Hay quienes ven realities por pura diversión y quienes no los soportan, pero al final acaban generando conversación e interés en el público. Y es que sus responsables conocen muy bien la fórmula para enganchar: conflictos, giros, tensión y personajes que provocan reacciones fuertes. Lo que no siempre se comenta tanto es el efecto que pueden tener estos programas a nivel psicológico, no solo en quienes los ven, sino también en quienes se exponen delante de las cámaras.
Algunos formatos como La isla de las tentaciones, Supervivientes o Gran Hermano reflejan problemas cotidianos: celos, discusiones de pareja o choques de convivencia. Y eso hace que el espectador conecte, se identifique o incluso se ponga en el lugar del concursante. Sin embargo, la “realidad” televisiva no es espontánea al cien por cien. Hay un casting muy dirigido, con perfiles seleccionados, y una edición que destaca lo que interesa para mantener el interés semana tras semana.

¿Qué imagen nos dejan sobre el amor y las relaciones los realities?
Este tipo de programas puede terminar influyendo en cómo se perciben las relaciones. Tal y como señalan algunos expertos, hay numerosos estudios académicos que afirman que formatos de este tipo tienen un impacto en la imagen que el público tiene de las relaciones personales y amorosas. En general, trasciende una versión algo contaminada de lo que son las relaciones y eso, para determinados grupos demográficos, puede acabar siendo un baremo que luego tomen como referencia en sus vidas.
Y es que el público está entre los 18 y los 34 años, una etapa en la que muchas personas aún están construyendo sus referencias emocionales y su forma de relacionarse. Estos formatos refuerzan los estereotipos, ya que los perfiles y los comportamientos que resultan de la edición del programa se seleccionan no en función de lo que es más real o más sano, sino en función de lo que creen que va a generar más audiencia. Y normalmente lo que más audiencia genera son los extremos: reacciones exageradas, discusiones continuas y relaciones con dinámicas poco equilibradas.
El riesgo es que ese patrón se normalice; podemos dar por hecho que los conflictos intensos son inevitables y esperables, y que las estrategias que vemos por televisión para gestionarlos son las adecuadas. Es decir, se puede terminar validando la agresividad, el control o el drama constante como algo “normal” en una relación.
Según los expertos, un consumo excesivo puede favorecer: pérdida de criterios para identificar relaciones sanas, comparación continua con los concursantes y bajada de autoestima y mayor presión por la imagen corporal y el físico.
@claudianicolasa 🎥 ¿Por qué analizo La Isla de las Tentaciones como psicóloga? 📺 Porque no es solo un reality, es un espejo de las relaciones de pareja: Un tema que genera más confusión y sufrimiento del que solemos admitir. Un programa que refleja dinámicas y conflictos que todos vivimos, como lo hacen las películas o las novelas. 🧠 ¿Qué aporto como psicóloga? No etiqueto ni diagnostico, simplemente uso escenas para explicar conceptos, mitos sobre el amor o dinámicas de pareja. Y lo más importante: Muchas personas que ven mis análisis han comenzado terapia o a interesarse por mejorar su vida y sus relaciones. Incluso concursantes y sus familias me han escrito para darme las gracias. 🌟 Estoy orgullosa de lo que hago porque ayuda a llevar la psicología a quienes más lo necesitan. Porque cuando entendemos lo que vivimos, podemos cambiarlo. 💬 ¿Qué opinas de analizar realities desde la psicología?
♬ sonido original – Claudia Nicolasa Psicología
La otra cara: lo que viven los concursantes
Para quienes participan, la experiencia tampoco es inocua. Están fuera de su entorno, conviven con personas nuevas y bajo un nivel alto de exposición. Se trata de cambios que pueden hacer que los concursantes empujen a actuar no tanto según quiénes son, sino según el contexto que los rodea. Al final, se convierten en personajes y toman decisiones que quizá no tomarían fuera.
Cuando termina el programa llega el aterrizaje y vuelven a su vida habitual. En muchos casos, tienen que gestionar el contraste. En primer lugar, les sacan de esa realidad paralela, por lo que tienen que hacer un duelo de la vida que llevan allí y volver a integrarse en la rutina que tenían anteriormente. Una serie de efectos que pueden llegar a repercutirles de manera seria en su salud emocional, física y mental.





