La situación entre las aerolíneas internacionales y Aena se ha vuelto más complicada. El aumento de las tarifas para operar en sus aeropuertos que ha recomendado la empresa pública como parte del Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) ha generado molestias tanto en empresas particulares —sobre todo en Ryanair— como en la patronal española del sector, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). Y ahora se suma la IATA.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) ha acusado a la empresa española de chantajear a las líneas aéreas que operan en sus aeropuertos en territorio español. Han insistido, como lo hizo antes la directiva de ALA, en que la seguridad de los pasajeros y trabajadores del sector no ha sido un punto a discutir, y que sigue siendo una de las grandes prioridades de todo el sector.
«La seguridad es la prioridad número uno de las aerolíneas y de toda la industria aeronáutica. Que el presidente de Aena malinterprete esto es una muestra más de su desconocimiento de las realidades fundamentales de la aviación, tanto en términos de seguridad como de economía. La legítima preocupación de las aerolíneas por unas tasas aeroportuarias rentables no está en absoluto relacionada con ninguna concesión a la seguridad de los pasajeros y los empleados de la aviación. Este alarmismo es sumamente inapropiado y demuestra la poca solidez de Aena para justificar su solicitud de un aumento del 16% en las tasas», declaró Willie Walsh, director general de la IATA.

Lo cierto es que el reclamo de IATA va de la mano de la confirmación, por parte de la propia Aena de que sus beneficios han crecido, alcanzando los 2.136,7 millones de euros; y de que se espera que el dato mejore por un aumento en el número total de viajeros que pasarán por sus aeropuertos en España en 2026, lo que también marcará sus ingresos comerciales.
«Las aerolíneas han solicitado constantemente que las tasas aeroportuarias reflejen la realidad del crecimiento de pasajeros, una inversión adecuada y una rentabilidad razonable. Las aerolíneas se enfrentan a un aumento de los costes regulatorios y ambientales, limitaciones en la cadena de suministro y precios volátiles del combustible, además del aumento de las tasas aeroportuarias y de control del tráfico aéreo (ATC). A pesar de estos desafíos, las aerolíneas han proporcionado una conectividad cada vez más asequible para España. Ajustando por la inflación, las tarifas aéreas han disminuido un 9% desde 2019. En los 15 aeropuertos españoles más grandes, se ha producido una disminución de la tarifa aérea real de entre el 6% y el 37% durante la última década. En este contexto, un análisis riguroso de las tasas aeroportuarias no solo es legítimo, sino necesario para garantizar que la conectividad siga siendo asequible para los consumidores y sostenible para la economía en general», insistió Walsh.
IATA: «EN LOS ÚLTIMOS DOS AÑOS AENA HA GENERADO 1.200 MILLONES MÁS DE LO ESPERADO POR LAS REGULACIONES ESPAÑOLAS»
Desde IATA han señalado que el problema es que las regulaciones locales de España han acabado por beneficiar a la compañía más de lo necesario. Según explican, en 2024, las actividades reguladas y no reguladas de Aena en España alcanzaron un margen de beneficio neto del 36,4%, frente al 3,5% de margen neto medio de las aerolíneas europeas.
Para la organización, «las aerolíneas que operan en España necesitan una regulación aeroportuaria independiente, transparente y consultiva, en consonancia con los principios de la OACI, que equilibre los intereses de los aeropuertos, las aerolíneas, los pasajeros y la economía en general. Una interacción productiva, más que la retórica, es la manera más eficaz de garantizar que los aeropuertos españoles sigan impulsando el crecimiento, el desarrollo regional y un servicio de alta calidad para los pasajeros».
Además, como lo ha señalado ALA, es el momento de tomar este tipo de decisiones. Lo cierto es que el proceso de realizar cambios al DORA III, una vez que se apruebe, es mucho más complicado que llegar a acuerdos ahora; aunque desde la empresa pública no se ha mostrado ningún interés por llegar a un punto medio entre el aumento que solicitan en las tarifas y la reducción que se solicita desde la patronal española. La patronal también ha insistido en que, si se aprueba la recomendación hecha por Aena, puede costar unos 800 millones de euros a las líneas aéreas que operan en el país.
RYANAIR ES LA AEROLÍNEA QUE MÁS PRESIONA A AENA
Lo cierto es que sí hay una empresa que ha hecho más presión contra las tarifas de Aena que el resto: ha sido Ryanair. La low cost irlandesa ha ido dejando de lado algunos de los aeropuertos que consideran menos rentables dentro de la geografía española, obligando tanto a la empresa pública como al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a buscar reemplazos para algunos territorios.

Pero han mantenido la estrategia; de hecho, han puesto a la venta los billetes de avión de una buena parte de sus viajes de verano y ya han retirado algunas frecuencias en el país. Es una muestra de la estrategia para ejercer presión a la empresa pública y de la complicada situación que atraviesa el sector debido a las tarifas operativas del país.


