Ari López (26), abogada: “Hacienda puede reclamarte una deuda aunque no seas el titular original”

La abogada Ari López advierte que Hacienda puede reclamar deudas fiscales a terceros mediante la derivación de responsabilidad. Administradores, socios o herederos pueden verse afectados si el deudor principal no paga.

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Recibir una carta de la Agencia Tributaria suele generar inquietud. Sin embargo, en algunos casos el problema puede ser mayor de lo que muchos imaginan. Existe un mecanismo legal mediante el cual Hacienda puede reclamar una deuda a una persona que no fue quien la contrajo originalmente.

Se trata de la llamada derivación de responsabilidad tributaria. Este procedimiento permite a Hacienda exigir el pago de determinadas obligaciones fiscales a terceros cuando el deudor principal no responde. Según explica la abogada Ari López, esta situación es más frecuente de lo que parece y puede afectar a administradores de empresas, socios e incluso herederos.

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Cuando Hacienda reclama a un tercero: cómo funciona la derivación de responsabilidad

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La derivación de responsabilidad es un procedimiento que utiliza Hacienda para garantizar el cobro de deudas tributarias. Si el titular original no paga, la Administración puede trasladar esa obligación a otra persona que tenga algún tipo de vínculo jurídico con la deuda.

Tal como explica Ari López, el problema no se limita únicamente al importe inicial. En muchos casos Hacienda también puede reclamar intereses, sanciones y recargos acumulados. Incluso tiene capacidad para iniciar embargos si el pago no se produce.

Para entender esta figura es necesario conocer dos conceptos jurídicos clave: la responsabilidad solidaria y la subsidiaria. La primera implica que varias personas responden de la misma deuda. En ese caso Hacienda puede reclamar el total a cualquiera de ellas sin necesidad de dirigirse primero al deudor principal.

Un ejemplo habitual se encuentra en los administradores de sociedades. Muchas personas creen que crear una sociedad limitada implica que las deudas quedan restringidas a la empresa. Sin embargo, según advierte López, esa percepción es incompleta. En determinadas circunstancias Hacienda puede dirigirse contra el administrador si considera que existe responsabilidad.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando una empresa deja de pagar impuestos y el administrador tenía la obligación de actuar para evitarlo. Si se demuestra que no lo hizo, Hacienda puede iniciar el procedimiento para derivar la deuda.

También existe la responsabilidad subsidiaria. En este caso Hacienda solo reclama al tercero cuando ha intentado previamente cobrar al deudor principal sin éxito. Es una situación frecuente en el caso de los herederos. Cuando una persona fallece con deudas y los herederos aceptan la herencia, pueden terminar respondiendo por esas obligaciones.

La carta de Hacienda que puede cambiarlo todo

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Fuente Freepik.

En muchos casos, la derivación de responsabilidad comienza con una notificación formal. Es una carta de Hacienda que informa de la apertura del procedimiento y concede un plazo para responder.

Normalmente, el plazo es de quince días. Durante ese tiempo la persona afectada puede presentar alegaciones y aportar documentación que demuestre que no debe asumir la deuda. Según explica Ari López, actuar rápido es fundamental porque Hacienda evaluará esas alegaciones antes de tomar una decisión definitiva.

Si la Administración considera que existe responsabilidad, emitirá una resolución en la que se confirma la derivación. A partir de ese momento la deuda pasa a ser exigible a esa persona, aunque no fuera el titular original.

En ese escenario Hacienda puede iniciar procedimientos de cobro que incluyen embargos o reclamaciones patrimoniales. Por este motivo, los expertos recomiendan analizar cada caso con detalle y valorar posibles vías legales.

Uno de los errores más comunes aparece entre antiguos empresarios o administradores de sociedades. Muchas personas creen que, una vez cerrada o abandonada la empresa, las deudas desaparecen. Sin embargo, si Hacienda detecta responsabilidades pendientes puede reactivar el proceso años después.

Por ello, los especialistas insisten en revisar siempre la situación fiscal de una empresa antes de cerrarla definitivamente. Una sociedad que permanece inactiva o sin liquidar correctamente puede convertirse en un problema en el futuro.

Ari López también advierte sobre los llamados “deudores involuntarios”. Se trata de personas que terminan enfrentándose a deudas fiscales sin haberlas generado directamente. Esto puede ocurrir al aceptar una herencia, al entrar como socio en una empresa o al comprar una sociedad que arrastra obligaciones previas con Hacienda.

En todos estos casos, la recomendación es que ante cualquier notificación oficial conviene consultar con un especialista lo antes posible. Un análisis temprano puede marcar la diferencia entre resolver el problema a tiempo o enfrentarse a una deuda que podría prolongarse durante años.

La derivación de responsabilidad demuestra que el sistema fiscal español cuenta con herramientas para asegurar el cobro de impuestos. Pero también evidencia la importancia de conocer bien las implicaciones legales de cada decisión empresarial o patrimonial.


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