Santiago Bilinkis (55), tecnólogo: “El mayor riesgo no es perder tu trabajo contra una inteligencia artificial, sino contra alguien que la usa mejor”

El tecnólogo Santiago Bilinkis advierte que la inteligencia artificial ya está transformando el trabajo. Más que reemplazar profesiones completas, la tecnología redefine tareas y premia a quienes aprenden a usarla mejor que el resto.

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los grandes temas de nuestro tiempo. Mientras algunos expertos anuncian una revolución que cambiará el mundo del trabajo para siempre, otros consideran que muchas de las promesas actuales están exageradas. En medio de ese debate aparece una pregunta inevitable: ¿cómo afectará realmente a los profesionales?

El emprendedor y tecnólogo Santiago Bilinkis propone mirar el fenómeno con una mezcla de realismo y curiosidad. Para él, el mayor peligro no es que las máquinas sustituyan a las personas de forma inmediata, sino que quienes aprendan a utilizarlas mejor obtengan una ventaja decisiva en el mercado del trabajo.

Publicidad

La inteligencia artificial ya está cambiando el trabajo

La inteligencia artificial ya está cambiando el trabajo
Fuente: agencias

Bilinkis suele explicar la incertidumbre actual con una metáfora cotidiana. Imagina encender la televisión para saber cómo estará el clima. En un canal, uno de los meteorólogos más prestigiosos anuncia una tormenta devastadora. En el siguiente, otro experto igual de respetado asegura que habrá sol pleno y calor. Ante esa contradicción, surge la duda ¿cómo salir de casa?

Esa es, según el tecnólogo, la situación actual frente a la inteligencia artificial y el futuro del trabajo. Hay predicciones catastróficas y también visiones extremadamente optimistas. Todas suenan convincentes y están respaldadas por especialistas de primer nivel. Sin embargo, los escenarios que describen son completamente distintos.

Los datos recientes alimentan esa sensación de cambio acelerado. Empresas tecnológicas como Salesforce han reducido equipos tras implementar herramientas de inteligencia artificial. En paralelo, gigantes del comercio electrónico como Amazon han anunciado grandes reestructuraciones que combinan automatización e inversión en nuevas tecnologías.

Al mismo tiempo, estudios académicos indican que una parte significativa de los empleos podría verse afectada por sistemas automatizados. El debate, por lo tanto, ya no es teórico. El impacto en el trabajo comenzó a sentirse en diferentes sectores y países.

Sin embargo, la historia no es lineal. Algunas compañías que apostaron por sustituir personas con inteligencia artificial han tenido que rectificar. El caso de la empresa de pagos Klarna es uno de los más comentados. Tras automatizar gran parte de su atención al cliente, la calidad del servicio se deterioró y la compañía debió reincorporar trabajadores humanos en el proceso.

Según Bilinkis, estas experiencias muestran que el avance de la inteligencia artificial es real pero también complejo. El cambio no siempre ocurre de forma inmediata ni produce los resultados esperados.

Por qué las profesiones no desaparecen, pero el trabajo cambia

YouTube video

Uno de los errores más comunes en el debate público es pensar que la inteligencia artificial eliminará profesiones completas. Para el tecnólogo, el fenómeno es más sutil. Las profesiones no son bloques indivisibles, sino conjuntos de tareas.

Un abogado, por ejemplo, investiga jurisprudencia, redacta documentos, analiza información y se reúne con clientes. Un médico interpreta estudios, dialoga con pacientes y toma decisiones clínicas. Un programador escribe código, revisa sistemas y diseña soluciones. Cada uno de esos pasos puede ser automatizado total o parcialmente.

En ese contexto, el trabajo no desaparece de golpe. Lo que cambia es la forma en que se realiza. Algunas tareas se automatizan, otras se transforman y muchas pasan a ser realizadas por humanos con la ayuda de herramientas digitales.

Incluso en áreas altamente especializadas ya se observan transformaciones. En empresas tecnológicas, los sistemas de inteligencia artificial son capaces de escribir una parte del código informático. Eso no significa el fin del trabajo de programador. Significa que su función evoluciona hacia la supervisión, el diseño y la validación de soluciones.

Por esa razón Santiago Bilinkis insiste en que para entender el impacto de la tecnología, no basta con mirar el título profesional. Lo importante es observar la rutina diaria y analizar qué tareas podrían ser automatizadas. Esa reflexión lo lleva a su advertencia más citada. “El mayor riesgo no es perder tu trabajo contra una IA, sino contra alguien que la usa mejor que vos”.

La afirmación resume una tendencia clara del mercado laboral. Las herramientas digitales amplifican la capacidad de quienes saben utilizarlas. Un profesional que domina estas tecnologías puede producir más, aprender más rápido y resolver problemas con mayor eficiencia.

En cambio, quienes se mantienen al margen corren el riesgo de quedar rezagados. No se trata de una competencia directa contra máquinas, sino contra otros trabajadores que incorporan nuevas herramientas a su actividad diaria.

El propio Bilinkis sugiere un ejercicio simple para adaptarse a este escenario. Dedicar algunos minutos cada semana a experimentar con nuevas herramientas de inteligencia artificial. Sin presión ni objetivos concretos, solo con la intención de aprender.

Según el tecnólogo, esa curiosidad constante puede marcar la diferencia. Porque en un contexto donde el futuro del trabajo aún está en construcción, la capacidad de aprender rápido se convierte en la habilidad más valiosa.


Publicidad