Los trabajos que resisten a la inteligencia artificial y cada vez tienen más demanda

- La falta de relevo generacional y la alta demanda están devolviendo protagonismo a los oficios tradicionales, ahora entre los trabajos con más oportunidades.

Los trabajos más antiguos están viviendo un nuevo momento. Durante años nos repitieron casi como un mantra que el futuro del trabajo estaba en otro lugar. En la tecnología, en las ingenierías, en los despachos llenos de pantallas y reuniones virtuales. Parecía que el siglo XXI iba a construirse únicamente con código, algoritmos y oficinas abiertas con cafeteras de diseño.

Pero la realidad —que a veces tiene un sentido del humor curioso— ha terminado dando un giro inesperado.

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Hoy, muchos de los perfiles más buscados por empresas y reclutadores no están sentados frente a un ordenador. Están en una obra, en un taller o subidos a una escalera arreglando una instalación eléctrica. Albañiles, electricistas, soldadores o fontaneros se han convertido en profesionales muy cotizados.

¿La razón? Algo que llevaba años gestándose sin hacer demasiado ruido: la falta de relevo generacional.

Durante décadas se empujó a muchos jóvenes hacia estudios universitarios o profesiones consideradas “más modernas”. Y mientras tanto, los oficios de toda la vida fueron quedándose poco a poco sin nuevas generaciones que tomaran el relevo. Ahora el mercado laboral se ha encontrado con una paradoja bastante evidente: hay más trabajo que profesionales para hacerlo.

Un mercado con más vacantes que manos disponibles

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Los oficios tradicionales vuelven a ser clave en sectores como la construcción y la industria. Fuente: IA.

La consecuencia se nota rápidamente cuando una empresa necesita cubrir uno de estos puestos. Lo que antes se resolvía en cuestión de semanas ahora puede convertirse en una búsqueda larga… y a veces desesperante.

Empresas de construcción, industria o instalaciones técnicas coinciden en lo mismo: encontrar profesionales cualificados se ha vuelto sorprendentemente difícil.

Hace no tanto, un proceso de selección podía cerrarse en pocas semanas. Hoy no es raro que se prolongue durante dos o incluso tres meses hasta encontrar a la persona adecuada.

Y esto ha provocado algo curioso dentro del mundo de los recursos humanos. Aquellos cazatalentos que antes perseguían únicamente perfiles directivos o especialistas tecnológicos ahora también buscan —y con bastante interés— a los llamados perfiles de campo.

Sí, así como suena. El talento ahora también se busca con casco, herramientas y botas de trabajo.

Salarios competitivos y una estabilidad que muchos buscan

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Electricistas y técnicos especializados se encuentran entre los profesionales más buscados por las empresas. Fuente: IA.

Hay otro factor que explica por qué estos oficios vuelven a despertar interés: la estabilidad.

En muchos de estos trabajos la tasa de paro ronda apenas el 3%, una cifra que prácticamente roza el pleno empleo. En otras palabras, quien tiene formación y experiencia en estos sectores suele encontrar trabajo con relativa facilidad.

Además, los salarios tampoco son precisamente modestos. Un profesional con experiencia puede superar los 30.000 euros anuales, algo que sorprende a más de uno cuando lo escucha por primera vez.

De hecho, conozco a más de una persona que, después de pasar años en empleos precarios del sector servicios, decidió formarse en un oficio técnico. Y lo cuentan así, sin rodeos: “ha sido una de las mejores decisiones que he tomado”.

Más mujeres y nuevos caminos profesionales

Otro cambio interesante que se está produciendo en estos oficios tiene que ver con quién los elige.

Durante mucho tiempo estuvieron asociados casi exclusivamente a hombres. Sin embargo, esa realidad está empezando a cambiar. Cada vez más mujeres se están formando en electricidad, soldadura o instalaciones técnicas.

En algunos centros de formación profesional, de hecho, las mujeres ya representan cerca de la mitad del alumnado. Algo que hace apenas unos años habría parecido impensable.

También está llegando gente de otros sectores. Personas que han pasado años trabajando en hostelería, comercio o atención al público y que, después de cierta experiencia —y quizá algún que otro desencanto— deciden dar un giro profesional.

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Y encuentran en estos oficios algo que hoy vale mucho: una profesión con futuro y estabilidad real.

Los trabajos que la tecnología no puede reemplazar fácilmente

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La falta de relevo generacional ha convertido algunos oficios en perfiles muy cotizados. Fuente: IA.

En una época en la que se habla constantemente de inteligencia artificial, robots y automatización, hay algo que resulta casi paradójico.

Muchos de estos oficios tradicionales son extraordinariamente difíciles de automatizar.

Sí, es cierto que algunas tareas pueden mecanizarse. El vertido de hormigón en grandes obras, por ejemplo, o determinados procesos industriales. Pero la realidad diaria de estos trabajos sigue dependiendo de algo muy humano: la experiencia, el criterio y la habilidad manual.

Un electricista resolviendo una instalación complicada, o un fontanero localizando una avería en una casa antigua, toma decisiones en tiempo real. Observa, prueba, ajusta, improvisa.

Y eso —al menos de momento— sigue siendo algo que ninguna máquina hace igual.


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