Los mejores lugares de España para ver los almendros en flor antes de que llegue la primavera

De Madrid a Mallorca, pasando por Murcia, Alicante o Tenerife, estos destinos se llenan de blanco y rosa durante unas pocas semanas y se convierten en una escapada perfecta.

Los árboles no solo son auténticas fábricas de oxígeno. Y es que, según la época del año, también regalan paisajes tan bonitos que merece la pena hacer una escapada solo por verlos. En otoño, los bosques se tiñen de amarillos y rojos; y, a finales de invierno, llega uno de los espectáculos más esperados: la floración del almendro, que pinta campos enteros de blanco y rosa como anticipo de la primavera.

No obstante, este “momento mágico” dura poco. Por eso, conviene estar atentos a las fechas, porque en cuestión de días el paisaje cambia por completo. Además, muchos pueblos aprovechan la floración para organizar ferias, rutas, música y actividades, porque la belleza también se celebra. Estos son algunos de los mejores lugares de España para disfrutar de los almendros en flor.

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¿Dónde ver los almendros en flor en España?

Quinta de los Molinos (Madrid). Si estás en Madrid, no hace falta irse lejos para ver un mar de almendros. La Quinta de los Molinos, en la calle Alcalá (cerca de IFEMA), es una de las escapadas más especiales del mes de febrero. El parque cuenta con cerca de 1.500 almendros y, cuando florecen, parece que estás fuera de la ciudad. Abre todos los días de 06:30 a 22:00.

Garrovillas de Alconétar (Cáceres). En Extremadura hay un pueblo que vive esta floración con mucha tradición. Garrovillas de Alconétar celebra su Muestra del Almendro en Flor, una fiesta de un día con ruta, degustaciones y música en la romería posterior. Una semana después suele llegar la Feria de la Almendra. Según se comenta, este año la fecha podría caer el 15 o el 22 de febrero, y se puede confirmar en la Oficina de Turismo.

Villalpardo (Cuenca). Al sureste de Cuenca, Villalpardo es uno de esos rincones donde la floración se disfruta caminando. Hay una ruta de senderismo entre Villalpardo y Vadocañas que recorre 17 km entre almendros, con dificultad baja.

Alcalalí (Alicante). En la Marina Alta, Alcalalí celebra la floración con su festival Feslalí, que este año se desarrolla del 8 al 23 de febrero. Hay rutas entre almendros (como la musicalizada de Mosquera o la del Coll de Rates, con vistas a la Marina Alta), además de exposiciones, talleres, visitas guiadas, teatro al aire libre y música con el festival Rockalí.

Mallorca (Puig de Randa y Sierra de Tramuntana). A finales de enero, el interior de Mallorca empieza a llenarse de flores blancas y rosadas. A este paisaje se le conoce como “la nieve mallorquina”, y uno de los puntos más especiales para verlo es la subida al Puig de Randa, en el municipio de Algaida. Por otro lado, en el llano que protege la Sierra de Tramuntana también se despliega ese manto de flores, con pueblos como Valldemossa, Deià, Sóller o Pollença como telón de fondo.

Santiago del Teide (Tenerife). En Canarias, el clima hace que la floración se adelante. En Santiago del Teide puede verse desde mediados de enero hasta mitad de febrero. Además, el ayuntamiento organiza la campaña Almendro en Flor, que este año dura del 1 de febrero al 4 de marzo, con rutas, mercadillo agro-artesanal, talleres, música y degustaciones.

Mula y el Campo de Cagitán (Murcia). En Murcia, la floración del almendro es uno de esos planes que sorprenden a quien no lo ha visto nunca. El Campo de Cagitán, que comparten varios municipios, se llena de tonos que van del blanco al rosa más intenso durante febrero. Y Mula lo celebra con MulaFlor (del 1 de febrero al 16 de marzo), con rutas senderistas, actividades, mercadillos y talleres.

Tejeda (Gran Canaria). Tejeda es otro de los lugares donde la floración se vive con un encanto especial. En febrero, los almendros decoran tanto las montañas que rodean el municipio como sus calles y pequeñas plazas. Y es que aquí el paisaje es diferente: el blanco y rosa de las flores se mezcla con la orografía de la isla y con miradores desde los que se contemplan puntos tan reconocibles como el Roque Nublo o el Roque Bentayga.

Loarre y Ayerbe (Huesca). Si te apetece un plan que mezcle historia y naturaleza, Loarre es una apuesta segura. Su castillo está considerado uno de los mejor conservados del románico europeo y, a sus pies, los almendros florecen entre febrero y marzo creando un contraste espectacular. Muy cerca está Ayerbe, que cada año organiza la Caminata en la Flor del Almendro (22 y 23 de febrero), con varios recorridos.

Tivissa (Tarragona). En Tivissa, en la Ribera d’Ebre, la floración del almendro es solo el inicio de una temporada de color que continúa después con melocotoneros y cerezos. El pueblo permite pasear entre calles y edificios, y en los alrededores hay caminos sencillos para caminar o ir en bici entre campos en flor.


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