El regreso del rey Juan Carlos a España vuelve a estar sobre la mesa, pero no sería una vuelta sin condiciones. Desde la Casa Real han dejado claro que, si el emérito decide poner fin a su etapa en Abu Dabi y fijar de nuevo su residencia en nuestro país, deberá recuperar antes su residencia fiscal.
Según fuentes de Zarzuela, esta medida tendría como objetivo proteger la imagen de la institución y evitar posibles críticas que puedan afectar al conjunto de la Corona. Y es que no hay que olvidar que Juan Carlos I se trasladó a Emiratos Árabes en pleno foco mediático por las investigaciones relacionadas con un presunto fraude fiscal.
Este matiz se suma a la postura que la Casa del Rey ya trasladó recientemente: la decisión de volver depende del propio emérito. Desde Palacio se ha recordado que fue él quien optó por marcharse en 2020 y, por tanto, también le corresponde determinar si quiere regresar de forma definitiva.
El 23-F reabre el debate sobre el regreso del emérito
El debate se ha reactivado en los últimos días tras la desclasificación de documentos relacionados con el 23-F y las declaraciones de algunos dirigentes políticos. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se mostró partidario de que el rey emérito regrese a España, coincidiendo con la nueva información sobre aquel episodio histórico.
El Gobierno ha restado importancia a la polémica y ha acusado a la oposición de intentar generar un debate innecesario que ha terminado obligando a Zarzuela a pronunciarse. En cualquier caso, el posible regreso de Juan Carlos I no depende ni del Ejecutivo ni de los partidos políticos, sino de una decisión personal del propio emérito y de las condiciones que marque la Casa Real.

La reciente desclasificación de más de un centenar de documentos sobre el 23-F ha vuelto a situar al rey Juan Carlos en el centro del debate público. Durante años, su papel en el intento de golpe de Estado de 1981 estuvo rodeado de interpretaciones y sospechas. Sin embargo, los archivos hechos públicos refuerzan la idea de que el entonces jefe del Estado mantuvo una postura firme contra los golpistas y defendió la legalidad democrática.
Tras conocerse estos documentos, han sido varias las voces que han pedido que el rey emérito, de 88 años, pueda regresar definitivamente a España y pasar aquí sus últimos años. Desde 2020 reside en Abu Dabi, y su vuelta ha sido motivo de debate en numerosas ocasiones. Ahora, con esta nueva información sobre el 23-F, la cuestión vuelve a cobrar fuerza.
Feijóo se pronuncia y Zarzuela recuerda la condición de la residencia fiscal
Uno de los dirigentes que se ha pronunciado abiertamente ha sido Alberto Núñez Feijóo. El líder de la oposición ha defendido que la desclasificación de los papeles del 23-F debería servir para reconciliar a los españoles con quien, frenó el golpe de Estado. Además, considera deseable que el exmonarca regrese a su país.
Feijóo también ha recordado que el propio Juan Carlos I ha reconocido errores en su trayectoria, pero entiende que su papel en un momento clave de la democracia española debe ser tenido en cuenta. Un posicionamiento que no es nuevo, pero que ahora adquiere mayor relevancia por el contexto.
Según apuntan distintos medios, para fijar de nuevo su residencia en España, debería recuperar también la residencia fiscal, lo que implicaría tributar en nuestro país y no en Emiratos Árabes. Una condición que, aseguran, busca preservar la imagen y la integridad institucional de la Corona.
Los apoyos y salud de Juan Carlos
Entre quienes defienden su regreso se encuentra también su amiga y biógrafa Laurence Debray, que ha hablado públicamente del deterioro de su estado de salud y de su deseo de volver. A ello se suma la situación personal de la reina Sofía, que atraviesa un momento delicado tras la pérdida de su hermana Irene y, según algunas voces, agradecería una mayor cercanía.
A las puertas de los 90 años, tanto Juan Carlos como Sofía viven una etapa marcada por el paso del tiempo y la soledad. La desclasificación de los documentos del 23-F ha reabierto un debate que parecía estancado. Ahora, la decisión final está en manos del propio emérito, y el foco vuelve a situarse en cuál será su próximo paso.





