¿Te has preguntado alguna vez cuál es la rutina alimenticia que se lleva a cabo en Zarzuela? Más allá de los actos oficiales, los viajes y la agenda institucional, hay una curiosidad que siempre reaparece: saber qué comen realmente los reyes de España. Porque cuando se piensa en zarzuela, lo habitual es imaginar grandes banquetes, vajillas históricas y mesas preparadas para impresionar. Pero, la realidad parece ir por otro camino.
Así lo cuenta la periodista gastronómica Eva Celada en su libro La cocina de la Casa Real, donde explica cómo funciona la despensa y la cocina de la residencia oficial de la monarquía. Y la conclusión llama la atención: en Zarzuela no manda el exceso, sino una alimentación mucho más sencilla, saludable y mediterránea de lo que muchos podrían pensar.
La alimentación de la familia real
Aunque la imagen pública de la realeza se asocia a menús sofisticados y celebraciones de gran nivel, lo cierto es que la rutina diaria en Zarzuela está muy alejada de esa idea. La base de su alimentación gira en torno a platos ligeros, productos frescos y preparaciones poco elaboradas.
Hoy predominan las verduras, las frutas de temporada, el pescado y las carnes magras, mientras que las frituras, los rebozados y los platos demasiado pesados han ido perdiendo protagonismo. También se priorizan las cocciones suaves, como la plancha o el vapor, y una forma de comer que encaja más con una dieta mediterránea equilibrada que con el lujo exagerado que muchas veces se imagina desde fuera.
Así ha cambiado Letizia la forma de comer en Zarzuela
Si hay una figura que parece haber marcado el rumbo de la cocina en Zarzuela en los últimos años, esa es la reina Letizia. La actual reina no solo muestra interés por lo que se come en palacio, sino que también supervisa semanalmente la planificación de los menús y participa en la elección de los proveedores.
Esto explica que en la mesa real tengan tanto peso los productos ecológicos, las verduras orgánicas y los ingredientes de proximidad. Porque, lejos de recurrir a alimentos exóticos o propuestas demasiado llamativas, la filosofía de compra apuesta por el pequeño comercio, las legumbres, el arroz, las verduras de temporada y las especias mediterráneas.
Dentro de ese menú diario, las verduras tienen una presencia absoluta. Se toman varias veces al día y se han convertido en una parte esencial de la dieta familiar. Entre las favoritas de Letizia destacan las alcachofas, aunque también son frecuentes otros platos como la ensalada de endivias con nueces, la sopa de verduras, los canelones de setas o la merluza con tomate y albahaca.

Una mesa compartida lejos del protocolo
En cuanto a la bebida, el agua es la opción habitual en la mesa. Letizia es prácticamente abstemio, por lo que el alcohol apenas forma parte de su dieta diaria. Felipe VI, en cambio, sí puede acompañar alguna comida de forma ocasional con una copa de vino.
Pero más allá de los ingredientes o de cómo se cocinan, hay otro detalle que también define muy bien la vida en Zarzuela: el valor que se le da a la mesa como espacio de encuentro familiar. Para la reina Sofía, sentarse juntos a comer siempre fue una costumbre fundamental. Durante la infancia de sus hijos, incluso evitaba que la televisión se encendiera durante las comidas.
Esa tradición sigue muy presente hoy en el Pabellón del Príncipe, donde viven Felipe y Letizia. Allí, el comedor familiar cuenta con una mesa redonda junto a grandes ventanales con vistas al jardín, un entorno mucho más íntimo y alejado del protocolo oficial.





