La semana que hoy empieza vendrá marcada por la actualidad geopolítica desde Oriente Medio y las reuniones de los bancos centrales en las que no se espera -de momento- ningún tipo de movimiento: Fed, BCE, BoJ o BoE.
Renta 4 explica que “las claves a vigilar por los inversores en este escenario son la expansión y duración del conflicto y su impacto en la energía, siendo el principal foco de riesgo a corto plazo el aumento de la inflación por mayores precios energéticos, potenciales problemas en las cadenas de suministro o fertilizantes (impacto en precios de alimentos). Una segunda derivada sería un menor crecimiento en caso de que el conflicto se intensifique y extienda en el tiempo, asumiendo que no haya estímulos para contrarrestarlo”.
El BCE mantiene sin cambios los tipos por quinta reunión consecutiva
Aparte de estas noticias desde Oriente Medio, la agenda traerá el Zew de sentimiento inversor alemán de marzo el martes, la reunión de la Reserva Federal el miércoles (repetirá tipos en 3,50%/3,75%), la reunión del Banco de Inglaterra (repetirá tipos en 3,75%), la reunión del Banco Central Europeo (repetirá tipos en 2,00/2,15%) y la reunión del Banco de Japón (repetirá tipos en 0,75%) el jueves 19.
El mercado espera que el BCE mantenga tipos… los próximos doce meses

Geopolítica (Oriente Medio y petróleo) y bancos centrales
Pierre Pincemaille, secretario general de Inversiones en DNCA (affiliate de Natixis IM), sobre el impacto de la guerra en Oriente Medio en las materias primas energéticas y en los mercados: «Como suele ocurrir con este tipo de acontecimientos geopolíticos, las materias primas energéticas actúan como la correa de transmisión del estrés hacia los mercados financieros. El petróleo y el gas sirven como termómetro del nivel de ansiedad, dado que el 33 % y el 18 % de la producción mundial, respectivamente, se concentran en esta región del mundo. […] Los inversores observan de cerca la situación en el estrecho de Ormuz. Anualmente, aproximadamente el 20 % del suministro mundial de petróleo y GNL pasa por esta ruta, especialmente con destino a Asia”.
Según comenta Pincemaille, «el Fondo Monetario Internacional estima que un aumento del 10 % en el precio del petróleo reduciría en torno a 15 puntos básicos el PIB mundial, aunque los efectos varían mucho entre países dependiendo de si son importadores o exportadores netos de productos petrolíferos. Más allá de los efectos recesivos, el aumento de los precios de la energía también tiene implicaciones inflacionarias: la Reserva Federal de Dallas espera un aumento del 10 % en el precio de la gasolina ante una subida del 20 % del crudo, lo que implicaría 30 puntos básicos adicionales de inflación. Por su parte, el BCE anticipa un impacto de 50 puntos básicos para un aumento del 15 % en el índice compuesto de energía (petróleo y gas).»
Según el experto, «En los mercados de renta variable, cabe destacar que el sector de la sanidad está recuperando finalmente su estatus defensivo tras la normalización posterior al COVID y las distorsiones provocadas por los aranceles estadounidenses, debido a que sus ingresos están, en gran medida, desvinculados del ciclo económico y expuestos al dólar”.

Lewis Grant, gestor senior de carteras de acciones globales en Federated Hermes, y Mitch Reznick, responsable de grupo de renta fija en Londres en Federated Hermes, explican que la clave para los mercados es la “duración” del conflicto: “¿Durará este conflicto lo suficiente como para aumentar de forma significativa la inflación y provocar una recesión global?”
Añade que “los inversores parecen estar valorando un retorno a un entorno más normal más pronto que tarde” y prevé que, “a medida que el conflicto se desvanezca, volveremos a un entorno más parecido a enero y febrero: una recuperación cíclica favorecida por el comercio de la IA”.
Por su parte, Reznick advierte de que “los efectos de la guerra en Irán y Oriente Medio han provocado un aumento significativo en el precio de los combustibles fósiles, elevando las expectativas de inflación a nivel global”. En este contexto, señala que “lo que resulta más desafiante ahora es el entorno y el sentimiento de los tipos” y concluye que “esos créditos que están sobre apalancados y por tanto son más vulnerables al aumento del coste del capital o que necesitan refinanciación del mercado, son los que hay que evitar por ahora”.




