La entrada de Comisiones Obreras (CC.OO.) como uno de los principales sindicatos de Glovo ha cambiado la forma en que operan los trabajadores de la empresa. Lo cierto es que el reto de los riders pasa por conseguir que se revise no solo el contrato de cada uno, sino también el convenio sobre el que están construidos sus contratos en el país. Este convenio de mensajería de 2006 no está diseñado ni para la carga de trabajo ni para el modelo de negocio de las nuevas plataformas.
Pero en esta situación, además, los despidos se han estado multiplicando en las últimas semanas. La mayoría se debe al incumplimiento de algunos pedidos, que en su mayoría reasignan debido a la longitud de los recorridos; pero, además, tanto CC.OO. como algunos riders temen que la empresa esté aplicando una estrategia de despidos que se traduce en lo que han descrito como un «ERE encubierto».
En las últimas semanas, desde el sindicato han insistido en que, si son repartidores contratados y se despide a 30 trabajadores en menos de 90 días, es necesario aplicar la normativa del Expediente de Regulación de Empleo. Según declaraciones del sindicato recogidas por Público, «Glovo se aprovecha de que muchos de sus empleados proceden del sudeste asiático y, en algunos casos, desconocen la normativa laboral vigente».
De momento, no han presentado una denuncia a este respecto, pero es una posibilidad real en el futuro inmediato. Lo cierto es que muchos repartidores han sido despedidos o bien han sido dejados de lado durante el proceso de contratación; en este panorama, es de esperar que los sindicatos aumenten su vigilancia sobre la empresa. De momento, el dato más llamativo en cuanto a despidos es el de Barcelona, pero el proceso se ha repetido en varias zonas del país, como Girona, Tarragona, Mallorca, A Coruña, Jaén o Pamplona.
LA SINDICALIZACIÓN DE GLOVO PARA PROTEGERSE
Lo cierto es que, tras unos meses complicados, los sindicatos se han vuelto un escudo para los riders. Aunque el origen extranjero de muchos de ellos hizo que se sintieran incómodos con la ideología de los sindicatos al principio, al final han acabado por apostar por ellos. Además, han optado por uno de los más situados a la izquierda, a pesar de los intentos de Solidaridad de movilizar a los repartidores nacidos en países de Latinoamérica.

Pero también debería servir para facilitar la vida de Glovo. La empresa ahora puede negociar contratos y condiciones en grupo, lo que puede quitarles dolores de cabeza en el futuro. Lo cierto es que la primera empresa que trabajó con riders bajo contrato en España, Just Eat, buscó asesoría en los grupos sindicales para evitar el caos en el futuro y, de hecho, su proceso tuvo menos incidencias y problemas que el del unicornio español.
DESPIDOS Y PROBLEMAS PARA CAPTAR RIDERS
Lo cierto es que la empresa lidia, al mismo tiempo, con que las condiciones de trabajo de los repartidores actuales empujan a que haya un alto porcentaje de rotación. Además, las flotas que trabajan con las empresas del sector generan una desconfianza generalizada entre los repartidores, que no necesariamente las ven con buenos ojos.
Y es que tanto Glovo como su principal rival en España, Uber Eats, están sufriendo para mantener su cuota de mercado en el territorio ibérico. La realidad es que han visto cómo su porcentaje en el negocio de los restaurantes cae cerca de un 10%, precisamente porque la falta de repartidores ha hecho que sus servicios sean más lentos y que los usuarios busquen otras soluciones.
Es un cóctel complicado de asumir para las empresas del sector. La realidad es que el proceso de contratación ha sido complejo y se ha traducido en una larga lista de crisis, tanto para los repartidores como para las propias empresas. De todos modos, si bien la presión aplicada a través de la Ley Rider por parte del Gobierno los forzó a asumir el cambio de modelo, la situación se ha mantenido complicada y las empresas no han escapado del todo de la presión por parte de las inspecciones laborales y el Ministerio de Trabajo y Economía Social que dirige Yolanda Díaz.
LA AUTOMATIZACIÓN DE LAS OPERACIONES DEL DELIVERY
En cualquier caso, esto ocurre con el sector en un momento en el que las principales empresas del mismo están buscando automatizar sus servicios. Uber Eats, siguiendo los pasos de su vertical de transporte, ha empezado a operar con drones en algunas ciudades a nivel internacional en las que, de momento, sirven como complemento de su flota de repartidores.

Es una apuesta que puede acabar eliminando la necesidad de los riders y, por tanto, curar a las plataformas de sus dolores de cabeza. Sin embargo, es un riesgo para los empleados de Glovo y demás competidores. Por lo tanto, será clave seguir la evolución de esta tecnología con cuidado.




