El “truco” para controlar los nervios antes de un examen que se está volviendo viral

- El fármaco cardíaco Sumial se ha popularizado como “truco” contra los nervios, pero los expertos advierten que no es una solución para el estrés cotidiano.

Los nervios antes de un examen pueden jugar malas pasadas al cuerpo. Hay medicamentos que pasan décadas en los hospitales, en consultas de cardiología o en recetas médicas bastante discretas… y, de pronto, empiezan a aparecer en conversaciones cotidianas. En redes sociales. En entrevistas de celebridades. Incluso en los pasillos de una academia de oposiciones.

Eso es lo que ha ocurrido con Sumial, un fármaco cuyo principio activo es el propranolol. Durante años se ha utilizado en medicina para tratar problemas cardiovasculares como la hipertensión, las arritmias o la angina de pecho. Nada especialmente llamativo. Un medicamento más dentro del amplio arsenal médico.

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Pero con el tiempo empezó a circular otra historia alrededor de él.

Algunas personas comenzaron a usarlo —de manera informal— para controlar los nervios antes de situaciones de mucha presión: exámenes importantes, oposiciones, una conferencia delante de cientos de personas o incluso una entrevista decisiva. Y claro, la curiosidad empezó a crecer.

Ahora bien, los expertos lo dicen sin rodeos: no es un remedio pensado para gestionar el estrés cotidiano, y su uso siempre debería estar supervisado por un profesional sanitario.

Cuando Hollywood habla de un medicamento

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El medicamento Sumial se ha popularizado en redes como forma de controlar los síntomas físicos de los nervios. Fuente: IA

En parte, el interés reciente por el propranolol tiene algo de fenómeno cultural. No es raro que cuando una celebridad menciona algo relacionado con la salud, la conversación se dispare.

Actores y personalidades conocidas como Khloé Kardashian, Robert Downey Jr. o Kristen Bell han reconocido en distintas entrevistas haber recurrido a betabloqueantes para afrontar momentos de gran presión mediática: alfombras rojas, entregas de premios o presentaciones públicas.

Y claro… cuando alguien escucha que una estrella de Hollywood toma algo para controlar los nervios, la pregunta aparece casi sola: ¿y si a mí también me funcionara?

En redes sociales, el Sumial empezó a circular como si fuera un pequeño “truco” para no temblar antes de hablar en público o para evitar que el corazón se dispare antes de un examen.

Pero aquí conviene detenerse un momento. El uso del propranolol para la ansiedad anticipatoria no aparece como indicación oficial en su prospecto, y la evidencia científica sobre esta práctica sigue siendo limitada.

Qué hace realmente en el cuerpo

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Aunque es un fármaco seguro bajo control médico, su uso sin supervisión puede tener riesgos. Fuente: IA

Para entender por qué algunas personas lo utilizan en estos contextos, hay que mirar cómo actúa el medicamento.

El propranolol no funciona como otros fármacos destinados a la ansiedad. No actúa directamente sobre la mente, ni elimina los pensamientos de preocupación. Tampoco calma el miedo de forma psicológica.

Lo que hace es algo mucho más físico.

Bloquea determinados receptores del sistema cardiovascular y reduce algunas de las señales corporales que aparecen cuando estamos nerviosos: las palpitaciones, el temblor en las manos, el aumento del ritmo cardíaco. Es decir, baja el volumen de la reacción física del cuerpo.

Y eso tiene un efecto curioso.

A veces, cuando alguien siente que el corazón se acelera o que las manos empiezan a temblar, se pone aún más nervioso al notarlo. Es una especie de círculo que se retroalimenta. Al reducir esos síntomas físicos, algunas personas logran romper ese bucle.

Otra diferencia importante es que no produce sedación. A diferencia de las benzodiacepinas —que actúan sobre el sistema nervioso central y pueden provocar somnolencia— el propranolol no adormece ni genera esa sensación de “mente nublada”.

Los riesgos de usarlo sin control médico

Dicho todo esto, conviene recordar algo importante: sigue siendo un medicamento.

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Y como cualquier fármaco, no está exento de efectos secundarios.

Entre los más conocidos están las bajadas de tensión, el ritmo cardíaco demasiado lento, los mareos, la fatiga o la sensación de debilidad. En la mayoría de los casos son leves cuando el medicamento se usa correctamente, pero pueden resultar problemáticos si se toma sin control.

Además, hay perfiles de pacientes para los que su uso requiere especial cuidado, especialmente personas con problemas cardíacos o circulatorios.

En España, de hecho, el Sumial solo se dispensa con receta médica. No es casualidad. La normativa busca evitar precisamente que se utilice de forma improvisada.

El psiquiatra Juan Carlos Pascual Mateos insiste en una idea clara: ningún medicamento de este tipo debería tomarse sin una valoración médica previa.

¿Estamos medicalizando demasiado los nervios?


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