estará «en modo explosión».
Vamos a vivir una temporada en dos fases: primero nos toca lidiar con los ácaros y los hongos por la humedad de las lluvias, y luego vendrá el polen cuando el tiempo se estabilice. Además, no podemos olvidar el papel de la contaminación en las ciudades. No es solo que el humo sea irritante de por sí, es que los contaminantes «enfadan» a los granos de polen, volviéndolos mucho más agresivos para nuestras defensas.
Los peores días serán, sin duda, aquellos en los que el viento sople fuerte y el aire se sienta pesado por el tráfico.
¿Alergia a los 50? Pues sí, y puede ser un golpe bastante duro

A veces escucho a gente decir: «yo nunca he sido alérgico, esto tiene que ser un resfriado largo». Pero lo cierto es que la alergia no tiene edad de jubilación. Cada vez es más común ver a personas que debutan con síntomas a los 55 años debido a cambios hormonales o a vivir en entornos con mucha polución.
De hecho, la OMS ya ha soltado una cifra que asusta: para el año 2050, la mitad de la población mundial sufrirá algún tipo de alergia. Lo que más me llama la atención (y es algo que conviene saber) es que cuando la alergia aparece de adulto, suele hacerlo con una intensidad y unos síntomas mucho más severos que si la hubieras tenido desde pequeño.
Casi un 30% de los españoles ya estamos en este club, así que, si te toca ahora, no te sientas un bicho raro.
No esperes a estar «fatal» para tomar cartas en el asunto

Profesionales dicen que esperar a no poder respirar para ir al médico es un error de manual. Adelantarse es la clave: tener un diagnóstico claro y un plan de ataque antes de que el polen esté en su punto máximo marca la diferencia entre sobrevivir a la primavera o sufrirla.
Para el día a día en casa, pequeños trucos como ventilar lo justo (evitando las primeras y últimas horas del día) o usar paños húmedos para que el polvo no vuele pueden salvarte el día. Invertir en un buen purificador o un aspirador con filtro HEPA puede sonar exagerado, pero este año tu nariz te lo va a agradecer profundamente.




