Irán: Cómo el parón de QatarEnergy ha afectado al mercado del gas europeo

La interrupción de las operaciones de QatarEnergy no producirán problemas de suministro en Europa, pero si volatilidad en los precios.

QatarEnergy ha suspendido temporalmente su producción de gas natural licuado (GNL). Una medida que ha llevado a cabo tras los bombardeos de origen iraní a sus instalaciones en los complejos de las ciudades de Ras Laffan y Mesaieed. Esta medida ha tenido un impacto claro en el sistema energético europeo concretamente en su mercado del gas TTF (Title Transfer Facility) que debido al bloqueo de suministro ruso, depende más que nunca de fuentes externas para mantener ya de por si unas reservas bajas. En este sentido, la reservas de gas en Europa están en un 30%, frente al 38% del año pasado.

El impacto de este parón de GNL ha sido tratado en la última nota de Edmond de Rothschild, que apunta a que existe un riesgo de aumentos significativos de precios, pero no de disponibilidad de recursos como el que se temía cuando se cerraron los gasoductos rusos.

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QatarEnergy: una pieza clave dentro del puzle energético europeo

Según apunta la firma de inversiones, QatarEnergy tiene un papel determinante en la oferta energética global, ya que Qatar ocupa el segundo lugar mundial en producción de GNL, solo por detrás de Estados Unidos, y representa aproximadamente el 20% de la oferta mundial. Esto se traduce en que, cualquier interrupción en su producción tiene repercusiones directas sobre las economías que dependen de sus importaciones, especialmente en Europa y diversos países asiáticos.

Intalaciones de gas de QatarEnergy Merca2.es
Instalaciones de gas de QatarEnergy. Fuente: QatarEnergy

Tal y como se ha indicado, el momento en que se ha producido esta paralización es especialmente delicado para Europa, donde las reservas de gas se sitúan actualmente alrededor del 30% de su capacidad media, niveles significativamente inferiores a los de años anteriores.

Una situación que se ha dado debido a múltiples factores, como un invierno más frío de lo habitual, que ha obligado a un consumo más intenso de los stocks disponibles, reduciendo la cantidad disponible; además de cambios regulatorios promovidos por la Comisión Europea, que han flexibilizado la obligación de llenar las reservas al máximo antes de la temporada invernal. Esta situación por si misma no es mala, el problema es que este conflicto y la reacción de Qatar se ha producido en un mal contexto para Europa, ya que generan un escenario de vulnerabilidad energética en un escenario de larga duración de este conflicto.

El GNL ha venido para quedarse: el mercado del gas entra en una nueva era

Por otro lado, según apunta la nota de Edmond de Rothschild, a nivel geopolítico, el conflicto en la región del Golfo ha puesto de nuevo en el foco al estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio energético mundial. Según señala la firma de inversión, el cierre prolongado de este estrecho tendría consecuencias severas para el suministro global de GNL, ya que Qatar concentra gran parte de sus explotaciones.

No obstante, y aunque no se haya interrumpido definitivamente todo el tráfico marítimo, las tensiones y amenazas en el Estrecho de Ormuz, sumado a los recientes ataques a buques, han provocado una reacción virulenta entre los mercados por el incremento de las primas de seguros y a la negativa de algunas aseguradoras a cubrir buques que naveguen por la zona, lo que en la práctica reduce la disponibilidad de transporte.

Puerto industrial de GNL de QatarEnergy Merca2.es
Puerto industrial de GNL de QatarEnergy. Fuente: QatarEnergy

A pesar de las tensiones, los analistas señalan que el mercado energético global está hoy mejor preparado que durante crisis anteriores, como la que se vivió tras la guerra en Ucrania. La expansión sostenida de la producción de GNL y las importantes inversiones en terminales de exportación e importación han aumentado la capacidad disponible, incluso hasta el punto de que antes del conflicto se hablaba de un ligero exceso de oferta. Esto proporciona cierto margen de seguridad frente a interrupciones temporales.

En este contexto, la situación de QatarEnergy es un factor clave para la evolución del mercado del gas en los próximos meses. La combinación de su peso en la oferta global, la exposición a riesgos geopolíticos y la posición estratégica de Qatar en el Golfo hace que cualquier decisión de producción o suspensión tenga repercusiones inmediatas en los precios internacionales. Aunque existe riesgo de fuertes aumentos de precios, los expertos consideran que la probabilidad de una crisis de disponibilidad comparable a la vivida tras el cierre de los gasoductos rusos es baja, gracias a la capacidad global acumulada y a las inversiones realizadas en las últimas décadas.


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