El rechazo a Blas Herrero y los intentos frustrados de Asensio, Guerra y Roures de ser Polanco

El sistema mediático español sufre desde hace nueve décadas un desequilibrio ideológico que favorece a la derecha, en parte porque, desde los tiempos de Esperanza Aguirre hasta los actuales de Isabel Díaz Ayuso, el gobierno neoliberal de la Comunidad de Madrid se ha convertido en un foco irradiador que condiciona demasiadas líneas editoriales.

Ahora que El País va a cumplir 50 años, resulta oportuno analizar por qué, en medio siglo, ningún grupo editor de orientación progresista ha logrado mantenerse en pie en el estado español más allá del Grupo Prisa, que posee la radio más escuchada —Cadena SER— y el periódico más influyente y con más suscriptores.

Publicidad

El reciente rechazo del grupo fundado por Jesús de Polanco y hoy liderado por Joseph Oughourlian a la oferta del empresario asturiano Blas Herrero para comprar la compañía ha sido utilizado por la compañía editora de El País y la Cadena SER para distraer la atención de inversores y opinión pública sobre unas pérdidas que evidencian la incapacidad de su presidente, Joseph Oughourlian, y de su número dos, Pilar Gil, para levantar la situación del grupo.

Blas Herrero planteaba una reestructuración de capital mediante una ampliación de 300 millones de euros, solicitando además una quita a Pimco —el mayor acreedor del grupo— y un ajuste en las líneas de negocio, incluyendo eventuales desinversiones no estratégicas. Sin embargo, el consejo de administración de Prisa rechazó la propuesta por unanimidad, calificándola de «absoluta inconsistencia, falta de rigor técnico e inconcreción».

Los resultados financieros confirman la difícil situación del grupo. Prisa cerró 2025 con pérdidas de 27 millones de euros, más del doble que los 12 millones de 2024, pese a que los intereses de la deuda disminuyeron un 14%, hasta 71 millones de euros.

Es probable que Blas Herrero no buscara ser un editor de izquierdas, sino utilizar la fuerza de estos gigantes mediáticos para hacer negocio, incluso llevándolos hacia la derecha.

Otros editores ya intentaron antes emular a Jesús de Polanco, e incluso algunos poderosos políticos.

LOS OTROS

El primero fue Antonio Asensio, creador de Interviú, El Periódico de Catalunya y Tiempo, y propietario de Antena 3 en una de sus etapas más exitosas. La guerra del fútbol, su particular manera de entender los negocios —problemas de liquidez, compadreos con Jordi Pujol y la incapacidad de trasladar el éxito editorial a Madrid— y su prematura muerte le impidieron convertirse en un ‘Polanco 2’.

Tampoco lo consiguió Alfonso Guerra, que utilizó su amplio poder en los años 80, cuando la facción guerrista del PSOE tenía más fuerza que toda la derecha política. Guerra alentó el nacimiento de El Sol, un periódico de vida breve, y también de Telecinco, que acabó en manos de un personaje como Silvio Berlusconi.

Además, Guerra teledirigió un concurso de licencias FM que terminaron en manos de Blas Herrero, quien por entonces se hizo mecenas mediático. Gracias a ello, Herrero firmó un acuerdo con Onda Cero del que nacería Kiss FM, que hoy le pertenece tras un laudo millonario.

Blas Merca2.es
Blas Herrero. Foto: Archivo.

El tercero que intentó emular a Polanco fue Jaume Roures, que al calor del zapaterismo lanzó La Sexta y Público, adquiriendo millonarios derechos de fútbol. La crisis y la mala gestión diseñada por Mediapro y tolerada por el CEO del canal José Miguel Contreras asfixiaron a los socios minoritarios.

La cúpula del canal verde priorizó los intereses de Roures y la guerra contra Prisa sobre la salud financiera de La Sexta, que acabó en manos de los dueños de Antena 3. Tras dejar Mediapro, Roures sigue al frente Público tras una recompra polémica y ha levantado algunas de las películas más comprometidas y brillantes del cine español reciente, como El 47.

José Miguel Contreras, expulsado de Prisa el año pasado, podría aspirar a ser el próximo Polanco. Propietario de Infolibre y asesor informal de Pedro Sánchez y RTVE, podría controlar la nueva señal de TDT que el Gobierno planea adjudicar este año, y construir una ‘cabaña mediática’ que proteja al progresismo frente al casi monopolio derechista en medios, especialmente tras las elecciones de 2027.

Será entonces cuando RTVE, Telefónica y Prisa podrían pasar a manos del entorno del PP, dejando al progresismo español con eldiario.es, la nueva licencia TDT y media docena de encomiables podcasts como único refugio.


Publicidad