El punto del planeta que podría frenar la tecnología… y también encarecer la comida

- El bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza con afectar a la tecnología, la industria y la producción de alimentos en todo el mundo.

La tecnología que usamos cada día depende, muchas veces, de lugares del planeta que casi nadie mira en el mapa. A veces las noticias internacionales parecen quedar muy lejos. Un conflicto en Oriente Próximo, una ofensiva militar en un punto del mapa que muchos tendrían que buscar en el atlas… y sin embargo, de pronto, esa distancia desaparece. Porque lo que ocurre allí puede terminar afectando aquí.

Y eso esta pasando con el estrecho de Ormuz. Hemos escuchado en todas las noticias el impacto que esto supone en varios sectores económicos y podría ir mucho más allá de la energía que estamos escuchando en estos últimos días.

Publicidad

Porque cuando se corta una de las arterias comerciales más importantes del planeta, el efecto no se queda en el lugar donde ocurre. Se propaga. Y rápido. El estrecho que conecta medio mundo.

El helio: el gas silencioso que sostiene la tecnología

tecnología
El estrecho de Ormuz es una de las rutas comerciales más importantes del planeta. Fuente: IA

Un ejemplo es el helio, el mismo gas que asociamos con globos de fiesta. Pero la realidad es bastante más compleja. Cuando esta ruta se bloquea, el problema no se queda en el Golfo Pérsico.

Empieza a sentirse en fábricas, en laboratorios y en industrias tecnológicas a miles de kilómetros de distancia. El helio: el gas que sostiene la tecnología. Y este gas es un gran aliado de la industria tecnológica. En especial, para enfriar los procesos de fabricación de chips y semiconductores.

Y ahí está la clave. Porque aproximadamente una cuarta parte del helio que se mueve en el comercio mundial pasa por el estrecho de Ormuz. Si ese flujo se interrumpe durante demasiado tiempo, las consecuencias podrían sentirse en sectores enteros. Y los chips son clave para la tecnología actual. Sin ellos, muchas industrias se frenan en seco.

Empresas como Apple dependen de estos componentes para fabricar sus iPhone.

Los grandes centros de datos que alimentan la IA requieren cantidades enormes de chips. Sin esos componentes, el avance tecnológico simplemente se ralentiza. La preocupación ya empieza a sentirse en algunos países clave del sector.

Corea del Sur, responsable de aproximadamente el 20% de los chips que se producen en el mundo, ha advertido que sus reservas actuales de helio permitirían mantener la producción apenas seis meses si la situación se prolonga. Seis meses pasan rápido en la industria tecnológica.

La otra cara del problema: los fertilizantes

El punto del planeta que podria frenar4 Merca2.es
El helio es clave para fabricar chips que utilizan móviles, ordenadores y centros de datos. Fuente: IA

Pero la tecnología no es el único sector que podría verse afectado. El estrecho de Ormuz también es una ruta esencial para el transporte de fertilizantes. Cerca del 20% del suministro global de estos productos pasa por ese punto del mapa.

Puede parecer un dato técnico, pero tiene una traducción muy directa: agricultura. Sin fertilizantes suficientes, los cultivos producen menos. Y cuando la producción agrícola cae, el impacto termina llegando a los precios de los alimentos.

Los países en desarrollo son especialmente vulnerables a este tipo de interrupciones. Muchas economías agrícolas dependen de estos insumos para mantener la productividad de sus campos.

Si el conflicto se prolonga, algunos analistas temen un escenario que recuerda —aunque con matices— a lo que ocurrió durante la pandemia o tras el inicio de la guerra en Ucrania. En ambos casos, las cadenas de suministro globales sufrieron tensiones que acabaron reflejándose en los mercados.

Una crisis que depende del reloj

1El punto del planeta que podria frenar Merca2.es
Un conflicto regional puede tener efectos en cadena en la economía global. Fuente: IA

En realidad, casi todo depende de una variable muy simple: el tiempo. Si el bloqueo del estrecho de Ormuz dura poco, el sistema probablemente absorberá el golpe.

Las reservas existentes y los ajustes logísticos podrían amortiguar el impacto. Pero si la situación se prolonga durante semanas o meses, las consecuencias podrían empezar a sentirse de forma más clara en distintas industrias. Helio, fertilizantes, semiconductores… piezas aparentemente pequeñas dentro de un engranaje enorme que sostiene la economía global.

Y ahí está la paradoja. A veces, los grandes cambios no empiezan con algo enorme, sino con la interrupción de un punto muy concreto del mapa. El estrecho de Ormuz es uno de esos lugares. Y ahora mismo, buena parte del mundo está pendiente de lo que ocurra allí.

Porque, aunque parezca lejano, lo que pasa en ese estrecho puede terminar tocando muchas más cosas de las que imaginamos.


Publicidad