Esta es la principal conclusión del último informe de Biraj Borkhataria, analista de RBC, que mira con cierta desilusión este martes con la presentación del Capital Markets Day (CMD) de Repsol. Es mañana cuando la empresa hará una presentación de sus planes de desarrollo para los años 2024-2027, que podría extender hasta su visión para los años 2028-2030.
En este sentido, los canadienses no tienen una visión optimista de estos resultados, pues prevén unas previsiones de crecimiento limitadas, que opacarían el potencial de procesos latentes como el retorno de pagos de Venezuela. Por lo que, el banco sitúa su recomendación en Infra ponderar con un precio objetivo de 20 euros la acción.
Repsol podría reportar crecimiento, pero sería inferior al de otras compañías
Según las estimaciones del banco, el flujo de caja operativo de la compañía podría aumentar desde unos 5.365 millones de euros en 2025 hasta cerca de 6.188 millones en 2028, una evolución positiva pero que RBC considera limitada en comparación con otras compañías del sector energético.
Esta moderación en el crecimiento estaría condicionada, entre otros factores, por un entorno de precios del crudo más contenidos y una normalización progresiva de los márgenes de refino tras los niveles elevados registrados en los últimos ejercicios. Hay que recordar que, pese a los sucesos actuales de Irán, RBC sigue manejando una hipótesis de precios del crudo muy conservadora de 60 dólares el barril pese a que en la semana pasada este estuvo oscilando entre los 70-80 dólares.
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El banco también espera que la actualización estratégica confirme una estrategia de inversión más prudente, con un capex anual estimado en torno a 3.800 millones de euros a partir de 2026 y un desarrollo más gradual del negocio de energías renovables. En este sentido, el crecimiento de esta división podría avanzar a un ritmo más lento en un entorno marcado por mayores costes de financiación y condiciones de mercado más exigentes para la rotación de activos.

Aún así, la remuneración al accionista seguirá siendo uno de los pilares de la estrategia de la compañía. El dividendo por acción, que ha aumentado de forma significativa en los últimos años, podría seguir creciendo hasta situarse en torno a los 1,18 euros por acción en 2028, según las previsiones del banco. Sin embargo, RBC también señala que el impacto de los programas de recompra de acciones podría ser menor que en ejercicios anteriores, lo que limitaría el crecimiento del beneficio y del dividendo por acción.
El potencial de Repsol está en Alaska y Venezuela
Por otro lado, los factores que podrían aportar cierto impulso a las cuentas de la compañía, apuntan al desarrollo de nuevos proyectos en el área de exploración y producción, como el proyecto Pikka en Alaska, así como el potencial vinculado a las operaciones en Venezuela. En este último caso, la eventual reanudación de pagos (donde tiene pendiente hasta 4.550 millones de euros) o el aumento de envíos de crudo desde el país hispanoamericano podría traducirse en una mejora de los márgenes de refino y una aportación adicional a la generación de caja del grupo.

No obstante, los canadienses también advierten que este elemento debe interpretarse más como un potencial catalizador que como un motor estructural de crecimiento, debido a la elevada incertidumbre que sigue rodeando al marco regulatorio y político de Venezuela. Por ello, los analistas consideran que, incluso teniendo en cuenta este posible impulso, el perfil de crecimiento de la compañía seguiría siendo relativamente moderado.
En definitiva, RBC espera que Repsol siga apostando por un modelo basado en la generación de caja y en la remuneración del accionista, pero sin un perfil de crecimiento demasiado elevado frente a otras empresas del sector. Venezuela sigue teniendo potencial, pero el contexto geopolítico genera dudas; por lo que su recomendación se sitúa en Infra ponderar con 20 euros la acción.


