La industria del aislamiento ante el desafío climático: el caso de URSA

La industria del aislamiento no es ajena al desafío climático; forma parte de la solución. Las exigencias regulatorias en materia de eficiencia energética, la presión por reducir emisiones y la creciente sensibilidad social hacia el impacto ambiental han colocado a la industria del aislamiento en el centro del debate climático.

Mejorar fachadas, cubiertas y suelos no es una cuestión secundaria: influye directamente en la factura energética y en las emisiones asociadas al uso diario de viviendas y oficinas. Casos como el de URSA demuestran que es posible consolidar la posición de una empresa industrial apostando por la sostenibilidad como eje estratégico en lugar de como argumento reputacional.

Materiales con mayor contenido reciclado

El desarrollo de soluciones como la lana mineral de vidrio y el poliestireno extruido (XPS) ha ido acompañado de un aumento importante en el uso de materiales reciclados. En 2024, el promedio de vidrio reciclado y reprocesado en los productos de lana alcanza el 80%. En el caso del XPS, el contenido reciclado también se sitúa en torno a ese porcentaje.

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Parte del plástico empleado en los envases primarios procede de material reciclado —alrededor del 50% en varias plantas— y se ha avanzado en la recuperación de palés en distintos mercados europeos. Son ajustes industriales que, sumados, reducen el consumo de recursos y mejoran la trazabilidad ambiental.

Reducir emisiones mientras se crece

Entre 2019 y 2024, la compañía ha logrado reducir un 23,7 % su huella de carbono, pese a que la actividad aumentó más de un 15% en ese mismo periodo. La mejora en la intensidad de emisiones por unidad de facturación, cercana al 34%, apunta a una mayor eficiencia del modelo productivo.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha reconocido estos avances mediante la inscripción en el Registro de Huella de Carbono y la concesión de los sellos “Calculo” y “Reduzco”, por lo que las cifras han sido medidas y verificadas bajo criterios oficiales.

Descarbonización y economía circular

La fabricación de materiales aislantes requiere procesos térmicos intensivos. La meta es reducir las emisiones de Alcance 1 y 2 en un 35% para 2030. Esta hoja de ruta se apoya en la mejora de procesos, la optimización energética y la incorporación progresiva de materias primas recicladas.

La economía circular forma parte de ese planteamiento. Reintroducir materiales en el ciclo productivo y analizar el impacto durante todo el ciclo de vida permite ajustar decisiones técnicas con una visión más amplia que la del coste inmediato.

Una consolidación ligada a la sostenibilidad

El mercado del aislamiento evoluciona conforme a las exigencias regulatorias y a la demanda de edificios más eficientes. Cuando hablamos de producto final, el compromiso de URSA con la sostenibilidad se materializa en certificaciones como EUCEB, que garantizan la calidad y seguridad de la lana mineral bajo supervisión europea. Del mismo modo, estándares como Eurofins Indoor Air Comfort GOLD validan el cumplimiento de estándares estrictos en emisiones de compuestos orgánicos volátiles.

La transición energética no depende de una sola palanca, pero el aislamiento es una de las más inmediatas y efectivas. La experiencia de esta compañía muestra que la reducción real de emisiones y la competitividad empresarial pueden avanzar en la misma dirección, siempre que la estrategia se apoye en datos y en mejoras técnicas verificables.


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