La sostenibilidad se ha convertido en uno de los ejes clave de transformación del sector de la construcción. En este contexto, VEKA Ibérica apuesta por la economía circular, la eficiencia energética y el uso de materiales reciclados para reducir el impacto ambiental de sus productos.
Hablamos con Daniel Morales Gorostiza, responsable de RSC en VEKA Ibérica, sobre el papel del PVC reciclado en la fabricación de perfiles, los retos de integrar la circularidad en los procesos industriales y el futuro de la construcción sostenible en Europa.
P. ¿Cómo definiría la estrategia de sostenibilidad de VEKA Ibérica dentro del contexto europeo?
R. La estrategia de sostenibilidad de VEKA Ibérica se enmarca dentro de la visión global del Grupo VEKA, que lleva más de 30 años apostando por la economía circular en el sector de la edificación. Nuestro objetivo es reducir el impacto ambiental de nuestros productos a lo largo de todo su ciclo de vida, desde el diseño hasta el reciclaje, y contribuir a una edificación más eficiente energéticamente.
En este escenario, trabajamos para que nuestra cadena de valor sea climáticamente neutra antes de 2045, apostando por la eficiencia energética, el uso de materiales reciclados y la optimización de procesos industriales.
Nuestra planta de Burgos es un buen ejemplo de este compromiso, ya que integra material reciclado en la producción de perfiles de PVC y apuesta también por energías renovables, como la instalación fotovoltaica con la que cuenta el centro productivo.
P. ¿Qué significa, en términos prácticos, que más del 40% del material utilizado en su planta de Burgos sea PVC reciclado?
R. Esta cuestión implica que casi la mitad de la materia prima que utilizamos en la fabricación de perfiles procede de material recuperado, como ventanas al final de su vida útil o restos de producción, que se reincorporan al proceso productivo.
Esta metodología permite reducir el consumo de materias primas vírgenes en el interior de los perfiles y aprovechar un material que mantiene intactas sus propiedades técnicas tras el proceso de reciclaje. De esta forma, el PVC se convierte en un material idóneo para modelos de producción circulares sin renunciar a la calidad o a la durabilidad del producto final, algo imprescindible para VEKA.
P. ¿Cómo contribuye este modelo a la reducción de la huella de carbono del sector de la construcción?
R. El uso de material reciclado permite reducir el consumo energético y las emisiones asociadas a la producción de materias primas vírgenes. Al incorporar material reciclado, se reduce el uso de recursos vírgenes y la huella de carbono asociada a la fabricación.

A esto se suma el impacto positivo que tienen las ventanas de PVC en la eficiencia energética de los edificios. Es importante destacar que un buen aislamiento térmico reduce la necesidad de calefacción y refrigeración, que son responsables de una parte importante del consumo energético de los hogares.
Según datos del IDAE, la instalación de ventanas eficientes puede suponer un ahorro energético de hasta el 74 %, lo que se traduce directamente como una reducción de las emisiones de CO₂ durante la vida útil del edificio. Por tanto, el impacto positivo se produce tanto en la fase de fabricación como durante décadas de uso del producto en el edificio.
P. ¿Qué retos han tenido que superar para integrar la economía circular en sus procesos industriales?
R. Para VEKA, uno de los principales retos ha sido desarrollar procesos industriales capaces de integrar material reciclado manteniendo los mismos estándares de calidad que el material virgen. Este método de trabajo requiere tecnología específica, sistemas de control avanzados y una logística bien estructurada para la recogida y tratamiento del material.
También ha sido importante trabajar con toda la cadena de valor para fomentar la recogida y reciclaje de retales y ventanas al final de su vida útil, algo que resulta clave para cerrar el ciclo de los materiales en el sector de la construcción. Además, la economía circular requiere una planificación a largo plazo y una inversión constante en innovación y procesos, algo en lo que VEKA lleva trabajando desde hace décadas.
P. ¿Qué volumen de residuos se evita cada año gracias a este modelo circular?
R. El modelo circular permite reincorporar al proceso productivo grandes volúmenes de PVC que, de otro modo, se convertirían en residuos. El Grupo VEKA comenzó a reciclar ventanas de PVC hace más de 30 años, cuando el reciclaje aún no era una prioridad en el sector y no estaba del todo aceptado en el entorno del cliente final. Hoy en día disponemos de 3 fábricas de reciclaje en Europa que desde 1993 han reciclado más de 25.000.000 de ventanas y retales de PVC postconsumo.
P. ¿Cómo garantizan que el PVC reciclado mantenga los estándares de calidad y durabilidad?
R. El PVC es un material especialmente adecuado para el reciclaje porque puede reutilizarse varias veces sin perder sus propiedades principales según Norma 12.608-1. Esto permite que el material reciclado mantenga sus propiedades. Asoven PVC, la Asociación de Ventanas de PVC española, detalla que la ventana de PVC promedio tiene una vida útil entre 30 y 50 años, pudiéndose reciclar hasta diez veces sin añadir estabilizantes, lo que ayuda de forma efectiva a crear ventanas con una vida útil de más de 350 años.
