
Cada año miles de autónomos se enfrentan a la misma duda cuando llega la campaña de la renta: saber si realmente están obligados a presentar la declaración. La normativa puede resultar confusa, especialmente para quienes tienen varios pagadores o ingresos de diferentes fuentes.
El asesor fiscal, laboral y contable Guillermo Maravé explica cuáles son los principales límites y situaciones que determinan si un contribuyente debe presentar la declaración. Entre todos los casos, hay uno que no deja lugar a dudas. Según advierte, cualquier autónomo deberá presentar la declaración de la renta obligatoriamente, independientemente de si ha tenido beneficios o pérdidas durante el año.
Los límites que determinan si debes presentar la declaración
El primer paso para saber si se debe presentar la declaración de la renta es revisar el borrador que ofrece la Agencia Tributaria. Maravé recomienda acceder a la sede electrónica y consultar los datos fiscales disponibles. En ese documento suele aparecer si el contribuyente está obligado a declarar según la información que maneja Hacienda.
Sin embargo, más allá de ese primer vistazo, existen una serie de límites generales que sirven como referencia. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena con un solo pagador, no será obligatorio presentar la declaración si los ingresos brutos anuales no superan los 22.000 euros. Si se supera esa cifra, sí habrá obligación de presentar la renta.
La situación cambia cuando el contribuyente tiene más de un pagador. En esos casos el límite se reduce hasta los 15.876 euros anuales. A partir de esa cantidad se deberá presentar la declaración. Además, si el segundo pagador supera los 2.500 euros, también se genera la obligación de declarar.
Aunque estas cifras marcan la pauta general, el asesor recuerda que siempre conviene revisar el borrador. En ocasiones una persona no está obligada a presentar la declaración, pero le puede interesar hacerlo si la Agencia Tributaria debe devolver parte del IRPF retenido durante el año.
Ser autónomo obliga a presentar la renta

Entre todos los casos posibles, hay situaciones que no dejan margen a la interpretación. Una de ellas es la de los trabajadores por cuenta propia. Tal como explica Maravé, cualquier autónomo tendrá que presentar la declaración de la renta obligatoriamente.
Esto ocurre tanto si el autónomo ha obtenido beneficios como si ha registrado pérdidas en su actividad económica. La normativa establece que los ingresos derivados de la actividad profesional deben declararse siempre. Por esta razón, cualquier autónomo deberá incluir su actividad en la declaración anual.
El experto recuerda que este requisito afecta a todos los trabajadores por cuenta propia, independientemente del volumen de facturación. Incluso si un autónomo ha tenido un año complicado y sus ingresos han sido bajos, deberá presentar la declaración igualmente.
Otro caso en el que la declaración es obligatoria se produce cuando una persona ha recibido el Ingreso Mínimo Vital. Los beneficiarios de esta prestación están obligados a presentar la renta todos los años, incluso aunque sus ingresos sean reducidos.
También existen otros supuestos que obligan a declarar. Por ejemplo, cuando una persona posee inmuebles vacíos y la imputación de rentas supera los 1.000 euros anuales. En este caso Hacienda considera que existe un rendimiento que debe declararse.
La obligación también puede aparecer cuando se obtienen determinados ingresos financieros. Si se generan más de 1.600 euros de rendimiento en capital mobiliario sujeto a retención en España, el contribuyente deberá presentar la declaración. Lo mismo ocurre cuando se obtienen ganancias superiores a 1.000 euros procedentes de acciones, criptomonedas o determinados activos financieros.
Para el autónomo, este tipo de operaciones también deben tenerse en cuenta, ya que se suman al resto de rendimientos que deberá incluir en su declaración anual. De hecho, muchos profesionales que trabajan como autónomo combinan su actividad con inversiones o alquileres, lo que puede aumentar las obligaciones fiscales.
Otro aspecto que suele generar dudas tiene que ver con las ganancias obtenidas en bolsa o en criptomonedas. En estos casos, solo existe obligación de declarar cuando la ganancia se ha realizado, es decir, cuando se ha vendido el activo. Mientras la inversión se mantenga sin vender, no se considera un beneficio efectivo.





