El mundo estaba en shock con el anuncio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) este pasado miércoles 11 de marzo, pues los países pertenecientes a esta agencia iban a liberar en total 400 millones de barriles. Todo con un objetivo: parar la escalada de los precios del crudo debido a las tensiones del estrecho de Ormuz propiciadas por la guerra de Irán.
A pesar de que la reacción inicial que se podría tener sobre esta medida era de tranquilidad, el mercado reaccionó al revés con una mayor presión sobre los precios, que se ha traducido en un incremento en el precio necesario para llenar el depósito. Para responder a esta contradicción Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía ha tratado este tema para Merca2.
Las reacciones del mercado a la AIE: “No le han comprado el consuelo”
Según explica el experto, el mercado no ha reaccionado como se esperaba porque interpreta el movimiento de la AIE como una señal de que el conflicto podría prolongarse. En otras palabras, la intervención no ha conseguido frenar los precios del crudo, sino simplemente ganar tiempo.
“Lo que ha hecho la AIE es comprar consuelo”, señala Aceituno. “Pero el mercado no se lo ha comprado”.

El motivo es simple: por el Estrecho de Ormuz transitan aproximadamente 20 millones de barriles diarios. Si el flujo se interrumpiera completamente, los 400 millones de barriles liberados apenas cubrirían unos 20 días de suministro. Pasado ese margen, el mercado volvería exactamente al mismo punto de partida si el conflicto no se resuelve.
¿Cómo se traducen las presiones en el depósito?
El precio de la gasolina y del diésel en España se basa en una regla del 40%/40%/20%. El primer porcentaje corresponde a los precios de crudo, los cuales por las tensiones en el estrecho se han disparado creciendo, según apunta el experto, un 40% desde el inicio del conflicto el 27 de febrero. En cuanto al segundo, son los impuestos y el tercero el refino, o el proceso por el cual el crudo se transforma hasta convertirse en productos derivados como la gasolina con sus respectivos octanajes o el diésel que va a nuestros vehículos.
En este sentido, el experto incide en que el problema no solo está en el ascenso del Brent, sino en la cadena energética asociada al mismo. Es decir, los ataques y la tensión en el estrecho de Ormuz están alterando los flujos globales tanto de petróleo como de los refinados, y este último repercute a Europa como efecto indirecto a la escasez en el mercado asiático.

Hay que recordar que por el estrecho de Ormuz la gran mayoría del destino de sus cargamentos están destinados al mercado asiático, donde los mayores compradores son China e India. Y como el mercado asiático se encuentra en una situación de escasez por las tensiones y además concentra a algunos de los mayores compradores del mundo, la competencia por asegurar suministro se intensifica y el margen de refino global se dispara.
Repsol, TotalEnergies y Shell podrían verse expuestas al conflicto de Irán por el gas
Según estima el CEO de Tempos Energía, desde el 27 de febrero este margen ha incrementado un 46%. “Entonces, no solamente en el precio de la gasolina y del diésel influye el precio del crudo, sino el refino, que en este caso se ha disparado y se va a seguir disparando”, apunta el experto.
Esta situación también fuerza a que los grandes importadores asiáticos se vean obligados a comprarle el crudo a Rusia (sancionado por la Unión Europea) para refinarlo y vender esos productos derivados: gasolina, y diésel a los mercados europeos.
En definitiva, la medida de la AIE pretende comprar tiempo a los mercados para evitar que colapsen por el miedo a la ausencia de suministros futuros de petróleo. No obstante, la mayor liberación de crudo de la historia ha alertado a los mercados de que la guerra de Irán podría durar más tiempo, un escenario que busca el régimen de los ayatolás, para hacer daño a Estados Unidos y sus aliados occidentales. “Esa es su baza, tienen el botón del mundo”, indica el experto.




