Las hermanas Pombo —Lucía, Marta y María— son todo un fenómeno en España. La fama de la familia comenzó con el éxito de la menor de las tres, María Pombo, que con el paso de los años se ha convertido en una de las principales creadoras de contenido del país, acumulando millones de seguidores en redes sociales. Con el tiempo, las dos hermanas mayores también han ido ganando su propio espacio mediático, en gran parte gracias a la serie que protagonizan. Todas ellas han intentado trasladar ese impulso mediático al mundo empresarial, aunque los resultados están siendo desiguales.
Ese salto empresarial ha llevado a las hermanas Pombo a adentrarse en distintos negocios, cada uno muy diferente del anterior. Sin embargo, curiosamente no están triunfando en el mundo de la moda —donde cabría esperar que lo hicieran, dado que María Pombo ha construido su carrera compartiendo su estilo de vida—, sino en el ámbito gastronómico. Más concretamente en la venta de tortillas. La firma de la que es socia fundadora la influencer, La Martinuca, no ha dejado de crecer en los últimos años, hasta el punto de duplicar su facturación en el último ejercicio.
Aunque eso no significa que no lo hayan intentado en otros sectores. De hecho, las hermanas Pombo lo han probado de forma conjunta en varias ocasiones, aunque sin demasiado éxito. En 2017, María Pombo y Marta fundaron la firma de ropa Tipi Tent, una marca con un estilo juvenil y desenfadado. Un par de años más tarde nació Name The Brand, un proyecto más personalizado que pretendía reflejar ese denominado estilo Pombo con prendas pensadas para ocasiones especiales. La realidad es que ninguno de los dos proyectos terminó de consolidarse y, a día de hoy, ninguna de las hermanas Pombo figura ya en dichas empresas.
¿El éxito de las Pombo? Mejor las tortillas
Hay pocas dudas de que el propio apellido Pombo se ha convertido en una marca en sí misma. Una etiqueta mediática que, además de rentable, resulta extremadamente influyente. «María crea comunidad como nadie porque es muy cercana y, con su autenticidad, nos ha dado una visibilidad acelerada e impresionante«, explica Víctor Naranjo, CEO de La Martinuca, sobre la influencia que ha tenido la influencer en el crecimiento de la marca.
Y es innegable que el éxito ha llegado con fuerza. En el último año, la firma especializada en la venta de tortillas ha conseguido facturar en torno a siete millones de euros, lo que supone duplicar los ingresos obtenidos el año anterior. Pero sus cifras no terminan ahí: si se pone la lupa en su creación, en 2021, el volumen de ventas ha crecido un impresionante 3.155%. Además, las cifras operativas empiezan a consolidarse, ya que en 2024 la empresa logró por primera vez registrar tanto beneficios operativos como ganancias netas positivas.
Este punto es clave por dos motivos. El primero es que habla muy bien del negocio, ya que lleva relativamente pocos años en marcha como para haber alcanzado ya la rentabilidad. Además, lo hace manteniendo un margen bruto cercano al 70%. El segundo es que haber alcanzado el llamado punto muerto o umbral de rentabilidad le permite acelerar su expansión física sin depender en exceso de financiación externa. De hecho, en 2024 —últimas cuentas depositadas— la compañía apenas mantenía una deuda de poco más de 50.000 euros con entidades de crédito.
Así pues, gracias a estas cifras, la compañía aspira a seguir creciendo con fuerza. En el último año ha incrementado sus puntos de venta hasta la decena tras sumar un nuevo establecimiento en Valencia, inaugurando así una nueva etapa de expansión fuera de su Madrid natal de cara a 2026. A estos locales se sumarán además cuatro nuevas aperturas previstas a lo largo del mismo año.
¿Seguirán probando las Pombo con la moda?
La presencia de María Pombo en La Martinuca, que el propio Naranjo describe como un «valioso recurso que ha ayudado a dar mayor visibilidad a la marca», no ha sido suficiente para impulsar las marcas de moda fundadas por la propia familia Pombo. En el caso de Tipi Tent, la salida de las hermanas Pombo se produjo finalmente a mediados de 2024. Una de las razones que se esgrimió entonces fue la mala relación con Luis Giménez, exmarido de Marta, aunque la realidad es que la situación económica ya era delicada. De hecho, en 2023 los ingresos se habían desplomado un 15%, las pérdidas habían aumentado un 25% y la deuda había crecido un 62%.
Por su parte, la apuesta más personal de las Pombo, Name The Brand, en la que María Pombo se encargaba de la creatividad y de la imagen, también terminó en fracaso. La explicación oficial volvió a apuntar a la figura que gestionaba el proyecto, en este caso Luis Antón. De hecho, la propia María Pombo aseguró que se había enterado de los problemas de la firma a través de la prensa. Sin embargo, la historia es algo más compleja, ya que un año antes, en 2023, los ingresos ya habían caído, las pérdidas se habían agravado y la deuda se había disparado más de un 155%.
En definitiva, el caso de las hermanas Pombo demuestra que la popularidad en redes sociales no siempre garantiza el éxito empresarial en cualquier sector. Mientras que sus proyectos en la moda no han terminado de consolidarse, el negocio gastronómico ha demostrado ser mucho más sólido. Con el crecimiento de La Martinuca y la expansión prevista para los próximos años, todo apunta a que el apellido Pombo seguirá teniendo peso en el mundo empresarial, aunque quizá no en las pasarelas, sino alrededor de algo tan tradicional como una buena tortilla.





