Como todos los años, el director financiero de Uber, Balaji Krishnamurthy, ha pasado por la conferencia de tecnología de Morgan Stanley y ha comentado varios de los avances tecnológicos que planea la empresa en los próximos años. Si bien ha dado prioridad a los procesos de electrificación de su flota a nivel internacional, la llegada de los robotaxis también abrió la puerta al proceso de automatización de su plataforma de delivery.
Ha comentado que ya hay unas 10 ciudades en el mundo donde las entregas se realizan no solo a través de riders, sino también a través de drones de aire y de tierra. La apuesta es que esta tecnología agilice las entregas y, además, sirva para aliviar algunos de los problemas que han tenido por la relación laboral con los riders, diferente en cada país dependiendo de las normativas locales de cada uno de los territorios.
«Ya contamos con más de 1.000 robots de reparto en nuestra red en más de 10 ciudades. Trabajamos con unos siete socios en ese ecosistema, que abarca desde robots de acera hasta drones», ha defendido Krishnamurthy.
De todos modos, en este panorama, la apuesta es complicada. No es solo que todavía hay dudas en cuanto al funcionamiento de la tecnología, sino que las plataformas tendrán que asumir entonces el despido de, al menos, un alto porcentaje de los repartidores en diferentes países. Es un dato que puede ser complicado de digerir para estos trabajadores, incluso si casos como el proceso de contratación de su gran rival en España, Glovo, demuestran lo complicadas que son sus operaciones del día a día.

De hecho, en el caso español, ya empiezan a tener problemas para conseguir a los repartidores suficientes que quieran trabajar bajo contrato con las aplicaciones de delivery. En las últimas semanas han visto cómo pierden casi un 10% del negocio de los restaurantes en el país, y los usuarios ya empiezan a recurrir a otras opciones, en particular las de recogida en el local.
UNA TECNOLOGÍA COMPLICADA DE APLICAR
Lo cierto es que la empresa está haciendo lo posible para poner a funcionar una tecnología que hasta ahora se ha presentado como un reto importante. Aunque ya hay ciudades donde operan, es complicado adaptar los robots terrestres a las imperfecciones de las calles y, aunque los drones aéreos pueden responder a estos problemas, también son costosos y obligan a los restaurantes a adaptar su infraestructura para que tengan un punto de recogida.
A pesar de todo, sigue viéndose como una opción clave a largo plazo. No solo por los problemas que tienen con los riders, sino también porque, cuando estas tecnologías funcionan, son suficientes para reducir los tiempos de espera de los usuarios. Por otro lado, quitarse el dolor de cabeza que suponen las relaciones con los riders, incluyendo la acumulación de sanciones económicas que vienen de la mano de los mismos, puede ser motivo suficiente para acelerar las inversiones en estas tecnologías.
Pero en España, hasta ahora, no han funcionado como se espera. Si bien ha habido algunos intentos de aplicar estas tecnologías, no han conseguido consolidarse entre las empresas y los usuarios. Al mismo tiempo, el proceso para que empezaran a usarse los robotaxis también ha sido complicado, y todo apunta a que llegarán al territorio ibérico este mismo año y que, de hecho, empezarán a operar en la Comunidad de Madrid.
UBER Y LA AUTOMATIZACIÓN DEL TRANSPORTE Y EL DELIVERY
Lo cierto es que Uber está haciendo un esfuerzo claro para acelerar la automatización de sus dos grandes servicios. Tampoco debería ser una sorpresa que quieran que los drones del delivery crezcan de la mano de los robotaxis; después de todo, la empresa ha visto cómo el delivery gana cada vez más peso en su negocio y ha sido una de las grandes claves para que la tecnológica saliera de los números rojos después de muchos años.


