Ocho de cada diez españoles reconocen que no comprenden con claridad cómo funciona su contrato eléctrico, ni cómo se calcula el precio que pagan en su factura mes. Esta es una de las principales conclusiones del último estudio elaborado por Camby, titulado “Hábitos y percepción del sector energético en España 2026”, que pone de manifiesto el amplio desconocimiento que existe en torno al mercado eléctrico y subraya la necesidad de mejorar la educación financiera en un ámbito que afecta directamente al presupuesto familiar.
El informe revela que solo el 20,64% de los consumidores afirma conocer con detalle lo que ha contratado y entender el funcionamiento del mercado eléctrico en España. Este porcentaje refleja una minoría muy reducida si se tiene en cuenta que la electricidad es uno de los gastos fijos más importantes en la economía doméstica. El desconocimiento es aún mayor cuando se analiza el modo en que se calcula el precio de la electricidad: únicamente el 7,88% asegura comprender completamente este proceso. En cuanto a la propia factura, solo el 12,06% de los encuestados afirma entenderla en su totalidad.
Una asignatura pendiente: la educación financiera aplicada a la energía
Los datos del estudio muestran que la mayoría de los hogares se mueve en un escenario de incertidumbre respecto a su contrato eléctrico. Un 53,44% reconoce tener únicamente una idea aproximada de lo que ha contratado y confía en que su tarifa esté dentro de la media del mercado. Esta confianza, sin embargo, no se basa en un conocimiento real de las condiciones del contrato ni de los conceptos que aparecen en la factura.

Por otro lado, un 13,86% de los consumidores señala que no entiende bien su contrato y que, de manera puntual, recurre a Internet para comprobar si lo que paga es razonable o si podría encontrar una opción más económica. Aún más preocupante es el caso del 5,18% de los encuestados, que reconoce directamente que no sabe qué ha firmado y sospecha que podría estar pagando más de lo que debería.
Este desconocimiento genera una percepción generalizada de desconfianza. Más de la mitad de los participantes en el estudio considera que claramente paga demasiado por la electricidad o cree que probablemente lo hace. Este sentimiento refleja no sólo la preocupación por el coste de la energía, sino también la falta de transparencia percibida por muchos consumidores en el sistema de fijación de precios.
Un sistema complejo para el consumidor medio
El mercado eléctrico español presenta una estructura compleja en la que influyen numerosos factores, como el precio mayorista de la energía, los costes regulados, los peajes de acceso, los impuestos y las condiciones específicas de cada contrato. Además, existen diferentes tipos de tarifas (como el mercado regulado o las ofertas del mercado libre) que pueden incluir precios variables, servicios adicionales o condiciones de permanencia.
Los consumidores ya no cambian de compañía solo por el precio en su factura
Para muchos consumidores, interpretar todos estos elementos resulta complicado. La factura eléctrica incluye múltiples conceptos técnicos que no siempre se explican de forma clara, lo que dificulta que los usuarios puedan evaluar si su contrato es realmente competitivo o si podrían ahorrar cambiando de tarifa o compañía.
Falta de formación desde etapas tempranas
El estudio también pone de relieve una carencia estructural en la formación de los consumidores. El 96,11% de los encuestados reconoce que nunca recibió formación sobre cómo interpretar una factura de la luz o cómo funciona el mercado eléctrico. Muchos consideran que este conocimiento debería formar parte de la educación básica.
De hecho, el 30,51% opina que aprender a entender la factura eléctrica debería incluirse en la enseñanza obligatoria. Además, un 47,46% cree que contar con esta formación le permitiría saber exactamente qué está pagando cada mes y cómo optimizar su gasto energético.
En un contexto marcado por la volatilidad de los precios energéticos y el creciente peso de la electricidad en el presupuesto familiar, los datos dibujan un escenario claro: la mayoría de los consumidores afronta uno de los principales gastos del hogar sin comprender plenamente ni su contrato ni los conceptos que aparecen cada mes en su factura. Mejorar la información y la educación financiera se perfila, por tanto, como una herramienta clave para que los ciudadanos puedan tomar decisiones más informadas y gestionar de forma más eficiente su consumo energético.


