La situación de las aerolíneas en 2026 está cargada de contrastes. Por un lado, la IATA acaba de publicar los datos de pasajeros del mes de enero, que vuelven a mostrar un aumento de la demanda de billetes impulsada por el turismo. Pero, al mismo tiempo, están enfrascadas en un conflicto con Aena por el aumento de las tarifas aeroportuarias que ha sugerido la empresa pública como parte de las posibles modificaciones a introducir en el Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III); y ahora, la situación en Oriente Medio empieza a generar una nueva crisis que puede traducirse en un aumento del precio de sus combustibles.
Esta combinación de factores deja también a los pasajeros en una situación complicada. Todo apunta a que las líneas aéreas en España tendrán que asumir un aumento del precio de los billetes para hacer contrapeso a estas situaciones; era una realidad de la que ya avisaban como posibilidad cuando Aena empezó a pedir el aumento de las tarifas para operar en sus aeropuertos.
Es cierto que, de momento, todavía tienen tiempo antes de verse obligadas a tomar este tipo de decisiones. La mayoría de las líneas aéreas asumen un aumento en el coste de los combustibles que viene de la mano de sus inversiones para adaptarse a las opciones sostenibles. Además, el aumento de las tarifas de Aena, incluso en el peor escenario, no entraría en vigor hasta principios de 2027, por lo que no necesariamente se hará evidente en los precios en las próximas semanas.

De todos modos, la situación es compleja si se tiene en cuenta que, además, hay destinos que han tenido que suspender operaciones hasta nuevo aviso, y no solo en Oriente Medio. Iberia ha puesto en duda la viabilidad de mantener sus operaciones en Cuba en el corto plazo por la crisis de combustible del país caribeño. Es un mapa complicado para las empresas del sector.
¿QUÉ ESPERAR DE LAS AEROLÍNEAS A CORTO PLAZO?
De momento, las aerolíneas todavía no quieren hablar de los precios, enfocadas, sobre todo, en intentar que, cuando se apruebe el DORA III, no incluya el aumento de tarifas solicitado por Aena. De hecho, la principal patronal del sector en España, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), y la propia IATA insisten en la necesidad de reducir las tarifas de la empresa aeroportuaria pública, pues el incremento de las mismas no se puede justificar debido al aumento constante de pasajeros de los años posteriores a la pandemia.
Tradicionalmente, en caso de un aumento de pasajeros, el monto pagado por las aerolíneas por cada uno de ellos en los aeropuertos debe disminuir, pero el ambicioso plan de inversión de Aena, que alcanza los 13.000 millones de euros, ha sido la justificación de la empresa pública para mantener este aumento. Su directiva ha insistido en que el plan solo es viable si se aumentan las tarifas, y que el mismo es necesario no solo por los proyectos de ampliación de aeropuertos como el de Madrid y el de Barcelona, sino también por motivos de seguridad.
Por otro lado, la situación de Irán puede hacer que algunas inversiones en temas de combustibles se compliquen. Las aerolíneas que operan en España se encuentran a medio camino de adaptarse al uso exclusivo de combustibles sostenibles, pero siguen dependiendo de los combustibles fósiles que llegan de una región del globo terráqueo que mantendrá su tensión todavía por un tiempo y que, por tanto, subirán de precio, como se ha visto en las últimas semanas. Por tanto, este factor puede notarse en el coste de los viajes más a corto plazo.
EL MODELO DE LOS VUELOS LOW COST EN RIESGO POR LA POSICIÓN DE AENA
El modelo de los vuelos low cost, encabezado por aerolíneas como la controvertida y exitosa Ryanair, puede pasar por un momento complicado. La realidad es que entre las previsiones de la IATA para 2026 estaba que se buscara mantener los precios de los vuelos en un monto accesible, pero un aumento de los precios en los próximos meses, al menos en el caso español, parece complicado de evitar.

De cualquier modo, la cierto es que los usuarios, e incluso las aerolíneas, solo pueden esperar para saber cómo evoluciona el panorama. Aunque algunas ya han tomado posiciones más radicales, como el caso de Ryanair que, una vez más, ha reducido algunas rutas de sus vuelos en territorio nacional, sobre todo en los aeropuertos que considera menos rentables con las tarifas actuales.


