El ‘prime’ de Alsina: de ídolo de ‘muy cafeteros’ a aplaudido por Casa Real y PSOE

Como dirían los jóvenes, Carlos Alsina Álvarez (Madrid, 1969) está en su prime, en su mejor momento tras relajar un impenitente antisanchismo. El locutor madrileño lleva más de una década al frente de las mañanas de Onda Cero y su programa ‘Más de uno’ atraviesa su mejor etapa de audiencia, influencia y reconocimiento. El periodista se ha convertido en una rara avis en el ecosistema mediático español: es un periodista respetado tanto por sectores conservadores como progresistas.

Es, además, el locutor de cabecera de la reina Letizia Ortiz Rocasolano. La propia monarca lo mencionó hace unos días tras la muerte de Fernando Ónega, recordando varios tramos del homenaje que el programa de Alsina dedicó al veterano periodista. No es la primera vez que la Casa Real tiene un gesto hacia el comunicador.

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Alsina entrevistó a Felipe de Borbón en Chiva tras la devastadora riada valenciana y en 2023 había recibido de sus manos el Premio Francisco Cerecedo de Periodismo. Quizá todo ello ayuda a que Alsina se haya convertido en uno de los principales defensores de Zarzuela.

ÍDOLO DE LA DERECHA… POR UN TIEMPO

Uno de los momentos que más marcó la trayectoria reciente del periodista fue su entrevista al presidente del Gobierno Pedro Sánchez durante la campaña de las elecciones generales de 2023. La conversación comenzó con una pregunta que se hizo viral y generó muchos enfados: «¿Por qué nos ha mentido tanto, presidente?».

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Alsina y Pedro Sánchez.

Algunos analistas señalaron que algo parecido había ocurrido años atrás con Iñaki Gabilondo y el entonces presidente José María Aznar: un político capaz de sacar lo peor de un periodista.

Aunque pocos lo recuerden, Alsina ya había tenido problemas con el poder político mucho antes. Durante el Gobierno de Aznar fue apartado de la primera línea en Onda Cero por presiones del PP, que consiguió relegarlo a un programa de madrugada.

Su carrera habría quedado seriamente dañada de no ser por el apoyo de su gran referente profesional, Luis del Olmo. El histórico comunicador lo rescató de aquel ostracismo y facilitó su regreso a posiciones de mayor visibilidad dentro de la cadena.

LA IZQUIERDA AHORA LE APLAUDE

El pasado año el viento cambió para Alsina, que fue muy aplaudido por sectores progresistas tras algunas de sus intervenciones más incisivas ante la bronca presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. «¿Qué opina la presidenta de Madrid de quienes banalizan el fraude fiscal?», le preguntó en plena polémica por el caso que afectaba a su pareja.

Su excolaborador Antonio Lucas, que en una columna publicada por El Mundo insinuó que Alsina no era tan incisivo con Ayuso que con Sánchez, posiblemente daría un bote en su asiento al escuchar la pregunta.

Recientemente, la estrella de Onda Cero ha sido noticia por defender que el ministro Óscar Puente dio la cara tras el accidente ferroviario de Adamuz, por denunciar el contorsionismo político de la presidenta extremeña María Guardiola, que pasó de mostrarse alérgica a la ultraderecha a implorar un pacto con Vox, o por defender abiertamente la regularización de migrantes.

Todo ello es aplaudido por sectores progresistas pese a la fijación de ‘Más de uno’ de invitar a socialistas antisanchistas con más predicamento en los digitales ayusistas que entre la militancia del PSOE, véanse Felipe González, Emiliano García-Page, Juan Lobato o Jordi Sevilla.

DE NEGOCIAR PARA ACOMPAÑAR A DEL OLMO A RELEVAR A HERRERA

La trayectoria de Alsina dentro de Onda Cero es, en cierto modo, la historia de una larga escalada. Tras ser miembro de su plantilla fundacional, convertirse en una voz emergente y ser marginado durante el aznarismo, pasó a dirigir los informativos de la emisora y posteriormente asumió el control del programa nocturno ‘La Brújula’.

Su consolidación llegó en 2008 cuando Del Olmo., tras marcharse a fundar Punto Radio, le ofreció compartir con él el mítico ‘Protagonistas’. Aquella propuesta obligó a la dirección de Onda Cero a reaccionar: para evitar perder a su periodista estrella, la cadena le hizo una contraoferta que lo situó en la línea de salida para ocupar las mañanas.

El momento definitivo llegó en 2015, cuando Carlos Herrera abandonó Onda Cero para fichar por COPE. La emisora apostó por Alsina como su sustituto. El estreno no fue fácil. Herrera se despidió con más de dos millones de oyentes y el nuevo espacio matinal —con Alsina acompañado por Juan Ramón Lucas en el tramo de entretenimiento— sufrió una fuerte caída en audiencia tras hundirse en su primer cara a cara contra Herrera hasta los 1.266.000 oyentes.

Pero Atresmedia decidió mantener la apuesta. La empresa confió en el estilo del periodista, incluso cuando los resultados de audiencia eran discretos y algunas voces denunciaban que hacía un programa para «muy cafeteros».

Pero el grupo confió en que su estrella contaba con al menos dos armas poderosas: su capacidad como entrevistador, cuya fama comenzó con «¿Y la europea» de Mariano Rajoy sobre la nacionalidad de los catalanes en caso de independencia, y los célebres monólogos de las ocho de la mañana, seguidos con atención por buena parte de la clase política. Se decía, por ejemplo, que Iván Redondo, cuando era jefe de gabinete de Pedro Sánchez, escuchaba cada mañana ese análisis para medir el clima político.

Las entrevistas de Alsina generan titulares que luego rebotan en periódicos, televisiones y redes sociales, multiplicando la notoriedad e influencia del programa más allá de la audiencia estricta de la radio.

El tiempo ha terminado dándole la razón a la cadena. Según el último Estudio General de Medios de 2025, Onda Cero cerró el año con su mejor cifra de oyentes en una década. El programa de Alsina, ‘Más de uno’, alcanzó 1.736.000 oyentes, sumando más de cien mil nuevos seguidores y marcando un récord histórico. Parte de ese crecimiento coincide con la semi-retirada de Carlos Herrera, que ha reducido su presencia diaria ante el micrófono en COPE y ya no ejerce la presión competitiva de otros tiempos.

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Con los años, Alsina también ha ido encontrando su tono en las partes más ligeras del programa. Si durante sus primeros años parecía algo incómodo con el entretenimiento, ahora se le ve disfrutar con las piezas de radioficción, el humor o secciones populares como el apartado gastronómico conducido por David de Jorge.

Aun así, Alsina sigue siendo un periodista peculiar. Hermético con su vida privada y, según desvelaron en el programa de Jordi Évole, bastante frío con su equipo en el plano personal. Según algunos cercanos, el locutor es un profesional obsesivo con el rigor, poco dado a la frivolidad y más interesado en las preguntas incómodas que en la fama.


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