Hay algo curioso que ocurre cuando entras en una cocina sin presión. Sin reservas, sin tiempos marcados, sin ese silencio casi religioso que a veces rodea a la alta gastronomía. De repente todo se vuelve más ligero. Más divertido. La cocina recupera algo que nunca debería haber perdido: el juego.
Ese espíritu es precisamente el que atraviesa Cosas de casa, el nuevo libro de Jordi Roca publicado por Planeta Gastro en 2026. El reconocido chef de El Celler de Can Roca, uno de los restaurantes más admirados del mundo, da aquí un pequeño giro inesperado: en lugar de llevar al lector a la cocina de un restaurante de lujo, lo invita a volver a la suya propia.
Y lo hace con una idea bastante clara: la cocina cotidiana puede ser tan creativa como la más sofisticada.
Cocinar sin miedo (y con ganas de probar cosas)

A veces pensamos que cocinar bien es cuestión de técnica, de ingredientes difíciles de encontrar o de utensilios que parecen sacados de un laboratorio. Pero Jordi Roca plantea justo lo contrario.
En Cosas de casa propone algo mucho más sencillo —y, curiosamente, mucho más liberador—: perder el miedo a experimentar.
Porque, según explica el propio chef, muchas de las mejores ideas nacen de forma inesperada. De esos momentos en los que uno abre la nevera sin un plan demasiado claro y empieza a probar combinaciones casi por intuición. Algo así como cuando de niños mezclábamos ingredientes “a ver qué pasaba” (y, oye, a veces salían cosas sorprendentemente buenas).
La filosofía del libro es precisamente esa. Convertir la cocina en una aliada, no en un territorio hostil.
No se trata de alcanzar la perfección ni de replicar platos imposibles. Se trata de disfrutar del proceso. De mirar la despensa con curiosidad. Y, por qué no, de sentir por un momento que uno también podría tener una estrella Michelin… aunque sea en su propia casa.
Mirar lo cotidiano con otros ojos

Uno de los aspectos más interesantes del libro es cómo propone reinterpretar ingredientes de toda la vida.
Nada de productos raros o imposibles de encontrar. Aquí aparecen alimentos que cualquiera tiene a mano: verduras, queso, café, pollo… lo de siempre, pero visto desde otro ángulo.
Entre las recetas que más llaman la atención está el famoso pollo sentado sobre un cilindro de cerveza, una preparación tan curiosa como efectiva que aporta jugosidad y aroma a la carne. Solo con imaginarlo ya despierta la sonrisa.
También aparece un tiramisú en almíbar, una vuelta de tuerca a este clásico italiano que juega con las texturas sin perder el sabor que todos reconocemos.
Y luego están esas combinaciones que, de entrada, sorprenden. Por ejemplo, una sopa dulce de pepino, que mezcla sabores aparentemente opuestos y demuestra que la cocina también es territorio para la sorpresa.
Otro plato destacado es la calabaza asada con mozzarella y pesto de pipas de calabaza, una receta sencilla pero llena de matices que juega con temperaturas, texturas y contrastes. De esas que parecen simples… hasta que las pruebas.
La cocina como lugar de disfrute

Al final, Cosas de casa no es solo un recetario.
Es casi una pequeña invitación a mirar la cocina con otros ojos. A recuperar ese momento tranquilo en el que uno corta verduras sin prisa o prueba una salsa con curiosidad.
Porque, como sugiere el propio libro, la innovación no siempre nace de la complejidad. A veces aparece cuando alguien decide jugar con lo que tiene a mano.
Y quizá esa sea la idea más bonita de todo el proyecto: descubrir que, con un poco de curiosidad y ganas de probar cosas nuevas, cualquiera puede sacar a relucir el chef que lleva dentro. Incluso un martes cualquiera, en la cocina de casa.