En VEKA contamos con estrictos controles de calidad que supervisan todo el proceso, desde la selección y tratamiento del material reciclado hasta la fabricación final del perfil. En nuestra planta de Burgos realizamos análisis constantes para verificar aspectos como la resistencia al impacto, la estabilidad del color, el espesor de los perfiles o su comportamiento frente a agentes externos como el sol o la humedad.
P. El PVC ha sido históricamente cuestionado por su impacto ambiental. ¿Qué responde a quienes siguen viéndolo como un material poco sostenible?
R. El PVC es un material duradero, reciclable y altamente eficiente desde el punto de vista energético. Su larga vida útil reduce el consumo de recursos a lo largo del tiempo. Además, su capacidad de reciclaje permite reincorporarlo al proceso productivo al final de su vida útil, encajando en modelos de economía circular.
Por otro lado, su papel como material aislante tiene un impacto directo en la eficiencia energética y acústica de los edificios. Una ventana eficiente reduce el consumo de calefacción y aire acondicionado durante décadas, lo que supone una disminución significativa de emisiones frente a soluciones menos eficientes.
P. ¿Cómo influye el uso de materiales reciclados en la eficiencia energética de los edificios?
R. El uso de material reciclado no afecta a las prestaciones térmicas del PVC. Los perfiles mantienen sus propiedades aislantes, que son clave para mejorar la eficiencia energética de los edificios. Esto significa que una ventana fabricada con perfiles que incorporan material reciclado puede ofrecer el mismo nivel de aislamiento térmico y acústico que cualquier otra, contribuyendo igualmente a reducir el consumo energético y mejorar el confort interior.
P. ¿Cree que la normativa europea está impulsando suficientemente el uso de materiales sostenibles?
R. La normativa europea está avanzando de forma progresiva hacia un modelo constructivo más sostenible y ha contribuido a situar la eficiencia energética y la reducción de emisiones como prioridades para el sector. Iniciativas relacionadas con la descarbonización de los edificios, la mejora de la eficiencia energética y el impulso de la economía circular están marcando el rumbo de la construcción en Europa.
Estas políticas están ayudando a fomentar el desarrollo de soluciones más eficientes y a concienciar sobre la importancia de reducir el impacto ambiental de los edificios. Sin embargo, todavía existe margen de mejora, especialmente en lo que respecta a la integración de criterios de circularidad en la normativa y al reconocimiento del papel que pueden desempeñar los materiales reciclados dentro del sector.
P. ¿Qué cambios regulatorios serían necesarios para acelerar la transición hacia una construcción más circular?
R. Para avanzar hacia una construcción más circular sería conveniente reforzar aquellas normativas que fomenten el uso de materiales reciclados y que tengan en cuenta el ciclo de vida completo de los productos de construcción, desde su fabricación hasta su reciclaje. Los materiales reciclados ofrecen prestaciones equivalentes a los materiales vírgenes, pero todavía existen barreras normativas o administrativas que dificultan su implantación generalizada. Facilitar su integración en proyectos constructivos ayudaría a impulsar modelos más sostenibles.
P. ¿Hasta qué punto el reciclaje de PVC es hoy una ventaja competitiva real y no solo un elemento reputacional?
R. En la actualidad, el reciclaje de PVC es una ventaja competitiva real porque responde a una demanda creciente del mercado y a una evolución normativa que avanza hacia modelos más sostenibles. Cada vez más proyectos de edificación valoran no solo las prestaciones técnicas de los materiales, sino también su impacto ambiental y su capacidad de integrarse en modelos circulares.
En este contexto, contar con soluciones que incorporen material reciclado permite a las empresas adaptarse a estos nuevos requisitos y anticiparse a futuras exigencias regulatorias. Además, el reciclaje contribuye a optimizar el uso de recursos y a reducir la dependencia de materias primas vírgenes, lo que también puede tener un impacto positivo desde el punto de vista industrial.
Por otro lado, el reciclaje de PVC no solo aporta valor desde el punto de vista ambiental, sino también técnico, ya que permite mantener productos duraderos y eficientes que cumplen con los estándares más exigentes del sector. Por tanto, más allá del componente reputacional, se trata de una ventaja que combina sostenibilidad, eficiencia y adaptación a las necesidades actuales y futuras del mercado de la construcción.
P. ¿Qué tendencias marcarán la construcción sostenible en los próximos diez años?
R. En los próximos años veremos un mayor protagonismo de la eficiencia energética, la economía circular, la digitalización y la construcción industrializada. La reducción de emisiones, el uso de materiales reciclados y el diseño de edificios más eficientes serán elementos clave. Las soluciones que contribuyan al ahorro energético y que puedan integrarse en modelos circulares tendrán un papel cada vez más relevante en el sector de la edificación.


