Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo. Pese a los avances médicos y a la abundancia de información disponible, muchas personas aún no saben reconocer las señales que pueden anticipar un infarto. Detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia entre salvar la vida o sufrir daños irreversibles en el corazón.
El técnico de emergencias Miguel Assal advierte que uno de los grandes problemas es la falta de conocimiento sobre los síntomas reales. También señala que persisten mitos que afectan especialmente a las mujeres, cuyo diagnóstico suele retrasarse porque los signos iniciales no siempre se interpretan correctamente.
Las señales del infarto que no se deben ignorar

Uno de los primeros aspectos que explica Assal es la diferencia entre una angina de pecho y un infarto. En el primer caso, la sangre sigue llegando al corazón aunque de forma limitada. En cambio, durante un infarto se produce un colapso en una arteria debido a un trombo que bloquea completamente el flujo sanguíneo. Cuando esto ocurre, una parte del músculo cardíaco comienza a morir.
Entre los síntomas más característicos del infarto se encuentra el dolor torácico opresivo. Muchas personas lo describen como una presión intensa en el centro del pecho, similar a tener una losa sobre el corazón. A diferencia de otros dolores musculares, este malestar no desaparece al moverse ni al cambiar de postura.
El dolor puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, aunque en algunos casos también aparece en el derecho. Además, puede extenderse hacia la mandíbula o el cuello. Junto a estas señales, es frecuente experimentar sudoración fría, dificultad para respirar y una sensación repentina de peligro o muerte inminente.
Assal explica que muchas personas no reconocen el infarto porque nunca han sentido algo similar. El dolor aparece de forma inesperada y genera una fuerte sensación de angustia. En ese momento, el cuerpo reacciona con ansiedad y el corazón comienza a latir más rápido.
También existen casos en los que el infarto se manifiesta de forma progresiva. Algunas personas experimentan episodios de angina durante semanas o incluso meses antes de que ocurra el evento cardíaco definitivo. El experto recuerda el caso de un conocido que comenzó a notar molestias en el brazo mientras jugaba al pádel. Pensó que se trataba de una tendinitis, pero semanas después terminó sufriendo un infarto a los 44 años.
El diagnóstico rápido permitió colocar un stent y evitar daños graves en el corazón. Este tipo de historias demuestra que reconocer los síntomas del infarto a tiempo puede salvar vidas.
El problema del diagnóstico tardío en las mujeres
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que el infarto en mujeres sigue siendo menos reconocido. Durante años se ha asociado este problema casi exclusivamente a los hombres, lo que ha provocado que muchos síntomas femeninos pasen desapercibidos.
Según explica Miguel Assal, el dolor torácico también puede aparecer en mujeres, pero en algunos casos el infarto comienza con señales diferentes. Muchas pacientes describen una sensación de indigestión, malestar general o presión en el pecho que no siempre se interpreta como un problema cardíaco.
Este detalle puede tener consecuencias graves. En ocasiones, cuando una mujer acude al hospital con estos síntomas recibe un diagnóstico de ansiedad, estrés o problemas digestivos. Como resultado, el infarto puede pasar desapercibido hasta que el daño en el corazón es mayor.
El técnico de emergencias asegura que este retraso diagnóstico explica por qué el infarto suele ser más letal en mujeres. Cuando el tratamiento se demora, las probabilidades de sufrir complicaciones aumentan considerablemente.
Otro dato relevante es la frecuencia con la que ocurren estos eventos. Las enfermedades cardiovasculares provocan cientos de casos cada día. Por ese motivo, los especialistas insisten en la importancia de reconocer los primeros síntomas del infarto y acudir de inmediato a urgencias.
En los primeros minutos, cada decisión puede resultar determinante. Assal recomienda que, si una persona sospecha que está sufriendo un infarto y se encuentra sola, lo primero que debe hacer es llamar a emergencias. Después, aconseja abrir la puerta de casa para facilitar la entrada de los servicios sanitarios en caso de perder el conocimiento.
Además, señala que existe una medida sencilla que puede ayudar en los primeros instantes. Si la persona no es alérgica y no tiene contraindicación médica, masticar una aspirina puede actuar como antiagregante y ayudar a reducir el efecto del trombo, explica el especialista. Este gesto no sustituye la atención médica, pero puede ganar un tiempo valioso mientras llegan los profesionales.





