La clave para envejecer mejor, según Harvard: artes marciales suaves para ganar fuerza y estabilidad

Mejoran la movilidad y la coordinación sin castigar articulaciones, y además favorecen la concentración, el descanso y el estado de ánimo.

Mantener el corazón en forma, conservar la fuerza muscular y el equilibrio, o incluso proteger la densidad ósea. Son solo algunos de los beneficios que aporta practicar ejercicio físico de manera regular en la tercera edad. Y es que cada vez se investiga más sobre qué rutinas son las más adecuadas cuando pasan los años y el cuerpo cambia sus necesidades.

Un estudio reciente publicado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard ha puesto el foco en una recomendación que puede sorprender a muchos: las artes marciales como el taichí, el aikido o el wing chun serían especialmente apropiadas para personas a partir de los 60 años. Aunque solemos asociar las artes marciales con combates intensos y escenas de película, lo cierto es que estas disciplinas tienen poco que ver con esa imagen. Se centran en mantener el cuerpo funcional, mejorar la conciencia corporal y favorecer movimientos controlados y precisos.

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¿Por qué Harvard aconseja practicar artes marciales a partir de los 60?

Según Harvard, estas prácticas priorizan el equilibrio, la postura y la coordinación, y no solo eso, también entrenan la mente, porque requieren atención, memoria y control de la respiración. Es decir, no se trabaja únicamente el físico, sino que se trata de un entrenamiento global.

Son muchos los expertos que coinciden en que se trata de gimnasias suaves, muy adecuadas para las personas mayores, y especialmente útiles para mejorar el equilibrio y la coordinación. Además, destacan que estas disciplinas ponen el foco en el control postural, la propiocepción y el dominio del cuerpo.

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Las artes marciales son de los mejores ejercicios para mantenerse fuerte y saludable. Fuente: Agencias.

Beneficios físicos: menos caídas y más autonomía

Uno de los grandes puntos a favor de disciplinas como el taichí es que mejoran el equilibrio y la estabilidad postural, reduciendo el riesgo de caídas. También fortalecen la musculatura de piernas, brazos y tronco de forma moderada, sin exigir demasiado a las articulaciones. A esto se suma que favorecen la movilidad y la flexibilidad, algo esencial para mantener la independencia en el día a día.

Estas prácticas ayudan a prevenir caídas, mantener la independencia y preservar la autonomía en el día a día. No obstante, conviene complementarlas con ejercicios de fuerza que trabajen la potencia muscular, ya que mejoran la reacción ante un desequilibrio y ayudan a frenar la pérdida de funcionalidad con el paso del tiempo.

Beneficios mentales: memoria, atención y menos estrés

Más allá del cuerpo, estas artes marciales también tienen un efecto positivo en la mente. Y es que su naturaleza es bastante completa, algo importante cuando hablamos de envejecimiento saludable. Porque áreas como memoria, concentración, atención ejecutiva y estado emocional resultan especialmente favorecidas.

La razón es sencilla: hay que memorizar secuencias, mantener la atención y coordinar respiración y movimiento. Esto ayuda a reducir el estrés, mejora el sueño y aporta más claridad mental. Además, al practicarlas en grupo se suma un beneficio extra que a veces se pasa por alto: el componente social.

Compartir una rutina semanal, sentirse parte de una clase y mantener el contacto con otras personas también influye en el ánimo y en la motivación para no abandonar. Y es que, cuando el ejercicio se convierte en un plan agradable, es mucho más fácil sostenerlo en el tiempo.

Taichí, aikido y wing chun: ¿en qué se diferencian?

Aunque comparten beneficios, cada disciplina tiene su enfoque. El taichí destaca por mejorar equilibrio, flexibilidad y autoconciencia, además de reducir el estrés y ayudar al descanso. El aikido se basa en movimientos fluidos y circulares, y favorece la coordinación y el control postural sin confrontación intensa. Y el wing chun es más directo y dinámico, con trabajo de reflejos rápidos, por lo que puede ser una opción para personas que toleren algo más de intensidad, siempre adaptado a su nivel.

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