Cultivar el amor propio para ser felices, según Walter Riso

Tener una autoestima sana y equilibrada es la base de una vida plena. Walter Riso nos da las claves para conseguirlo.

Cultivar el amor propio, querernos a nosotros mismos y aceptarnos tal cual somos es una tarea pendiente para muchas personas. Porque tener una autoestima sana y equilibrada es la base de una buena relación con nosotros mismos y con los demás. Aunque parezca algo sencillo, no lo es. Y es que la idea que construimos sobre quiénes somos se forma desde la cuna y termina influyendo en cómo actuamos y nos relacionamos en la edad adulta.

Así que, ¿cómo no va a ser esencial cuidar nuestro amor propio? Uno de los psicólogos más destacados de la actualidad, Walter Riso, explica en su libro ‘Los siete pilares del amor propio’, de qué forma la autoestima es la base de nuestra seguridad personal y cómo esta afecta a nuestra vida. Llegando a resumirlo de la siguiente forma: “Solo el 5% del tiempo nos prestamos atención. El resto somos actores de una película que no es la nuestra: una de zombis”, sentencia.

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El amor propio según Walter Riso

Muchas personas creen que preocuparse por uno mismo es mirarse demasiado el ombligo. Pero, según Walter Riso, esa idea viene de una educación en la que se ha castigado la seguridad y el orgullo saludable, por miedo a creernos demasiado. El problema recae en que cuando esto se lleva al extremo, se tiende a la sumisión o al autocastigo, y es entonces cuando el amor propio se distorsiona. Porque quererse no va vinculado a dejarnos »pisotear» por los demás o a actuar pisando los derechos del otro: las personas con autoestima sana actúan de otra manera.

Una de las preguntas que plantea el psicólogo es muy directa: »si te enseñaron que ciertas cosas no debías hacer, ¿todavía lo arrastras como si siguieras siendo ese niño asustado que busca aprobación?». Y puede que ese sea el principal problema: la búsqueda constante de aprobación ajena, que nos impide mirar en nuestro interior para descubrir quiénes somos.

También aclara algo importante y es que »quererte no te convierte en narcisista». No tiene nada que ver, el narcisismo es otra cosa. En palabras de Walter Riso, el narcisista no busca amigos, busca fans, y vive atrapado entre egocentrismo, egolatría y egoísmo. Diferenciarlo es clave, porque ese es el primer paso para empezar a construir una relación más sana contigo.

Walter Riso
Fuente: BBVA

Los enemigos de la autoestima son tres

Para llegar a la autoaceptación, el psicólogo nos propone un ejercicio sencillo: observar cómo tratas a las personas que quieres y comparar ese trato con el que te das a ti mismo. Muchas veces ahí está la prueba: ¿somos comprensivos con los demás y durísimos con nosotros?

Ese camino aparece con tres enemigos habituales, que se cuelan casi sin darte cuenta: la autocrítica destructiva, que solo ve fallos y convierte los errores en castigo; el perfeccionismo, que genera frustración porque nunca es suficiente; y la comparación, mirar a otros desde la inferioridad y acabar sintiendo impotencia o envidia.

Así que, una vez se trabaja la aceptación, Walter Riso propone cuidar otros pilares que sostienen ese amor propio a diario. Destacan entre ellos, tratarse con amabilidad, aprender a ponerse límites, no engancharse a personas o mensajes que dañan, soltar lo que ya no se puede controlar y cambiar la narrativa personal para que el pasado no te condene siempre.

No nos podemos olvidar de lo más esencial: vivir. Porque cuando uno no se siente digno, se priva de experiencias, se encoge y se queda a medias. Por ello, el amor propio no es solo “pensar bonito”, es actuar distinto, con más respeto hacia uno mismo y con menos castigo. Al final, lo esencial en la vida ser feliz.

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