José Hernández Poveda, neurocirujano: “Alrededor del 70% de los suplementos que hay en el mercado son una estafa”

El neurocirujano José Hernández Poveda advierte que el boom de los suplementos crece en un mercado con escasa regulación, donde muchos productos prometen beneficios sin evidencia científica sólida y hasta un 70% podrían ser engaño.

El mercado del bienestar atraviesa uno de sus momentos de mayor expansión. En gimnasios, farmacias y tiendas online proliferan todo tipo de cápsulas, polvos, suplementos y vitaminas que prometen mejorar la salud, el sueño o el rendimiento físico. Sin embargo, no todos los productos que se venden cumplen lo que prometen.

El neurocirujano José Hernández Poveda advierte que el auge de los suplementos también ha abierto la puerta a un negocio poco controlado. Según explica, la falta de regulación hace que muchos productos se comercialicen con beneficios que no siempre cuentan con evidencia científica sólida.

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El boom de los suplementos y un mercado con poca regulación

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En los últimos años los suplementos se han convertido en un fenómeno global. Influencers, deportistas y especialistas en bienestar los recomiendan como una forma rápida de mejorar la salud. Sin embargo, el problema comienza en la regulación.

A diferencia de los medicamentos, los suplementos no pasan por los mismos controles estrictos antes de salir al mercado. Esto significa que una empresa puede lanzar un producto y afirmar que tiene ciertos beneficios sin que una autoridad sanitaria lo verifique con el mismo nivel de exigencia. “Puedes fabricar un suplemento y decir que funciona para algo y nadie te puede demostrar lo contrario”, explica Hernández Poveda al referirse al vacío regulatorio que existe en este sector.

Este escenario ha provocado una auténtica explosión de productos. El catálogo de suplementos disponibles es cada vez mayor y abarca desde vitaminas y minerales hasta compuestos más complejos destinados a mejorar el rendimiento físico o la salud cerebral.

Pero el especialista es contundente sobre la realidad del mercado. “Hay suplementos que funcionan, pero alrededor del 70% de los suplementos que hay en el mercado son una estafa”, sostiene. La afirmación no significa que todos los suplementos sean inútiles. El problema, según explica, es que muchos de ellos se venden con promesas exageradas o directamente sin respaldo científico.

Magnesio y creatina: los suplementos con mayor respaldo científico

Magnesio y creatina: los suplementos con mayor respaldo científico
Fuente: agencias

A pesar de sus críticas al mercado, Hernández Poveda reconoce que existen suplementos con evidencia sólida. Uno de ellos es el magnesio, un mineral que participa en cientos de procesos dentro del organismo.

En el cuerpo humano existen miles de enzimas que regulan reacciones bioquímicas esenciales para el metabolismo. De ellas, aproximadamente trescientas utilizan magnesio como cofactor. Esto significa que la presencia de este mineral ayuda a que muchas funciones del organismo se desarrollen con mayor eficiencia.

Por esta razón el especialista lo recomienda con frecuencia. Algunos tipos de magnesio incluso pueden mejorar la calidad del sueño, algo que muchos pacientes buscan resolver. Además, su margen de seguridad es elevado. En la mayoría de los casos el único efecto secundario de una dosis excesiva es la diarrea, lo que permite ajustar la cantidad ingerida sin mayores riesgos.

Otro de los suplementos que cuenta con mayor respaldo científico es la creatina. En los últimos años su popularidad ha crecido enormemente, especialmente en el ámbito deportivo. La creatina actúa como una reserva adicional de energía para dos tejidos clave del organismo: el músculo y el cerebro. El cuerpo produce creatina de manera natural, pero la suplementación permite aumentar esa reserva energética.

Su efecto más conocido está relacionado con el rendimiento muscular. Durante esfuerzos intensos, cuando el músculo agota parte de sus reservas de glucosa, puede utilizar creatina para prolongar la actividad. En términos prácticos esto se traduce en un aumento de entre un 15% y un 20% en la fuerza durante ejercicios de alta intensidad.

Esto permite realizar algunas repeticiones adicionales en el entrenamiento, lo que con el tiempo favorece el desarrollo muscular. La dosis habitual ronda los cinco gramos diarios. A partir de esa cantidad el músculo alcanza prácticamente su capacidad máxima de almacenamiento. Sin embargo, el cerebro también utiliza creatina como fuente de energía. Cuando las dosis superan aproximadamente los doce gramos, parte de la creatina puede ser utilizada por el tejido cerebral.

Algunos estudios recientes sugieren incluso que una dosis elevada podría ayudar a mitigar los efectos cognitivos de una noche sin dormir. En ese caso el cerebro recurriría a la energía almacenada para mantener su funcionamiento.

La creatina también ha sido objeto de ciertos mitos. Durante años circuló la idea de que podía provocar caída del cabello. Según explica el neurocirujano, esa hipótesis se basó en estudios antiguos que no pudieron confirmarse posteriormente.


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