Los datos más relevantes de la semana pasan por Estados Unidos y se conocerán el viernes: PCE, PIB, empleo JOLTS y Confianza de la Universidad de Michigan, más el IPC el miércoles y la Confianza en la UEM el lunes.
Más en concreto, el lunes conoceremos el Sentix de Confianza del Inversor de marzo en la UEM, el martes la inflación (IPC) estadounidense de febrero, y el viernes, el segundo avance del PIB del cuarto trimestre, el PCE y la encuesta JOLTS de empleos disponibles de enero, más los datos de Confianza elaborados por la Universidad de Michigan del mes de marzo.
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Sólo quedan 19 empresas del índice S&P 500 por publicar: con 481 compañías publicadas el incremento medio del BPA es del 15% frente al 8,8% esperado (antes de la publicación de la primera compañía). El saldo cualitativo es el siguiente: baten expectativas el 73%, 5% en línea y el restante 22% decepcionan. En el trimestre pasado, el BPA fue del 14,9% frente al 8,5% esperado.
Esta semana contaremos con las estadounidenses Hewlett Packard y Oracle el lunes, UiPath Inc el miércoles, y Adobe y Wheaton Precious Metals el jueves; todas ellas al cierre de Wall Street.

PCE, PIB, JOLTS, Confianza e inflación
La agenda macro se concentra en el viernes y en Estados Unidos con el PCE, pero añade también datos de PIB, empleo JOLTS y Confianza de la Universidad de Michigan, más el IPC el miércoles y la Confianza en la UEM el lunes.
Sin embargo, manda la situación geopolítica:
“Si el estrecho sigue bloqueado, no hay ninguna fuente fiable de suministro de petróleo sustitutivo rápido, lo que deja al mercado expuesto a un déficit significativo”, advierte Malcolm Melville, gestor de fondos de energía de Schroders.
Y no sólo de petróleo, también de otras materias primas, pues, además de circular por este angosto paso el 20% del suministro mundial de petróleo, también es vía de paso para el 20% del gas natural licuado, volúmenes significativos de fertilizantes (por ejemplo, el 33% de la urea), y el 7% del aluminio.
Por otro lado, Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM, affiliate de Natixis IM, sobre la depreciación del dólar: “Donald Trump quiere un dólar débil para mejorar la competitividad en precios de Estados Unidos, pero, tras el inicio de la guerra en Irán, el dólar volvió a apreciarse”.
Según comenta el experto, “Donald Trump acoge con satisfacción la depreciación del dólar y le gustaría que la Reserva Federal redujera significativamente sus tipos de interés oficiales para amplificar esta depreciación”, pero, tal y como señala: “El deseo de la administración Trump de debilitar el dólar no tiene sentido económico. Una política deliberada de depreciación del dólar corre el riesgo de desencadenar una crisis de balanza de pagos en Estados Unidos, ya que la perspectiva de un dólar más débil desalentaría a los inversores extranjeros, no estimularía mucho el volumen de exportaciones estadounidenses y aumentaría el precio de las importaciones en Estados Unidos”.

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Por último, Stefan Rondorf, Senior Investment Strategist, Global Economics & Strategy en Allianza Global Investors apunta:
“El año comenzó con una notable resistencia en los mercados de capitales, pero los acontecimientos de febrero pusieron de relieve los crecientes puntos de tensión que se escondían bajo la superficie. Mientras que las acciones europeas y japonesas alcanzaban nuevos máximos de forma intermitente, los principales índices estadounidenses se movían lateralmente y, en ocasiones, descendían. A pesar de los datos macroeconómicos generalmente sólidos y de una inflación más persistente, la rentabilidad de los bonos americanos no repuntó”.
“El sector tecnológico se perfila como un punto de tensión especialmente agudo: mientras que los proveedores de equipos para centros de datos pueden esperar unos beneficios sólidos, crecen las dudas sobre la sostenibilidad de los modelos de negocio en el segmento del software. Al mismo tiempo, los focos de tensión geopolítica en Oriente Medio, junto con las implicaciones de la sentencia del Tribunal Supremo de EE. UU. sobre los aranceles para la política comercial en EE. UU. y fuera de él, se suman al contexto de riesgo”.


