Esta es la principal conclusión del informe de APPA Renovables que apunta a que el autoconsumo fotovoltaico se ha consolidado como una tecnología madura en España, cubriendo alrededor del 4,1% de la demanda eléctrica nacional del 4,1%, todo un salto cualitativo según apunta el estudio. No obstante, también advierte que a pesar de su consolidación, está reportando un ritmo de crecimiento inferior que es insuficiente para alcanzar el objetivo de 19 GW fijado por el PNIEC para 2030.
El autoconsumo: una tecnología consolidada pero que se ralentiza
En este sentido, el informe advierte de que el sector del autoconsumo ha entrado en una fase de maduración caracterizada por un menor ritmo de crecimiento. En 2025 la potencia anual instalada cayó un 15% respecto al año anterior, encadenando tres ejercicios consecutivos de descenso tras el máximo alcanzado en 2022.
Según el estudio, este ritmo resulta insuficiente para alcanzar el objetivo de 19 GW fijado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030. Para cumplir esa meta sería necesario instalar en torno a 1.900 MW anuales, muy por encima de los 1.214 MW registrados este año.
En este sentido, el comportamiento del mercado ha sido desigual. El segmento industrial y comercial continúa concentrando la mayor parte de la nueva potencia (846 MW frente a 368 MW residenciales) y representa ya el 72% de la capacidad acumulada.
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Sin embargo, el informe señala que el ámbito empresarial ha sufrido una contracción más acusada, en parte por la finalización de ayudas vinculadas a los fondos europeos y por la creciente “canibalización solar”, es decir, la coincidencia de generación en las horas de mayor producción fotovoltaica, que reduce el incentivo económico del vertido de excedentes.

Por el contrario, el segmento residencial experimentó un ligero repunte del 6,4%, impulsado en parte por la incertidumbre energética generada tras el apagón de abril de 2025. Según APPA Renovables, este episodio reforzó el interés de los hogares por soluciones de autosuficiencia y resiliencia.
En total, se registraron 71.609 nuevas instalaciones durante 2025, de las cuales 66.909 correspondieron al ámbito doméstico. Además, el tamaño medio de las instalaciones residenciales aumentó hasta los 5,5 kW, reflejando un mayor dimensionamiento para cubrir nuevos consumos eléctricos como aerotermia o vehículo eléctrico.
Otro de los elementos más destacados del ejercicio es el auge del almacenamiento. En 2025 se instalaron 339 MWh de baterías asociadas al autoconsumo, lo que supone un incremento del 119% respecto al año anterior.
El almacenamiento: más allá de un complemento energético
Según el estudio, el almacenamiento ha dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en una pieza estratégica, tanto para optimizar el ahorro mediante arbitraje de precios (en un contexto de fuerte volatilidad del mercado eléctrico) como para garantizar continuidad de suministro en entornos industriales. Es decir, el autoconsumo evoluciona desde una lógica puramente económica hacia un modelo más integral de gestión energética.
En términos de generación, las instalaciones produjeron 10.550 GWh efectivamente aprovechados por consumidores y sistema. Sin embargo, el informe pone el foco en un problema estructural: 2.183 GWh no pudieron ser utilizados debido a limitaciones técnicas y de red, lo que representa un 21% del potencial anual generado.

Según APPA Renovables, esta energía desaprovechada equivale a unos 82 millones de euros en valor de mercado durante 2025 y eleva el coste acumulado por excedentes no vertidos desde 2015 hasta cerca de 600 millones de euros. En este sentido, el cuello de botella ya no es tecnológico, sino de integración y flexibilidad del sistema eléctrico.
Desde la perspectiva ambiental, el impacto también es significativo. El autoconsumo evitó en 2025 aproximadamente 2,15 millones de toneladas de CO₂, acumulando más de 7,7 millones de toneladas evitadas desde 2015. Según el estudio, esta contribución confirma su papel como herramienta eficaz de descarbonización, especialmente en un contexto donde el sistema eléctrico todavía depende parcialmente de generación fósil en determinadas franjas horarias.
En definitiva, el informe dibuja un sector consolidado pero en transición. Según APPA Renovables, el reto ya no consiste únicamente en instalar más potencia, sino en integrar mejor la existente, reforzar redes, facilitar el almacenamiento y ofrecer estabilidad regulatoria.



