A pesar de tener nuevos dueños y nueva directiva, los problemas de Talgo son los mismos de siempre. El fabricante de trenes ha confirmado una vez más que uno de sus pedidos para Renfe no será entregado a tiempo; la empresa pública no sólo sigue esperando los 30 trenes de la serie 106, que fue contratada en 2016, sino que además todavía no se ha entregado el primero de los 13 trenes que forman parte de la serie 107 del modelo Avril.
Son trenes clave para el negocio de Renfe. Por un lado, es el modelo que opera en la ruta que conecta Madrid con el norte del país, pero además son los que tradicionalmente operan el Avlo, servicio low cost de la empresa pública en la ruta que conecta la capital y Barcelona. El problema ha sido, no solo el retraso en la entrega de estos vehículos, sino que los que se han entregado han venido acompañados de una larga lista de incidencias.
La preocupación para la empresa es que los retrasos en la entrega de los vehículos de Renfe ya se han traducido en una sanción de más de 100 millones de euros que ha marcado sus resultados anuales en las últimas presentaciones. Además, temen que esta situación se pueda repetir si se acumulan los retrasos en las entregas.
Recientemente, la propia Talgo confirmaba que el ejercicio 2025 se ha visto marcado, por un lado, por una deuda financiera neta de 394 millones de euros y, por otro, por el impacto de los gastos derivados del ajuste del proyecto de Deutsche Bahn (DB) y el acuerdo alcanzado con Los Ángeles Metropolitan Transportation Authority (LACMTA).

Respecto a este problema, el nuevo consejero delegado de la empresa, José Antonio Jainaga, señalaba en una rueda de prensa hace pocos días en Vitoria que uno de los objetivos de Talgo en el corto plazo debía ser «mejorar su capacidad de entregar los pedidos a través de inversiones industriales y crecer para mejorar su estructura de costes fijos». También ha sido crítico en este acto con Renfe por su estrategia de sanciones, pues señala que debilita a una empresa clave para el papel de España en el futuro de la industria ferroviaria en toda Europa.
EL RETO DE ARREGLAR LOS PROBLEMAS INDUSTRIALES DE LA EMPRESA
Haber conseguido una solución para la situación accionarial de Talgo no sirve como respuesta para los problemas de capacidad del fabricante. Lo cierto es que se encuentran en un momento delicado, pues no pueden dejar de buscar nuevos acuerdos para la venta de sus trenes, incluso si saben que las fechas de entrega que soliciten los clientes no siempre son viables.
Es cierto que, a pesar de su larga lista de incidencias y problemas de funcionamiento, la empresa cuenta con sus trenes Avril, que siguen siendo los únicos que pueden operar en las vías de alta velocidad de ancho variable. Esto los hace clave en toda Europa, y en particular en España, pues son los únicos que pueden operar en las rutas del norte del país. Por tanto, son claves para la segunda etapa de la liberalización del sistema.
A pesar de sus problemas, Jainaga ha insistido en que las expectativas de Talgo en 2026 son positivas. «Talgo comienza una nueva etapa y las perspectivas para el año 2026 reflejan un nivel récord de actividad industrial, impulsando los ingresos a un nivel aproximado de 750 millones de euros. Se espera que el Ebitda alcance márgenes del orden del 8%, incorporando ya nuevos contratos alineados con la estrategia de mejora de márgenes, cash flow e indexación, basados en plataformas de producto, e incorporando contratos de mantenimiento asociados, mientras se prevé que el endeudamiento se mantenga a un nivel elevado, en línea con el nivel de circulante invertido en los proyectos en curso», ha insistido el directivo.
TALGO SIGUE BUSCANDO SOLUCIONES
En cualquier caso, la empresa sigue buscando soluciones para el problema industrial. Los retrasos en las entregas, o la necesidad de renegociar pedidos a la baja, siguen siendo un problema clave para Talgo si quiere recuperar toda su fuerza y pasar página de los años de pérdidas y de incidencias en las entregas.

Si hay una ventaja dentro del futuro de la empresa es que siguen teniendo el único tren en el mercado que puede funcionar en líneas de alta velocidad de ancho variable, como las que operan en el norte de España. Es el motivo por el que, a pesar de los problemas que han tenido ya en el país, los Avril siguen siendo clave.




