Una de las grandes preocupaciones de las opciones de transporte para particulares en Madrid era la exigencia de tener la etiqueta medioambiental para los vehículos que están empadronados en la capital. Sin embargo, una vez más, el Ayuntamiento ha retrasado la aplicación de esta medida, que no llegará hasta 2027. Es una medida que no solo da oxígeno a los vecinos que viven en la zona, sino que da algo de espacio también a los conductores de taxis y VTC de la zona.
Lo cierto es que, en los últimos años, la necesidad de ir actualizando poco a poco sus vehículos, pasando a opciones híbridas o eléctricas, ha sido clave tanto para los taxistas como para las flotas de empresas como Auro o Vecctor, que operan a través de aplicaciones como Uber, Cabify y Bolt. Si bien están en proceso de electrificar sus flotas, todavía hay algunos autónomos en la ciudad que siguen sin poder actualizar su vehículo.
Es un proceso que ha sido largo para estos trabajadores, pues señalan que el precio de los vehículos no ha hecho sino aumentar. Es un problema especialmente para los taxistas, pues tienen que asumir el precio del vehículo y de los seguros, sumado a los límites de precio y horarios que siguen marcando la situación del sector, y que todavía están entre los motivos principales por los que señalan a las VTC como competencia desleal.

De momento, la decisión sigue siendo temporal. Aunque da algunos meses a los conductores del taxi y a las plataformas para completar el cambio, la gran mayoría de los nuevos vehículos de ambos sectores son eléctricos y cumplen con las exigencias de la normativa de las ZBE. Por ello, pueden operar en el centro de Madrid incluso sin estar empadronados en la zona; el problema es, sobre todo, para los conductores que tienen más tiempo operando con el mismo vehículo.
LAS APLICACIONES Y LOS TAXISTAS DEFIENDEN LAS ZBE A PESAR DEL PROBLEMA
Lo cierto es que, a pesar de obligar a actualizar sus vehículos, la mayoría de las empresas y plataformas del sector defienden la presencia de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). La realidad es que hay puntos positivos para los trabajadores del sector, pues su aplicación ha servido para reducir el tráfico en zonas que son clave para su trabajo, tanto por su importancia para el turismo como para el ocio nocturno.
De hecho, cuando desde Vox se celebraba la sentencia judicial que amenazó con acabar con estos espacios en el centro de Madrid, desde estas organizaciones se defendía su implementación, pues se consideraba que eliminarlas aumentaría el tráfico y dificultaría su trabajo. Sin embargo, han insistido en que es necesario que se cumpla con las ayudas que han ofrecido desde el Ayuntamiento y la Comunidad para actualizar sus vehículos.
En cualquier caso, de momento se mantiene la situación actual, en la que los vehículos sin la etiqueta correcta no pueden atravesar el centro si no están empadronados en la zona. La apuesta sigue siendo que, antes o después, se aplique la medida más estricta, que incluye los vehículos de los empadronados en la zona, pues es una tendencia a la peatonalización generalizada de las capitales europeas y una exigencia desde Bruselas para entregar los fondos a las ciudades.
LAS ZBE HAN SIDO UN DOLOR DE CABEZA PARA MADRID
Lo cierto es que la aplicación de las ZBE ha sido complicada para el Ayuntamiento de Almeida. No es solo el problema que ha generado en algunos conductores, sino que a nivel político se ha hecho lo posible desde la oposición para eliminar la medida, insistiendo en que es un ataque a la libertad de movimiento de los madrileños, aunque el gobierno local ha defendido la necesidad de aplicarla, no solo por motivos de calidad del aire sino también por las exigencias europeas.

Al mismo tiempo, no se ha terminado de asumir la versión más estricta de esta normativa. Al ser una exigencia que llega desde Bruselas, parece evidente que todo lo que puede hacer el Ayuntamiento es ganar tiempo. Mientras tanto, el taxi y las empresas que operan los vehículos de Uber, Cabify y Bolt tienen que completar el proceso de actualización de sus vehículos.




