El consumo de bebidas energéticas por parte de los jóvenes puede que tenga los días contados. El Gobierno quiere prohibir el consumo de este tipo de productos a los menores de 16 años. El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunció que impulsará una normativa para prohibir su venta.
Además, la medida será aún más restrictiva en el caso de aquellas bebidas que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, ya que en ese supuesto la prohibición se ampliará hasta los menores de 18 años.
Estos refrescos no deben consumirse a diario debido a sus componentes nocivos para la salud: altas cantidades de azúcares y cafeína. Porque provocan nerviosismo, taquicardias y alteraciones del sueño, además de aumentar el riesgo de problemas metabólicos a largo plazo. Una serie de síntomas que en adolescentes solo puede generar dependencia y afectar a su concentración.
¿Cuándo entrará en vigor la prohibición y qué dice la AESAN?
El comunicado de esta medida ha sido en Barcelona, donde ha participado en un congreso sobre servicios sociales y cuidados, y antes de reunirse con representantes de la Gasol Foundation, entidad centrada en la prevención de la obesidad infantil. Según ha explicado el ministro, existe evidencia científica que señala que este tipo de productos suponen un riesgo para la salud de niños y adolescentes.
¿Cuándo saldrá a la luz esta prohibición? Bustinduy ha asegurado que el objetivo es sacar adelante la regulación lo antes posible y mediante el instrumento jurídico más eficaz. Aunque no ha concretado fechas, sí ha insistido en que se trata de una medida difícilmente cuestionable, ya que existe un amplio consenso social sobre los efectos negativos de estas bebidas.

Un reciente barómetro de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) refleja que nueve de cada diez personas en España están de acuerdo con prohibir su venta a menores. El mismo estudio señala que el 25 % de los encuestados consume bebidas energéticas, con una frecuencia media de dos veces por semana. Además, casi la mitad de quienes las toman aseguran consumir al menos una al día, y un 47 % reconoce mezclarlas con alcohol de forma habitual.
Esta futura regulación se sumará a otras decisiones adoptadas en los últimos años, como la prohibición de vender bebidas energéticas en centros escolares de toda España. Asimismo, el Ministerio ya ha puesto en marcha normas para limitar la publicidad de productos no saludables dirigidos a menores, en respuesta a campañas consideradas especialmente agresivas.
¿Cómo afectan las bebidas energéticas a la salud?
Aunque muchas veces se consumen como si fueran simples refrescos, lo cierto es que contienen altas cantidades de cafeína y azúcares que pueden tener un impacto directo en el organismo, especialmente en niños y adolescentes. Siendo la cafeína uno de los agentes más perjudiciales para la salud de los adolescentes. En cantidades elevadas puede provocar nerviosismo, alteraciones del sueño, taquicardias e incluso problemas de concentración. Y es que el cuerpo de un menor no metaboliza estas sustancias igual que el de un adulto.
Además, muchas de estas bebidas incorporan grandes cantidades de azúcar, lo que favorece el aumento de peso y eleva el riesgo de desarrollar problemas metabólicos a largo plazo. También pueden generar dependencia, ya que el efecto estimulante lleva a querer repetir su consumo.
Otro aspecto preocupante es su mezcla con alcohol, una práctica cada vez más habitual entre adolescentes. Esta combinación puede enmascarar la sensación de embriaguez y aumentar el riesgo de conductas peligrosas. Por todo ello, los expertos insisten en que no son productos adecuados para menores y que su consumo debe ser muy puntual, incluso en adultos.





