Antes de apuntarte a un maratón, hay algo que deberías saber

- El experto Carlos Balsalobre advierte de que correr una maratón sin preparación adecuada puede aumentar el riesgo de lesiones y alimentar una obsesión innecesaria por los datos y el rendimiento.

La maratón se ha transformado en un símbolo de superación… aunque no siempre con la preparación adecuada. Sal a cualquier parque un domingo por la mañana y lo verás enseguida. Gente corriendo. Mucha gente. Relojes deportivos brillando en las muñecas, aplicaciones abiertas en el móvil, zapatillas que prometen récords personales. Correr se ha convertido, sin duda, en uno de los deportes más populares de nuestro tiempo.

Y eso, en principio, es una buena noticia.

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Pero detrás de ese boom del running —tan presente en redes sociales, carreras populares y retos virales— también hay algo que empieza a preocupar a algunos especialistas. La obsesión por correr maratones sin la preparación adecuada puede convertirse en una auténtica trampa para muchos corredores amateurs.

Así lo explica el investigador y preparador físico Carlos Balsalobre, conocido también por ser el creador de la aplicación científica de análisis del movimiento My Jump Lab. Según señala, la industria del fitness ha logrado algo curioso: convertir la maratón en una especie de trofeo social. Los 42 kilómetros han pasado a ser casi un símbolo de superación personal.

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Muchos corredores aficionados intentan completar una maratón sin una base física suficiente, aumentando el riesgo de lesión. Fuente: IA

El problema aparece cuando ese objetivo llega demasiado pronto.

Porque, como suele decir Balsalobre, intentar correr una maratón cuando tu nivel real apenas te permite terminarla en más de cuatro horas es “empezar la casa por el tejado”. Y el cuerpo, claro, acaba pagando la factura.

La ciencia lo explica de forma bastante sencilla. Cuando el volumen de una sola sesión —en este caso, la carrera— supera con mucho la carga semanal a la que el cuerpo está acostumbrado, el riesgo de lesión se dispara. No es magia ni mala suerte. Es pura adaptación biológica.

A esto se suma otro factor menos visible pero muy real: el negocio alrededor del running. Inscripciones cada vez más caras en pruebas populares, eventos que se multiplican y competiciones de moda como Hyrox que venden experiencias casi épicas. El resultado es que muchos aficionados terminan persiguiendo retos para los que todavía no están preparados.

La tecnología puede ayudar… o convertirse en una obsesión

Antes de apuntarte a un maraton2 Merca2.es
La popularidad del running ha crecido enormemente, pero los expertos recomiendan progresar poco a poco antes de afrontar largas distancias. Fuente: IA

Otro de los temas que Balsalobre analiza con especial interés es el papel de la tecnología en el deporte. Hoy casi todo se puede medir: saltos, velocidad, potencia, carga de entrenamiento, frecuencia cardíaca. Vivimos rodeados de datos.

Y eso no es necesariamente malo.

De hecho, el propio Balsalobre es el creador de My Jump Lab, una aplicación que utiliza visión por computador para analizar el movimiento a partir de vídeos. Su precisión ha sido validada en numerosos estudios científicos y permite obtener información que antes solo se podía conseguir con equipos de laboratorio muy caros.

Pero aquí llega la advertencia.

Antes de apuntarte a un maraton4 Merca2.es
El uso de tecnología deportiva permite analizar el rendimiento, aunque los especialistas advierten de no obsesionarse con los datos. Fuente: IA

Existe lo que él llama “la dictadura del dato”. Una especie de obsesión por medir absolutamente todo, incluso cuando esa información no sirve para tomar decisiones reales. Porque, al final, los números solo tienen sentido si ayudan a mejorar algo.

“Medir por medir no tiene sentido”, resume el especialista.

A esto se suma otro fenómeno curioso que en ciencia del deporte se conoce como “sesgo de inversión”. Cuanto más caro es un dispositivo o una tecnología, más presión sienten algunos profesionales por utilizarlo constantemente. Aunque, en muchos casos, no sea necesario.

El debate entre profesiones que no debería existir

YouTube video

En España también existe, de vez en cuando, una cierta tensión entre fisioterapeutas y licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD). Un debate sobre competencias que suele aparecer bajo la etiqueta de “intrusismo”.

Balsalobre, sin embargo, lo tiene bastante claro.

Para él, gran parte de esta discusión responde a lo que denomina “titulitis”. Es decir, una obsesión por defender territorios profesionales en lugar de centrarse en lo realmente importante: ayudar al paciente o al deportista.

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Los fisioterapeutas suelen tener un conocimiento más profundo sobre patología y dolor. Los preparadores físicos, por su parte, manejan mejor el análisis del movimiento y la gestión de las cargas de entrenamiento. Cuando ambas perspectivas se combinan, el resultado suele ser mucho mejor.


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