La agenda eleva su peso en esta última sesión de la semana con los datos de PIB, PCE, JOLTS y Confianza de la Universidad de Michigan, pero sin dejar de mirar a Oriente Medio y al precio del petróleo.
Otros datos relevantes que recuerdan en Renta 4 son que ayer comenzó el periodo de “black out” de los bancos centrales de cara a las reuniones que celebrarán la próxima semana (Fed el miércoles y BCE y Banco de Inglaterra el jueves).
Y que también ayer era la primera vuelta de las elecciones municipales en Francia (segunda vuelta el 22 de marzo), que servirá como termómetro y anticipo para las elecciones presidenciales en 2027.
Pero lo relevante de la agenda son la primera revisión del PIB del cuarto trimestre, el PCE de enero, los datos preliminares de Confianza de la Universidad de Michigan de marzo, la encuesta JOLTS de empleos disponibles de enero, y las revisiones de los ratings de España (S&P y Fitch), Italia (Fitch) y Alemania y Grecia (Moody’s).
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Zouhoure Bousbih, estratega de mercados emergentes en Ostrum AM, affiliate de Natixis IM, explica que «la guerra en Ucrania en 2022 desencadenó una crisis energética estructural para la economía mundial, y en particular para Europa, que importa la mayor parte de sus necesidades energéticas. La interrupción prolongada del suministro de gas ruso provocó un aumento persistente de los precios de la energía”.
“Los gobiernos, las empresas y los inversores se vieron obligados a reevaluar rápidamente y replantearse sus prioridades en materia de inversiones, en gran medida al margen de consideraciones de rentabilidad a corto plazo», pero añade que «la diferencia fundamental es que, a diferencia de lo que ocurrió en 2022, en este caso no se trata (por ahora) de una crisis estructural de suministro, sino más bien del riesgo de una crisis energética».

Bousbih también afirma que «Europa vuelve a ser la región más vulnerable, al igual que en 2022, ante esta nueva crisis energética. Si bien la región ha reducido su dependencia del gas natural licuado (GNL) de Qatar —cuya cuota en las importaciones totales de gas ha pasado de más del 30% en 2017 al 8% en 2025, su suministro se ha fragmentado aún más. Esta vulnerabilidad energética se ve agravada por los bajos niveles de almacenamiento de gas. Las instalaciones de almacenamiento de gas de la UE solo estaban llenas en un 43% a 28 de enero, un nivel inferior al de 2024 y 2025 y muy por debajo de la media de 2019-2025 (en casi 30 puntos porcentuales)».
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De todos modos, a juicio de la analista «sigue existiendo una diferencia importante con respecto a 2022: en 2026, la crisis energética depende principalmente de un escenario extremo —a saber, un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz— que mantendría los precios del Brent en torno a los 100 dólares, y no de una interrupción del suministro ya realizada, como ocurrió en 2022«.
Y Philip Orlando, estratega jefe de mercado en Federated Hermes, apunta que “a pesar del aumento del riesgo geopolítico, los fundamentos económicos subyacentes de Estados Unidos son sólidos”, aunque añade que “la inflación nominal podría aumentar en los próximos meses debido al repunte de los precios de la energía, pero esperamos que ese aumento sea de corta duración”. Por otro lado, sobre el petróleo dice que “los precios del crudo puedan retroceder hasta los 65 dólares por barril en los próximos meses”.
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PIB, PCE, JOLTS y confianza de la Universidad de Michigan
En resumen, la jornada estará marcada principalmente por indicadores de confianza y consumo en EE. UU., que ayudarán a evaluar la fortaleza de la demanda interna tras los recientes datos de inflación. El dato más relevante será la lectura preliminar de marzo del índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, un indicador seguido de cerca por los mercados porque refleja la percepción de los hogares sobre la situación económica y las expectativas de inflación a corto plazo.
Además, se publicarán varios indicadores macroeconómicos retrasados de EE. UU., incluidos datos relacionados con el mercado laboral y otras estadísticas que habían quedado pendientes de publicación, lo que podría aportar nuevas pistas sobre el estado de la economía estadounidense y las perspectivas de política monetaria.


