La sustancia natural que algunos investigadores creen que podría cambiar cómo tratamos la depresión

- Nuevas investigaciones vuelven a poner a la psilocibina en el centro del debate científico sobre salud mental y metabolismo.

Durante mucho tiempo, hablar de psilocibina era casi como mencionar un tema incómodo en una conversación familiar. Se hacía un pequeño silencio. Alguien levantaba la ceja. Y enseguida aparecía la misma etiqueta: hongos alucinógenos.

Y sí, durante décadas esa ha sido prácticamente la única forma en la que mucha gente ha escuchado hablar de esta sustancia natural presente en hongos como Psilocybe cubensis.

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En los últimos años, investigadores dediferentes países han empezado a mirar otra vez hacia la psilocibina. .

Y lo que están encontrando… está despertando bastantes preguntas.

Una historia que empezó hace más de medio siglo

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El estudio de la psilocibina vuelve a despertar interés en la comunidad científica. Fu

Lo curioso es que la psilocibina no es una recién llegada al mundo de la investigación médica.

En realidad, ya había despertado interés en los años setenta.

En aquella época se realizaron estudios clínicos bastante serios que exploraban su uso en problemas de salud mental complejos: trastorno obsesivo compulsivo, adicciones al alcohol y al tabaco, depresión resistente a tratamientos y cefalea en racimos —uno de los dolores de cabeza más intensos que existen—.

¿El motivo de ese interés?

Su interacción con los receptores de serotonina del cerebro.

Explicado de forma sencilla, la psilocibina puede modificar temporalmente la forma en que una persona percibe sus propios pensamientos. Y en contextos terapéuticos controlados, ese cambio puede permitir observar ciertos problemas desde otra perspectiva.

Como si, de repente, la mente pudiera dar un pequeño paso atrás.

Hay psicólogos que lo describen como una especie de “distancia terapéutica”. Durante unas horas, los pensamientos habituales pierden rigidez. Y eso puede abrir la puerta a nuevas formas de procesar experiencias difíciles.

También se ha investigado su posible papel como antiinflamatorio neurológico, un campo que cada vez genera más interés en enfermedades del sistema nervioso.

Y sí… también está todo el debate de las microdosis para creatividad o claridad mental, del que tanto se habla últimamente. Aunque ahí la ciencia todavía avanza con bastante prudencia.

El dato que suele sorprender a todo el mundo

La sustancia natural que algunos investigadores3 Merca2.es
Las redes de micelio conectan ecosistemas enteros bajo el suelo del bosque. Fuente: IA

Hay un momento curioso cuando los científicos explican la toxicidad de la psilocibina.

Porque muchos imaginan que se trata de una sustancia extremadamente peligrosa.

Pero los datos dicen otra cosa.

Según estimaciones toxicológicas, una persona de unos 60 kilos tendría que consumir aproximadamente 17 kilos de hongos en una sola toma para alcanzar una dosis potencialmente letal.

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Sí. Diecisiete kilos.

Una cifra que suena casi absurda.

De hecho, su toxicidad relativa es comparable a la de algo tan cotidiano como la cafeína.

El increible mundo de los hongos

Los hongos no son plantas. Tampoco animales.

Son algo completamente distinto.

Bajo el suelo de los bosques existe una red gigantesca de filamentos llamada micelio. Una especie de sistema de comunicación natural que conecta raíces, árboles y plantas.

Algunos científicos lo llaman el “internet del bosque”.

A través de esta red se intercambian nutrientes, señales químicas e incluso ayuda entre especies. Es, literalmente, un sistema de cooperación subterráneo que lleva millones de años funcionando.

Dentro de este reino también encontramos especies conocidas por sus propiedades energéticas, como el Cordyceps, tradicionalmente asociado al rendimiento físico y la vitalidad.

Eso sí, los especialistas siempre insisten en algo importante: los hongos absorben lo que hay en el suelo. Y eso puede incluir toxinas o metales pesados. Por eso, cualquier uso con fines terapéuticos requiere controles de calidad muy estrictos.

Un debate que apenas está empezando

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Las microdosis de psilocibina están siendo analizadas en nuevos estudios científicos. Fuente: IA

Hoy por hoy, la psilocibina sigue siendo ilegal en la mayoría de países. Eso hace que su investigación clínica avance mucho más despacio de lo que a algunos científicos les gustaría.

Hay excepciones curiosas. Jamaica, por ejemplo, cuenta con centros especializados en terapias psicodélicas que atraen a personas de todo el mundo interesadas en estos tratamientos.

Mientras tanto, en laboratorios y universidades el debate continúa.

Con cautela. Con escepticismo en algunos casos. Pero también con curiosidad.

Porque a veces la ciencia redescubre cosas que siempre estuvieron ahí.

Y quizá —solo quizá— algunas de las respuestas médicas del futuro estén escondidas en lugares que durante mucho tiempo preferimos no mirar demasiado.

Como ocurre, por ejemplo, con los hongos que crecen silenciosamente en el suelo del bosque.
Esperando. Sin prisa. Como llevan haciendo millones de años.


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