Las tensiones en Irán ya se notan en casa: el gas hasta un 40% más caro desde el inicio de la guerra

Por el momento, el encarecimiento del gas confirma una vez más la elevada dependencia europea de los equilibrios geopolíticos globales.

Desde el inicio de la guerra en Irán, los mercados energéticos han empezado a reportar volatilidad. Lo que más se ha tratado durante el inicio de estas hostilidades es el precio de Brent, que tiene previsiones de poder posicionarse en valores entre los 90 y 100 dólares el barril. Pero, ya está teniendo repercusiones en los hogares españoles con un aumento casi del 40% en el precio del gas en el Mercado Ibérico de Gas (MIBGAS) en tan solo unos días.

Esta es la principal conclusión de la última nota de Hello Watt, que apunta a que esta situación de precios se debe a que por el estrecho de Ormuz (zona estratégica que bajo el control iraní) pasa hasta el 20% del petróleo mundial que se comercia, y casi un 25% del gas natural licuado, por lo que la presión en esta zona se nota y más en Europa, donde gran parte del suministro energético depende de importaciones. Es decir, este tipo de episodios geopolíticos tienden a trasladarse rápidamente a los precios mayoristas, para posteriormente, a la factura energética de los consumidores.

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La prolongación de la situación de Irán podría afectar aún más a los precios del gas

No obstante esta situación no es nada nueva para Europa, ya que hay múltiples precedentes, como es el caso de la crisis energética de 2022, desencadenada tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Entonces, el encarecimiento del gas disparó los precios eléctricos durante meses y obligó a los gobiernos europeos a desplegar medidas extraordinarias para contener el impacto. En España y Portugal se aplicó el mecanismo conocido como la “excepción ibérica”, que limitó temporalmente la influencia del precio del gas en el mercado eléctrico mayorista.

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Bandera de Irán y de EEUU. Fuente: Merca2

Aunque el contexto actual con Irán es distinto y, por el momento, no se observa un problema inmediato de abastecimiento, los analistas de Hello Watt  advierten de que una prolongación del conflicto en tierras iraníes podría reproducir dinámicas similares. Los mercados energéticos funcionan de manera global e interconectada, por lo que las tensiones internacionales afectan directamente a referencias clave como el TTF europeo y a mercados regionales como el MIBGAS.

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En el ámbito eléctrico, el encarecimiento del gas repercute de forma directa en el coste de generación de las centrales de ciclo combinado, que suelen marcar el precio marginal en el mercado mayorista. Esto se traduce en subidas casi automáticas para los consumidores acogidos a tarifas indexadas, como el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), cuyo importe varía en función del mercado diario.

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Facturas altas. Fuente: Merca2

En el caso del gas, las tarifas vinculadas al mercado ya están reflejando este repunte. Además, la evolución del conflicto podría influir en la próxima revisión de la Tarifa de Último Recurso (TUR), prevista para el 1 de abril.  Además, también indican que, si los precios mayoristas se mantienen elevados durante las próximas semanas, el ajuste podría incorporar parte de esta tensión internacional.

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No obstante, el impacto final dependerá de la duración e intensidad del conflicto de Irán, así como de la reacción de los mercados y de las posibles decisiones políticas a nivel europeo. En 2022, la respuesta coordinada permitió amortiguar parte del golpe a consumidores y empresas. Ahora, el margen de maniobra es distinto, con unos mercados más diversificados en cuanto a proveedores, pero igualmente expuestos a los grandes cuellos de botella energéticos.

Por el momento, el encarecimiento del gas confirma una vez más la elevada dependencia europea de los equilibrios geopolíticos globales. Aunque España cuenta con una posición relativamente sólida en infraestructuras de regasificación y almacenamiento, la interconexión de los mercados hace que ninguna economía sea ajena a las tensiones que se producen a miles de kilómetros.

A esta incertidumbre con el gas también influyen los recientes rifirrafes con Estados Unidos, donde el presidente del Gobierno Pedro Sánchez se negó a dejar a los americanos usar sus bases en Rota y Morón para repostar y continuar su ofensiva en Irán. Esta decisión podría repercutir aún más en los mercados del gas, ya que Estados Unidos es uno de los grandes proveedores de GNL de Europa (incluyendo España). Por lo que habrá que esperar si esta volatilidad va a ser persistente en el tiempo o quedará reflejado en la factura de la luz como un mal sueño.


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